Guía de la Catedral de Évora, Portugal
Introducción
Si
el templo romano es el edificio más antiguo, la catedral
de Évora es el monumento más importante de esta
histórica ciudad y uno de los edificios medievales más
destacados de Portugal.
La Catedral de Évora o "Sé
de Évora" tiene la advocación en portugués
de "Basílica Sé de Nossa Senhora da Assunção"
(Nuestra Señora de la Asunción).
Se encuentra ubicada en el centro del casco
histórico, en el promontorio más elevado y a escasa
distancia de edificios tan importantes como el templo romano y
la iglesia conventual de San Francisco. Dada sus grandes dimensiones
-tiene casi 80 metros de longitud- es la catedral medieval más
grande de Portugal.

Historia
La catedral de Évora comenzó
a construirse en 1189, tan sólo veinte años después
de la reconquista e inicio de la repopblación cristiana
portuguesa en el mismo lugar donde existía una mezquita
musulmana. Avanzó deprisa para consagrar su cabecera en
1204. Pero este templo, que sería probablemente una iglesia
románica de modesto tamaño no es el actual aunque
en la documentación existente en folletos y páginas
web menudea esta confusión.
El monumental edificio que actualmente podemos
presenciar se inició algunas décadas más
tarde, a partir de 1267 por iniciativa del rey portugués
Alfonso III y el obispo Durando Pais.
A pesar de una fecha tan tardía, el nuevo templo catedralicio
adquirió, en su planta y alzado, unas trazas tardorrománicas
casi completamente inspiradas en la catedral románica de
Lisboa.
Entre 1280 y 1300 se construyó la cabecera, los muros del
transepto y el cuerpo de naves hasta el tercer pilar, siendo el
maestro de obras Domingos Pires.

En las primeras décadas del siglo XIV
se avanzaría en la obra y se construyó el emblemático
cimborrio del crucero del que luego nos ocuparemos.
En la primera mitad del siglo XIV se construyó
un monumental claustro gótico de gran belleza.
En siglos posteriores hubo algunas importantes reformas y adiciones.
Por ejemplo, en los siglos XV y XVI, se añadió el
coro alto, el púlpito, el baptisterio y el arco de la Capilla
de Nossa Senhora da Piedade o capilla del Esporão (1529).
Esta capilla de la Catedral de Évora es un testimonio inusual
de la arquitectura híbrida manuelina y plateresca.

La modificación más importante
acaecida en época moderna fue la supresión de la
cabecera medieval original por un ábside barroco en la
primera mitad del siglo XVIII por el maestro alemán Johann
Friederich Ludwig.
Arquitectura
Como es habitual en Portugal, la catedral de
Évora fue construida básicamente en roca granítica
de color gris aunque hay zonas con tonalidades rosas y ocres.

Tiene planta de tres naves de siete tramos,
más ancha la central; un muy amplio transepto con cimborrio
en el crucero. La cabecera original de finales del siglo XIII
disponía de cinco ábsides escalonados como San Domingo
de Elvas. En la actualidad el ábside central es mucho más
profundo que los colaterales, al haber sido reconstruido en el
siglo XVIII.
Exterior
La fachada occidental de la catedral es muy
monumental gracias a sus dos torres góticas de los extremos,
que aunque son desiguales, añaden armonía al conjunto.
La torre del lado sur es la que tiene función
de campanario mediante un cuerpo superior de campanas con dos
o tres troneras. En esta torre se encuentra un reloj y un ventanal
gótico. La torre septentrional
es de igual altura que su compañera, mostrando numerosos
ventanales de arcos de medio punto y apuntados.

En el medio hay un pórtico apuntado
que cobija la gran portada gótica principal de la catedral,
de la que luego nos ocuparemos. Encima, correspondiendo a la nave
central, hay un gran ventanal gótico con arco apuntado
que cobija otros cuatro más pequeños y un óculo
circular.
La citada portada principal, que es la de esta
fachada oeste. Fue ejecutada por Mestre Pêro en el siglo
XIV. Se cobija, como dijimos, debajo de un pórtico cubierto
con bóveda de crucería y se llega a ella mediante
una escalera de diez escalones.

La puerta propiamente dicha es de las mejores
del gótico portugués. Tiene numerosas arquivoltas
apuntadas de finos boceles y escocias. Los apoyos son doce estatuas
de bulto casi redondo apoyadas sobre columnas y éstas,
a su vez, sobre plintos.

Las estatuas de los apóstoles están
esculpidas en mármol blanco por lo que se encuentran en
muy buen estado de conservación, dada la dureza de este
material. Los más cercanos al vano son San Pedro y San
Pablo. Los otros diez apóstoles aparecen barbados (incluido
San Juan) y portan libros y, algunos, algún atributo vinculado
a sus martirios.
Hay que fijarse en los pedestales de dichas
estatuas donde se esculpieron diversos animales (leones, aves,
monos, dragones y otros seres monstruosos, además de algunos
personajes humanos)
Otra portada gótica se encuentra en
el muro meridional de la nave sur de la catedral conocida como
"Porta do Sol". En este caso, la estructura es mucho
más sencilla y tiene resabios románicos. Tiene cuatro
arquivoltas apuntadas de boceles y escocias sobre tres parejas
de columnas de fustes cilíndricos marmóreos y capiteles
vegetales de granito. También las esquinas de las jambas
exteriores se trabajaron para convertirlas en finas columnillas.

