Guía de la Catedral de Vila Real, Portugal
Introducción
La
actual Sé Catedral de Vila Real, también conocida
como Iglesia de São Domingos (Santo Domingo), constituye
uno de los ejemplos más representativos del gótico
tardío en la región histórica portuguesa
de Trás-os-Montes.
Su origen se remonta a comienzos del siglo
XV, cuando, en torno a 1424, se inició su construcción
como parte del convento dominico fundado por frailes procedentes
de Guimarães. La donación de los terrenos fue concedida
por el rey Juan I de Portugal en los años 1421-1422, con
el propósito de consolidar la presencia de la orden de
los Predicadores en el norte del reino.

Será entonces, en el siglo XV cuando
se inicien las obras del conjunto conventual del que ha quedado
la iglesia de estilo gótico aunque con arcaísmos
románicos, lo que muestra la perduración de la estética
románica durante la Baja Edad Media en el eje Galicia -
Norte de Portugal.

En el siglo XVIII, el edificio experimentó
una importante renovación de carácter barroco, que
incluyó la supresión del ábside gótico
y la construcción de la capilla mayor actual, la torre
del campanario (1742) y la apertura de grandes ventanales en los
muros laterales, permitiendo una mayor iluminación interior.

Durante cuatro siglos, el templo mantuvo su
condición de iglesia conventual vinculada a la comunidad
dominica. Sin embargo, en 1834, la extinción de las órdenes
religiosas decretada por el gobierno liberal de Portugal provocó
la nacionalización de los bienes eclesiásticos y
la disolución del convento. Poco después, en 1837,
un incendio de grandes proporciones destruyó buena parte
del claustro, las dependencias conventuales y el mobiliario litúrgico
de la iglesia.
A pesar de estos daños, el edificio
continuó siendo un importante centro de culto local. En
1922, el papa Pío XI, mediante la bula Apostolicae Praedecessorum
Nostrorum (20 de abril de 1922), fundó la Diócesis
de Vila Real, elevando la antigua iglesia dominica a la categoría
de catedral. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión
en la historia del monumento, que desde entonces pasó a
ser la sede episcopal de la nueva diócesis trasmontana.
Cuatro años más tarde, en 1926,
el conjunto catedralicio fue clasificado como Monumento Nacional,
reconocimiento que aseguró su protección y la posterior
realización de diversas campañas de restauración
a lo largo del siglo XX. En el siglo XXI, el edificio ha sido
objeto de intervenciones de conservación y de renovación
estética, incluyendo la instalación de vidrieras
contemporáneas y de un órgano de tubos moderno,
que refuerzan su papel como espacio activo de culto y patrimonio.

Arquitectura
Desde el punto de vista arquitectónico,
la catedral de Vila Real constituye una obra gótica tardía
de notables proporciones, con elementos que recuerdan tradiciones
románicas y la incorporación de añadidos
barrocos y modernos.

Su planta responde al esquema de cruz latina,
con tres naves escalonadas -la central de mayor altura-, un transepto
saliente y una cabecera rectangular del siglo XVIII. También
la torre campanario que hay en la esquina sureste es barroca y
de la misma centuria.

El edificio está construido principalmente
en granito local de diferentes variedades, material característico
de la arquitectura religiosa del norte portugués.

Exterior
La fachada occidental de la iglesia está
dividida en tres paños mediante dos grandes contrafuertes
y con ello se muestran las diferentes alturas de las naves. En
el paño central está la puerta con arquivoltas apuntadas
sobre columnillas que en lugar de capiteles sólo llevan
una especie de moldura corrida. Encima hay un gran óculo
que en la actualidad no tiene tracerías, aunque es fácil
imaginar que en origen se parecería al del muro de cierre
del brazo sur del transepto que tiene varias roscas concéntricas
que envuelven una tracería formada por una circunferencia
central rodeada por seis lóbulos.

Encima de esta puerta hay dos estatuas en sendos
nichos que representan a Santo Domingo de Guzmán y a San
Francisco de Asís.
Todo el imafronte y el muro de la nave meridional
llevan mensulones que debieron soportar el techo de algún
tipo de pórtico o quizás una de las pandas del claustro.
Los canecillos son mayoritariamente de perfil
de nacela salvo algunos del brazo del transepto donde hay cabezas
y bustos humanos.
En el muro lateral sur se abre una pequeña
puerta renacentista con dovelas y sillares de jambas almohadilladas
con hileras de pirámides.

Interior
El interior gótico de la catedral de
Vila Real, es muy sobrio -casi minimalista- en su estructura pero
equilibrado en sus proporciones.

Las tres naves se separan mediante arcos formeros
apuntados que se extienden verticalmente mediante altos muros
que sirven para soportar la cubierta de madera a dos aguas.

Los apoyos de estos formeros son pilares de
sección cuadrada -con las esquinas achaflanadas- que llevan
una semicolumna en cada cara principal, de modo que las de los
frentes norte y sur quedan sin función pues no hay estructuras
que graviten sobre ellas. Esto podría hacer pensar que
el proyecto inicial se planteó con la idea de alzar bóvedas.
Sin embargo, la ausencia de contrafuertes exteriores y responsiones
interiores desmienten esa posibilidad.

Los capiteles de las columnas, tallados en
el siglo XV, constituyen uno de los conjuntos escultóricos
más destacados del templo. Hay muchas cestas que sólo
llevan hojas vegetales.

Sin embargo, hay una buena colección
de capiteles que representan escenas y personajes que son difíciles
de reconocer pues suelen estar también rodeados de vegetación.
No obstante alcanzamos a reconocer un clérigo, una monja,
un guerrero, un cazador blandiendo su lanza hacia un jabalí,
vendimiadores recogiendo uvas, etc.

En un arcosolio del muro norte se encuentra
la tumba del navegador portugués Diogo Afonso y de su esposa
Branca Dias (siglo XV).
Finalmente, el órgano de tubos instalado
en el siglo XXI, con 33 registros distribuidos en cuatro manuales
y pedales, confirma la vitalidad litúrgica y cultural de
la catedral, que continúa siendo un referente tanto para
la comunidad diocesana como para el patrimonio arquitectónico
portugués.