Guía de la Catedral de Viseu, Portugal
Introducción
La
Catedral de Viseu, también conocida como la Sé de
Viseu o Catedral de Santa María (o de Nossa Senhora da
Assunção en portugués), es uno de los monumentos
religiosos más representativos del patrimonio medieval
portugués.
Se encuentra situada en el centro histórico
de la ciudad homónima, en la región de Beira Alta.
A pesar de que es un monumento básicamente construido en
la Edad Media, sucesivas ampliaciones y reformas hacen que en
ella se manifieste más de ochocientos años de evolución
artística y arquitectónica (desde sus orígenes
tardorrománicos hasta la época barroca e, incluso
la actualidad).

Los orígenes de la Catedral de Viseu
se remontan al siglo XII, cuando el recién nacido Reino
de Portugal comenzaba a consolidarse. En el lugar ya existía
un templo primitivo, posiblemente de origen visigodo, cuyos restos
han sido identificados arqueológicamente. La iniciativa
para construir una catedral románica se atribuye a figuras
como el conde Enrique, su esposa Teresa, y el obispo Odório.

De estilo románico tardío o gótico
temprano quedan pocos elementos.
Durante la primera mitad del siglo XIV, la
catedral experimentó ampliaciones importantes en estilo
gótico, incluyendo la cabecera y transepto, fachada occidental,
coro alto y parte del claustro. De esta intervención bajomedieval,
probablemente lo más importante que se ha
conservado es una portada que comunica el templo
catedralicio con el piso inferior del claustro.
Posteriormente, a comienzos del siglo XVI, en pleno apogeo del
arte manuelino portugués, se realizaron reformas profundas
que aún definen su imagen interior, especialmente en las
bóvedas.

Ya vanzado ese siglo XVI comienzan reconstrucciones
renacentistas como el nuevo claustro construido entre 1528-1534,
según el diseño del arquitecto italiano Francesco
de Cremona.

En el siglo XVII (1635), un evento decisivo
marcó su fisonomía actual: el colapso de la fachada
manuelina, que fue reconstruida en estilo manierista, consolidando
el aspecto sobrio y monumental que hoy conocemos.
Entre 1675 y 1684, el obispo D. João
de Melo (1673-1684) demolió la cabecera gótica y
se construyó un ábside de planta completamente rectangular
más profundo y el alto que el medieval. Su bóveda
de medio cañón fue pintada con coloridos motivos
grutescos mientras que la sacristía fue ennoblecida con
paneles de azulejos.
En el siglo XVIII continuaron reformas y construcciones
como la apertura de nuevas ventanas en la fachada y en las capillas
laterales, renovación del pavimento, renovación
de las capillas laterales y la adición de un segundo piso
al claustro y la decoración de dicho claustro con paneles
historiados de azulejería.
La Catedral de Viseu es Monumento Nacional
desde 1910.
Arquitectura del templo catedralicio
La planta de la Catedral de Viseu es de cruz
latina de tres naves de cinco tramos con transepto y cabecera
compuesta por una moderna capilla mayor rectangular muy profunda
y dos absidiolos laterales poligonales.
Las tres naves (una central y dos laterales),
están separadas por grandes pilares y arcos de medio punto.
La nave central es más alta y ancha
que las laterales. Cubierta con una bóveda de crucería
manuelina. Las laterales son más bajas, con cubiertas también
de crucería. Contienen capillas laterales.
Exterior
La fachada de la Catedral de Viseu, reconstruida
en 1635, es una de las expresiones más características
del manierismo portugués. Está construida en granito
y organizada en tres cuerpos verticales que reflejan la división
interna en naves, su diseño muestra una combinación
de sobriedad clásica y simetría monumental.

Flanqueada por dos torres campanario de planta
cuadrada, la fachada presenta un portal central enmarcado por
columnas toscanas y coronado por un frontón curvo. Encima,
una ventana permite la entrada de luz al coro alto. El cuerpo
central culmina en un frontón triangular, y seis nichos
alojan esculturas de la Virgen de la Asunción, patrona
del templo, San Teotonio, patrón de la ciudad y los cuatro
evangelistas. El conjunto refleja una estética austera,
en contraste con la riqueza decorativa del interior.

Por su parte, la cabecera muestra un enorme
ábside central moderno del siglo XVII que sustituyó
al medieval. Es de planta rectangular y carece de ornamentación.
Está flanqueado por dos ábsides menores de planta
poligonal con ventanales y almenas, de estilo gótico (siglo
XIV).

Interior
La arquitectura interior de la catedral es
un recorrido por la historia del arte portugués. La planta
es basilical, con tres naves de tres tramos separadas por robustos
pilares fasciculados de 12 columnas y cubiertas con bóvedas
de crucería.

La nave central, ligeramente más alta,
está techada por una de las joyas arquitectónicas
del edificio: una bóveda manuelina o mejor dicho gótica
de crucería, pero con los nervios perpendiculares torsos
que imitan cuerdas, en cuyo centro se decoran con nudos marineros,
evocando el espíritu náutico del siglo de los descubrimientos.

