Guía de la Catedral de Le Puy-en-Velay,
Francia
Introducción
Le
Puy-en-Velay es una localidad del departamento de Haute-Loire
dentro de la región de Auvernia-Ródano-Alpes, ubicada
a una altura sobre el nivel del mar de 631 metros. En la actualidad
su población es de 19.000 habitantes.
El origen de la ciudad es galorromano pues
en este volcán construyeron un núcleo poblacional.
Su importancia histórica y religiosa
cristiana es extraordinaria pues era la cabecera o lugar de inicio
de una de las cuatro vías principales del los Camino de
Santiago en Francia (La Vía de le Puy o Vía Podiensis).
Éste es motivo por que su catedral es Monumento Histórico
de Francia desde 1862 y Patrimonio Mundial de la UNESCO desde
1998.

En efecto, la ancestral devoción a la
Nuestra Señora de le Puy o "Virgen Negra", lamentablemente
destruida durante la Revolución Francesa, propició
la llegada de multitud de peregrinos de otras partes del reino
franco y de Europa. Tras misas y bendiciones, los peregrinos iniciaban
e inician en la actualidad su largo y peligroso camino hacia Compostela.
Por su relevancia, esta catedral fue declarada
basílica menor en 1856 por el Papa Pío IX.

La catedral de Notre-Dame de Puy-en-Velay se
yergue sobre el Mont Anis y tiene su origen en un antiquísimo
templo paleocristiano del siglo V d.C.
Sabemos que hubo posteriormente un templo prerrománico
del siglo X (consagrada en 966), mientras que la iglesia actual
data de los siglos XI al XIII.

Arquitectura
El avezado amante del románico que visita
esta catedral de Le Puy-en-Velay, considerada románica,
no evitará sentirse un tanto confundido y sorprendido por
sus formas arquitectónicas. Y es que es de una originalidad
extrema, lo que hace que no sea homologable a nada visto con anterioridad.

La planta del templo catedralicio es de cruz
latina, con tres naves, transepto y cabecera de ábsides
rectangulares. Los tramos de la nave central se hacen más
anchos a medida que se acercan al transepto, haciendo las naves
laterales lo contrario.
Exterior
Para alcanzar la entrada occidental a la catedral
hay que subir por una empinada escalera de 60 escalones que llega
hasta la cima del volcán donde se asiente la iglesia.

Enfrente observaremos su majestuosa fachada.
Se articula en tres órdenes: arquerías del pórtico
inferior, ventanas de las tres naves y tres hastiales calados
en la parte superior. Todo ello decorado con fuertes contrastes
de color de la piedra (arenisca blanca y brecha volcánica
negra) en las dovelas y los fustes de las columnas.

Para acceder hay que penetrar en la Puerta
Real (Portail Royal) que está ricamente decorada con pinturas
románicas. En uno de los lados identificamos a la Virgen
María entre ángeles y en l opuesto el pasaje de
la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.

Por su parte, el campanario, adosado al ábside
septentrional en una monumental torre de 56 metros de altura y
siete pisos con arcos de medio punto y lobulados, siendo un ejemplar
muy notable del románico auvernés, con una estructura
escalonada y un acabado piramidal.

Camino del claustro podemos observar la antigua
puerta del muro oriental del brazo norte del transepto. Se conoce
como la portada de San Juan. Se han conservado las columnas además
del tímpano y del dintel. En ellos encontramos a la Virgen
con el Niño entre ángeles y Cristo con el Colegio
Apostólico.

Lamentablemente, los relieves de las esculturas
están muy deteriorados, habiendo sido vandalizados durante
la Revolución Francesa.
Interior
La separación de las naves de la catedral
de Le Puy-en-Velay se realiza mediante arcos formeros doblados
y apuntados que caen sobre pilares prismáticos con pilastras
encapiteladas adosadas a sus caras. En los tramos más occidentales
estas pilastras llevan relieves figurados a base de animales enmarañados
entre tallos vegetales, entre otros motivos.

