Guía de la Catedral Nueva de Vitoria,
Álava
Introducción
La construcción de la Catedral de María Inmaculada
o Catedral Nueva va ligada a la creación de la Diócesis
de Vitoria en 1862, que ahora englobaba las tres provincias vascas.
Frente a la que se consideraba obsoleta Catedral
de Santa María o Catedral Vieja, un edificio gótico
de los siglos XII-XIV ubicada lo más alto del Casco Viejo
de la ciudad, surge la necesidad de construir un templo más
moderno, grande y accesible, acorde con los nuevos tiempos.
Asi, en 1906 el obispo Cadena y Eleta convoca
un concurso público que ganan los arquitectos Javier Luque
y Julián Apraiz con su proyecto neogótico, considerado
a principios del siglo XX el estilo más elevado tanto a
nivel espiritual como arquitectónico.

Las obras comienzan en 1907, sobre el céntrico
solar que había ocupado hasta entonces el Convento barroco
de las Brígidas, derribado y reubicado a tal efecto.

Vitoria se vuelca en la construcción
de su nueva catedral. En 1909 se funda la Escuela Práctica
de Modelado y Talla para formar a la multitud de obreros y artesanos
que llegan a la ciudad para trabajar en el edificio.

Estas nuevas técnicas, junto con la
llegada de artistas catalanes, dotarán a la catedral de
un aire vanguardista. De hecho, junto con la Catedral de la Almudena
de Madrid y la de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife,
se considera una de las llamadas "catedrales de última
generación" de España.

Las obras de esta primera fase constructiva
avanzan a buen ritmo, y para 1911 se finalizan la girola y la
cripta, destinada a ser el panteón de los obispos. Sin
embargo, en 1914 los trabajos quedan paralizados debido a una
acusada crisis económica y de materiales, habiéndose
superado con creces el presupuesto inicial de 5 millones de pesetas.

La catedral nunca llegaría a completarse
tal y como fue originalmente proyectada, pues la falta de financiación
impedirá la construcción de las torres y el cimborrio
característicos del gótico, dando como resultado
un edificio horizontal y sobrio.

No se reanudarían hasta 1946 una vez
acabada la Guerra Civil, con el impulso de Monseñor Ballester
Nieto y un nuevo equipo ejecutivo. En este momento se introducen
nuevos materiales constructivos como el hormigón armado
y la piedra artificial, lo que aligeró tanto los costes
de producción como el peso del edificio.

Aunque aún inconcluso, la Catedral
Nueva de Vitoria se consagra en 1969 bajo la advocación
de María Inmaculada, Madre de la Iglesia. Las obras finalizan
definitivamente en 1973, como decíamos, eliminando las
torres originales y la decoración en favor de un pórtico
aterrazado.

Arquitectura y decoración escultórica
Su principal interés artístico
reside en su decoración escultórica, que queda limitada
a elementos arquitectónicos como capiteles, frisos o claves.
Hay un amplio repertorio de iconografía religiosa donde
encontramos escenas bíblicas, hagiográficas y alegóricas,
con un estilo elevado y un marcado carácter catequista.

También abundan los temas profanos,
con criaturas extraídas de fabulas moralizantes, motivos
vegetales o escenas satíricas. De especial importancia
son las escenas sobre la construcción de la propia catedral,
donde aparecen representados los distintos oficios y procesos
de talla y cantería. Estos, caracterizados por un estilo
más libre y expresivo, y a veces caricaturesco, nos presentan
verdaderos retratos de los maestros que aquí trabajaron.

En este sentido, uno de los divertimentos que se
pueden realizar en lo alrededores de la Catedral Nueva de Vitoria
es observar e identificar los personajes representados en sus
numerosas gárgolas.

Exterior
En la fachada principal se abren, a modo de
pórtico, tres grandes arcos apuntados y una terraza sobre
la que descansa un enorme rosetón vidriado. El conjunto
se apoya en ocho machones cuyos vértices están coronados
por pináculos neogóticos. Sobre el crucero de la
nave central se levanta un templete cuadrado y macizo, coronado
por una serie de arquerías ciegas y una cruz.
La portada exterior carece por completo de
decoración a excepción de pequeños motivos
vegetales y doseletes inacabados. Sin embargo, en el interior
del pórtico, que mantiene el esquema de triple portada
apuntada, encontramos tres tímpanos decorados con bajorrelieves
que representan el Nacimiento y la Adoración de los Pastores,
María Inmaculada y Pentecostés.