En el costado septentrional encontramos una
puerta barroca y al este, la cabecera donde destaca el profundo
ábside barroco.
En ambos muros de cierre de los brazos del
transepto se crearon sendos espectaculares rosetones de preciosas
tracerías complejas.

Aunque es más apreciable desde el claustro
catedralicio, indudablemente, el elemento más bello del
exterior de la Catedral de Évora es su célebre cimborrio.
Fue levantado durante el reinado de D. Dinis en el siglo XIV.

Tiene planta octogonal y en el cuerpo inferior
de muros inclinados hay un ventanal gótico en cada cara.
El cuerpo superior es troncopiramidal en la base pero a medida
que asciende se vuelve cónico. Este cimborrio eborense
ha sido frecuentemente puesto en relación con los llamados
cimborrios románicos del Duero en España (catedrales
de Zamora y Salamanca; la colegiata de Toro y la sala capitular
de la catedral de Plasencia). Este vínculo estilístico
radica en su sobrecubierta revestida de escamas pétreas
y por la presencia de ocho torrecillas sobre los vértices.
No obstante, como analizaremos en un apartado posterior, son más
las diferencias que las similitudes de este bello cimborrio frente
a los ya aludidos españoles.

Interior
Al entrar en el interior de la seo eborense
apreciamos sus tres naves, siendo la central de mayor altura y
anchura que las colaterales.

La separación de dichas naves se materializa
mediante arcos formeros ligeramente apuntados que caen sobre pilares
de sección de cruz griega con una semicolumna en cada cara
y otras cuatro más finas en los codillos. Encima de estos
formeros se construyó un triforio de cuatro y cinco arcos
apuntados sobre columnas de formas románicas.

El abovedamiento de la nave central es de medio
cañón apuntado con arcos fajones. Las naves laterales
se cubren con bóvedas de arista.
En el crucero se levanta el ya citado cimborrio.
El espacio cuadrado del crucero se convierte en octogonal gracias
a cuatro trompas. Este polígono de ocho lados permite la
construcción de sendos muros verticales con un ventanal
en cada uno. De los vértices convergen nervios que coinciden
en la clave.
Como quedó citado, en el siglo XVIII,
durante el reinado de D. João V se va a acometer la supresión
del ábside original para realizar una capilla mayor más
profunda y alta, diseñada por Johann Friederich Ludwig.
Su interior, forrado con mármoles, resalta con el austero
granito del transepto y de las naves románicas.

En esa capilla también se puede observar
un hermoso Crucifijo, llamado "Padre de los Cristos",
que se alza sobre el cuadro de Nuestra Señora de la Asunción;
estatuas alegóricas de los bustos de San Pedro y San Pablo.

En la nave central, se encuentra el altar de
Nossa Senhora do Anjo (o Nossa Senhora do Ó). Todo ello
en talla barroca, pero presididas por preciosas esculturas góticas
en mármol de la Virgen María y el arcángel
San Gabriel. La estatua de la Virgen parece de época más
primitiva dentro del estilo gótico, mientras que San Gabriel
fue esculpido en un momento postrero de la Edad Media. Ambas son
de gran belleza.

También en la nave central se puede
admirar el púlpito y un hermoso órgano de tubos
del Renacimiento.
El coro es de época manuelina. Posee
una valiosa sillería de roble del siglo XVI, con diseños
flamencos tallados, que representan escenas mitológicas,
naturalistas y rurales.
Al transepto se abren las antiguas Capillas
de São Lourenço y Santo Cristo y las Capillas de
las Reliquias y del Santísimo Sacramento, decoradas con
adornos dorados. Aquí, en la parte superior norte, se encuentra
el espectacular portal renacentista de la Capela dos Morgados
do Esporão.
Junto a la entrada, en la nave izquierda, se
abre el baptisterio, cerrado por bellas rejas de hierro renacentista.
Claustro
El claustro de la Catedral de Évora
es uno de los más armoniosos y elegantes de Portugal. Fue
construido entre 1317 y 1340 y en él se vuelve a sentir
la influencia del claustro de la catedral de Lisboa. Tiene planta
rectangular, disponiendo de cinco tramos en los lados cortos y
seis en los largos.

Las galerías se encuentran abovedadas
con bóvedas de crucería cuatripartita con nervios
espinazos. Los apoyos son parejas de columnas geminadas en los
muros interiores y en los de las arquerías. Dichas arquerías
son apuntadas con óculos circulares -algunos con tracerías
estrelladas- encima de las claves. Estos arcos apoyan sobre columnillas
de capiteles vegetales.

En cada una de sus esquinas hay estatuas de
los cuatro evangelistas ejecutadas en mármol y a sus pies
sus símbolos zoomorfos con una inscripción alusiva.

En la esquina sureste se construyó una
capilla funeraria de su fundador (Capela do Fundador), el obispo
Don Pedro en tiempos del rey Alfonso IV. Bajo una bóveda
de crucería gótica podemos observar el sarcófago
del prelado con su estatua yacente.

En los frentes largos aparecen los doce apóstoles
incluyendo a San Pablo, mientras que en los cortos se esculpió
un Calvario y un Cristo Varón de Dolores con el Tetramorfos.
En esta capilla también hay cuatro esculturas góticas
de la Virgen con el Niño y San Pedro, además de
San Gabriel y María embarazada.