Lo más sorprendente es que la nave principal
se divide en tramos rectangulares que se cubren con bóvedas
esquifadas de ocho paños que emergen sobre las cuatro trompas
de conversión del rectángulo al octógono
alargado. El aspecto de estas bóvedas recuerda a las de
los cruceros, pero es anómala encontrarla en otros espacios
de las iglesias.

Por su parte, el auténtico crucero de
la catedral está cubierto por un cimborrio de ocho casquetes
apoyados en trompas, reconstruido en el siglo XIX. Los vanos norte
y sur de la cúpula iluminan el interior de la nave central.
Mucho más ortodoxamente, las naves laterales
llevan bóvedas de arista, mientras que los brazos del transepto
se cubren con bóvedas de medio cañón.

El muro de cierre del brazo norte del transepto
tiene dos espacios absidiados en los que se conservan pinturas
de estilo gótico lineal del siglo XIII. En una de ellas
se narra el martirio de Santa Catalina de Alejandría y
en la otra el pasaje de la Resurrección de Jesús
mediante representación de las tres Marías ante
el sepulcro vacío.

En la capilla del Santo Crucifijo se guarda
la llamada "piedra de las fiebres", un bloque basáltico
vinculado a leyendas de curación de enfermedades.

En el altar mayor destaca la célebre
Virgen Negra, que reemplazó a la estatua original, regalada
por San Luis tras la Séptima Cruzada, destruida durante
la Revolución Francesa.
Claustro y Sala Capitular
De gran importancia es el claustro románico
de la catedral de Le Puy-en-Velay, construido para los canónigos
del cabildo catedralicio, que se reunía aquí y constituía
el consejo episcopal.

Se encuentra adosado al costado septentrional
del templo. Es, sin duda, uno de los más espectaculares
y hermosos de Francia.
Construido en el siglo XII, ha sufrido varias
restauraciones a lo largo de la historia, especialmente en los
siglos XIX y XX.

Destacan sus arquerías de arquivoltas
concéntricas adornadas con mosaicos geométricos
en blanco, rojo y negro. Los apoyos son columnas exteriores y
también adosadas a los muros interiores de las pandas.
Sus bóvedas son de arista.

Varios de sus 154 capiteles son historiados,
apareciendo aves, leones, centauros, etc. además de personajes
humanos que podrían ser canónigos catedralicios.

Igualmente hay que fijarse en la cornisa exterior
donde hay frisos corridos (varios reconstruidos) donde se combinan
animales y plantas con gran imaginación.
La sala capitular se comunica con el claustro
mediante una puerta y ventanales de iluminación. En el
siglo XIV su función original era la habitual: la reunión
de los canónigos con el obispo.

Pero a partir de ese siglo esta estancia dejó
paso a convertirse en capilla funeraria de dichos canónigos,
por lo que se pueden observar en la actualidad un gran número
de laudas sepulcrales de miembros de las familias nobiliarias
del territorio.
El muro sur de la sala capitular conserva un
notable fresco del Calvario de Cristo datado en el siglo XIII
y de evidente vinculación con la pintura bizantina del
momento.

El tesoro de la catedral de Puy-en-Velay, ubicado
en la parte superior alberga una impresionante colección
de ornamentos litúrgicos y piezas textiles que van del
siglo XV al XX. Sin embargo, de todas las obras de arte expuestas
en este museo nos "quedamos" con el "cuerno u olifante
de San Huberto".

Se trata de un cuerno de caza en marfil elaborado
a partir de un colmillo de elefante que está adornado con
registros verticales de pájaros, leones, conejos, antílopes
y grifos. Fue realizado en talleres musulmanes del sur de Italia,
localizados en la región de Amalfi, a finales del siglo
XI.
También es interesante el edificio Machicoulis,
de dos niveles situados bajo el claustro románico. Desde
2018, la sala inferior, una antigua bodega abovedada del siglo
XIII, presenta un documental dedicado a la construcción
del complejo catedralicio a lo largo de 2000 años. Por
último, los restos de la antigua torre del homenaje de
los canónigos (torre de Saint-Mayol) son ahora accesibles
a través de los pasajes subterráneos del claustro.