En la fachada septentrional encontraremos dos
interesantísimos ciclos escultóricos. El friso izquierdo
narra la Guerra del Rif de 1909, mientras que el derecho enfrenta
la Escuela Religiosa y la Escuela Laica, en referencia al conflicto
educativo entre Iglesia-Estado durante el gobierno de José
Canalejas (1910-1912), impulsor de la enseñanza laica y
del control cultural sobre las órdenes religiosas.
Flanqueando la entrada en la fachada meridional
se encuentran los graciosísimos relieves de los artistas
de la catedral que antes comentamos, así como escenas evangelizadoras
llevadas a cabo por los misioneros vascos y navarros. Coronándola,
podemos admirar un curioso conjunto de gárgolas que representan
a los soldados de la Guerra Civil.
El ábside del templo tiene un cuerpo
semicircular dividido en siete tramos, que se corresponden con
las siete capillas de la girola. Está coronado por gabletes
rematados en florones y gárgolas ciertamente esquemáticas.

El conjunto está construido con una
piedra apenas desbastada, y centra toda su potencia escultórica
en las arquivoltas de cada tramo absidial, decoradas con grutescos,
escudos, alegorías de los Pecados y las Virtudes, escenas
hagiográficas, criaturas fantásticas y crudas imágenes
que aluden al Más Allá, como esqueletos, cadáveres
o la propia Muerte.

Interior
El edificio tiene planta de cruz latina y consta
de 5 naves longitudinales, alcanzando la central 35 metros de
altura, dando como resultado un interior diáfano y sereno.
Esto, sumado a sus 62 metros de ancho la convierten en la segunda
catedral más grande de nuestro país, tan solo detrás
de la de Sevilla.

Las bóvedas son de crucería simples,
sin nervios. El crucero, a falta de cimborrio, se cubre con una
falsa bóveda circular cuya nervadura forma una estrella
de ocho puntas. Un triforio recorre todo el perímetro de
la nave central y el crucero, iluminado por vidrieras blancas.

Respecto al presbiterio y la capilla mayor,
podemos destacar su ubicación elevada y su factura de mármol,
así como el precioso coro de madera del siglo XVI. Trece
vidrieras policromadas irradian el espacio, con representaciones
de los Apóstoles, los Evangelistas y los Padres de la Iglesia,
entre otros.
La girola, formada por dos naves concéntricas,
alberga siete capillas, cada una decorada con los grandes escudos
heráldicos de sus benefactores, asi como por vidrieras
de la prestigiosa casa madrileña Maumejean. Destaca por
su riquísima decoración la capilla central de Nuestra
Señora del Rosario, donada a la Catedral por la mecenas
Felicia Olave Salaverri, filántropa que repartió
su fortuna entre distintas instituciones vitorianas dedicadas
a la educación de niños y mujeres.
En la actualidad en las capillas de la cabecera se
ha instalado el Museo de Arte Sacro de la diócesis

Cripta
Se trata del primer espacio construido de la
catedral, y, por tanto, el más rico y ornamentado de todos.
Las decoraciones se presentan bajo alegorías de la Muerte
y la Resurrección, con un marcado estilo modernista importado
por aquellos artesanos catalanes que mencionamos al comienzo del
artículo.

Ubicada bajo la girola, comparte con ella la
misma planta semicircular, cuyo eje presiden cuatro grandes esculturas
de las Virtudes Cardinales y bajorrelieves historiados; y las
mismas siete capillas, divididas por columnas cuyos capiteles
narran los Pecados Capitales, las Obras de Misericordia y escenas
varias del Nuevo Testamento. Se adivina en ellos una mano crítica
con la sociedad del momento.
El altar está presidido por una bella
talla del Cristo de la Buena Muerte realizado en mármol
de Carrara.
Fue creada como panteón para los obispos
de Vitoria, aunque nunca se utilizó para tal fin, a excepción
del impresionante sepulcro neogótico en mármol italiano
de Monseñor Raimundo de Piérola, primer donante
de la Catedral. En la actualidad funciona como Parroquia de María
Inmaculada.