También hay que fijarse en las enormes
y muy decoradas claves de bóveda que incorporan distintos
escudos y hasta una esfera armilar, típico motivo manuelino.

El ábside central que sustituyó
en el siglo XVII a su homólogo gótico tiene paneles
de azulejos azules y blancos, representando escenas bíblicas
y una bóveda pintada con motivos grutescos y de candelieri
más propios del siglo anterior.

En ellos vemos follaje donde campan centauros
combatiendo con dragones, junto a nereidas y tritones.

El retablo mayor, de estilo barroco, domina
la cabecera con su decoración en talha dourada (madera
tallada y dorada) y su imagen central representa a la Virgen María
con el Niño.
La sacristía, por su parte, tiene un techo de madera policromada
y alberga objetos litúrgicos valiosos.
Varias capillas laterales acogen retablos dorados,
esculturas, y pinturas de distintas épocas, algunas atribuidas
a la escuela del célebre pintor local Vasco Fernandes,
conocido como Grão Vasco.
Una sala muy importante es la de baptisterio
adosada al brazo meridional del transepto. Tiene una ingeniosa
bóveda de crucería con nervios diagonales y también
parejas de arcos paralelos que surgen de ménsulas ubicadas
en el centro de los cuatro muros.

Estos arcos configuran en el centro de la bóveda
un espacio que fue aprovechado para crear una moldura circular
con ocho radios. En las esquinas hay columnas con capiteles figurados.

Claustro
Anexo a la catedral se encuentra el claustro,
dividido en dos niveles. El inferior, de estilo renacentista (alrededor
de 1539), está compuesto por arcos de medio punto sostenidos
por elegantes columnas con fuste acanalado y capiteles que semejan
de orden jónico.

El nivel superior, añadido en el siglo
XVIII, completa el recorrido arquitectónico.

En las pandas del claustro inferior vemos dos
puertas medievales. Una es muy sencilla con dos arquivoltas apuntadas
con decoración de hojas hexapétalas y palmetas,
además de una chambrana de puntas de diamante.

Los apoyos son las jambas con ornamentación
de esferas y dos columnas. En la derecha aparece un green man.
Junto a esta puerta se pueden apreciar responsiones
góticos y arranque de arcos góticos y manuelinos
pertenecientes a una fase anterior del claustro, un arcosolio
de arcos apuntados y no muy lejos un sarcófago con la lauda
esculpida con la estatua yacente de un prelado ataviado con mitra
y báculo.

En el ala norte se descubrió otra puerta
romano gótica que conecta el claustro con el cuerpo central
de la iglesia. Se ha datado entre los siglos XIII y XIV por lo
que debió pertenecer al templo primitivo o de fases más
antiguas de la catedral.

Tiene multitud de finas arquivoltas apuntadas
decoradas con boceles y puntas de diamante. Los apoyos principales
son cuatro pares de columnas cuyos capiteles son casi idénticos,
ocupados por parejas de aves que entrecruzan sus cuellos.
Sobre esa puerta se aprecia un bajo relieve
con la Virgen con el Niño.

En el claustro de la catedral de Viseu destaca
el trabajo de azulejería añadida en el siglo XVIII.
Los paneles de azulejos son azules y blancos, el esquema cromático
clásico en la cerámica portuguesa.

Están organizados como paneles narrativos
que cuentan episodios de la vida de San Teotonio, patrón
de Viseu e importantes pasajes bíblicos. Estilísticamente
son del barroco tardío, con una fuerte función didáctica
y decorativa.

Museo de Arte Sacro
El Museo de Arte Sacro de la Catedral de Viseu
se ubica encima del coro y en las dependencias anexas al piso
superior del claustro. Hay que destacar buenas piezas de imaginería,
aunque la mayor parte son de época moderna.
El propio coro es notable con su sillería
del siglo XVI, donde destacan sus misericordias esculpidas con
animales y seres demoniacos. También hay que destacar el
facistol con un gran pelícano.
Pero probablemente, las piezas más notables
del Museo de la Catedral de Viseu entran en a categoría
de orfebrería medieval.

En concreto, tenemos expuesta dos arquetas
relicario románicas de bronce y esmaltes, muy probablemente
salidos de talleres de Limoges. En ellos destacan varios tonos
de color azul intenso, incluyendo el turquesa. La más notable
tiene en relieves de bronce un Calvario y un Cristo en Majestad
dentro de una mandorla.

Otra magnífica pieza es un Evangeliario
del siglo XII cuyas cubiertas son góticas del siglos XV.
Son de plata Repujada y dorada con corladura, labrada con buril
y nielada. En una de las superficies aparece un Calvario: Cristo
en una cruz en forma de árbol flanqueado por la Virgen
y San Juan Evangelista. Encima sobrevuelas dos ángeles
turiferarios con sendas navetas (utensilios para llevar incienso
en grano).

Perfilan los bordes dos inscripciones del Evangelio
de San Lucas. Concretamente: