Guía de la Catedral de Narbona, Francia
Introducción
La catedral de Narbona está dedicada a los santos Saint-Just
y Saint-Pasteur.
Es un edificio sorprendente y de gran importancia
para la ciudad por erguirse en medio del casco histórico
y mostrar la grandeza de su arquitectura gótica.
Aunque estamos en el sur de Francia y podríamos
esperar la existencia de un templo gótico meridional, como
sucede en la catedral de las vecinas ciudades de Perpignan y Carcassonne,
el caso es que la de Narbona está construida, como veremos,
bajo las reglas de planta de tres naves de muy desigual altura,
con la central especialmente elevada, alzado de tres niveles y
desmaterialización de los muros, que son las señas
de identidad del gótico septentrional que triunfó
en la región de la Isla de Francia y otras cercanas.

Sabemos que se inició a finales del siglo
XIII, en 1272 sobre el solar de templos anteriores como es habitual.
Aquí existió una basílica paleocristiana
y varios templos altomedievales que se fueron sustituyendo unos
a otros. Pero en aquellas décadas del siglo XIII el conflicto
cátaro habría de incentivar la construcción
de un templo definitivo y eterno.

No hacía mucho que había terminado
el conflicto del catarismo y Narbona (y todo Languedoc) había
retornado al cristianismo católico y al reino de Francia,
por lo que la en construcción de esta catedral de Narbona
se emplearon parámetros propios del gran gótico
francés del norte (no de la variedad del "gótico
meridional" como sería lo esperado), edificando un
templo de porte monumental -de los más grandes del cristianismo-
que enfatizase la grandeza del catolicismo triunfante. De hecho,
es posible que se intentase rivalizar en tamaño con las
míticas catedrales de Beauvais o Amiens.

Sin embargo, este ambicioso proyecto, encargado a
Jean Deschamps, autor de otras tantas catedrales como es el caso
de Limoges o Clermont-Ferrand, no llegó a materializarse
completamente.

Lamentablemente, la catedral de Narbona está
inconclusa. Existen numerosas hipótesis para explicar el
motivo del parón de las obras pero la más probable
es que para continuar el templo y construir un claustro habría
de derribarse parte de las murallas romanas que servían
de defensa a la ciudad.

Arquitectura del templo catedralicio de Narbona
Interior
Como hemos visto, el templo catedralicio quedó
inacabado. Sólo se construyó la enorme cabecera,
pero no se pudieron acometer ni los brazos del transepto ni el
cuerpo de tres naves que estaba previsto. A pesar de ello, dicha
cabecera mide nada menos que 60 metros de longitud y 40 de anchura.
La altura de las bóvedas es de 41 metros, comparables a
las de Amiens (42 metros) y sólo superadas por las de Beauvais
(48 metros).

La planta de la cabecera es de tres naves y girola
con dos parejas de cuatro capillas laterales en el tramo rectangular
y otras cinco radiales en el espacio curvo oriental.

El alzado es el del gótico clásico
septentrional y tiene tres niveles: arcos formeros apuntados y
de gran altura; un segundo nivel de triforio bastante bajo y poco
destacado y de nuevo un nivel de gran altura -el tercero- de claristorio
con elevadas ventanas rematadas en su parte superior por vanos
con forma trebolada y tetralobulada. Por su parte y como era de
esperar, las bóvedas son de crucería cuatripartita.

En el interior de la Catedral de Narbona se conservan
numerosas obras de arte. El conjunto más importante es
un retablo esculpido en piedra policromada, obra del siglo XIV
y que mide un total de 26 metros cuadrados. Se encuentra en la
Capilla de Nuestra Señora de Belén.

A pesar de su calidad, lamentablemente se encuentra
bastante deteriorado y hay partes completamente perdidas. Está
presidido por una imagen de la Virgen con el Niño en su
brazo derecho.

En la zona superior aparecen pasajes bíblicos
de la vida de Cristo enmarcados por columnas laterales y arcos
polilobulados con grandes gabletes. Todavía se conservan
muchas áreas policromadas. También son identificables
fácilmente a San Pedro, San Pablo o incluso algunos ángeles
músicos entre los profetas del Antiguo Testamento.

Entre los pasajes del Evangelio referidos a Cristo,
se reconocen los pasajes de la Anunciación (muy perdida),
los Magos, la Entrada Triunfal en Jerusalén, la Crucifixión
y La Bajada a los Infiernos.
En el registro inferior aparece el purgatorio y el
infierno.

Exterior
Exteriormente, la catedral de Narbona se encuentra
muy próxima a calles estrechas y a viviendas del casco
histórico. Afortunadamente, desde un patio se puede apreciar
la esquina sureste de la inmensa cabecera donde se observan los
escalados de los diferentes cuerpos arquitectónicos como
las capillas radiales de planta poligonal, las torres y el complejo
juego de arbotantes con sus botareles rematados en pináculos
que ayuda a contrarrestar los empujes de las bóvedas. También
se aprecian numerosas gárgolas.

El proyecto de finalización de la catedral
en estilo neogótico cayó en manos de Viollet-le-Duc
pero, afortunadamente, no llegó a materializarse.
Claustro
El Claustro gótico de la catedral de Narbona
se construyo al sur de la cabecera entre los siglos XIV y XV uniendo
ésta con el Palacio Arzobispal.

Sus pandas se comunican con el patio central mediante
cinco arcos apuntados sin tracerías en cada tramo. Para
la división de los tramos se emplearon contrafuertes rematados
en picos triangulares con gárgolas. Encima se adosó
una balaustrada con vanos tetralobulados. Las pandas se cubren
bóvedas de crucería.

Palacio de los Arzobispos (Palais-Musée
des Archevêques)
Quien quiera visitar la catedral de Narbona comprobará
que hay otro monumento medieval muy cerca y completamente vinculado.
Nos referimos al Palacio de los Arzobispos cuya fachada principal
se abre a la bulliciosa y popular Place de l'Hôtel de Ville.
El Palacio de los Arzobispos de Narbona es un conjunto
monumental formado por el Palacio Viejo, las torres de la Magdalena
y San Marcial, el Palacio Nuevo, el Ayuntamiento y la Catedral
de San Justo y San Pastor. Se trata de un excepcional y ecléctico
complejo urbano que aúna muestras de arquitectura carolingia,
románica, gótica y renacentista.

Los arzobispos de Narbona fueron poderosos señores
durante parte de la Edad Media, y en el siglo XI deciden erigir
palacio acorde con su riqueza. El edificio palatino, que ocupa
el solar del antiguo capitolio romano, fue proyectado como una
auténtica fortaleza, rodeado de sendos torreones almenados
que lo hacían prácticamente inexpugnable.
La mezcla de arquitectura militar, religiosa y civil
hace del palacio arzobispal de Narbona uno de los edificios más
interesantes de la ciudad, más aun teniendo en cuenta que
debió servir de punto de partida para la construcción
del magnífico Palacio de los Papas de Aviñón.
Después de este, es la más importante de las numerosas
residencias ocupadas por los príncipes de la Iglesia.

El complejo está formado por el Palacio Viejo
y el Palacio Nuevo. Sabemos que el Palacio Viejo se levantó
en estilo románico a finales del siglo XIII y durante todo
el XIV sobre el emplazamiento de la antigua catedral carolina
de Teobaldo, arzobispo de Narbona entre el 885 y el 893. Conserva
varias torres de esta época, además del soberbio
claustro que lo une con la Catedral de los Santos Justo y Pastor.
El Palacio Nuevo fue construido entre los siglos
XIV y XIX, y de él destaca la Torre del Homenaje, construida
por Gilles Aycelin entre 1308-1318. Con sus 42 metros y remates
de atalaya, alberga las lujosas estancias donde habitarían
los prelados.
Actualmente, el Palacio funciona como museo. Las
estancias del Palais Vieux albergan las colecciones arqueológicas
de Prehistoria y Edad Media, entre las que se pueden encontrar
esculturas, monedas y joyas. En el Palais Neuf se encuentran pinturas
de las escuelas orientalistas de los siglos XVI y XIX, así
como una remarcable colección de fayenzas de los siglos
XVII y XVIII.