Guía de la Colegiata de Sant Pere de Ponts,
Lleida
Introducción
La antigua colegiata de San Pere de Ponts
se encuentra a unos cientos de metros en dirección al nordeste
de la localidad de Ponts, en la comarca de Nogueira, en la provincia
de Lleida. Se encuentra sobre un pequeño cerro y a unos
200 metros de las ruinas del castillo de Ponts.

Breve introducción histórica
Las primeras citas documentales sobre Sant Pere de
Ponts son del año 1024, durante la época del conde
Ermengol II de Urgell. En 1091 se le conceden los derechos eclesiásticos,
y siete años después se encuentra documentación
de los canónigos correspondientes de la canónica.

En 1143, Ermengol IV de Urgell le concedió
grandes donaciones para que se estableciera un monasterio benedictino,
que nunca llegó a fundarse. En su lugar, desde el año
1269 se estableció una canónica agustiniana convirtiéndose
en un importante centro cultural y económico para la comarca.

Lamentablemente, el templo de Sant Pere y el castillo
de Ponts fueron brutalmente destruidos durante la Primera Guerra
Carlista, en el año de 1839. Se conservan varias fotografías
antiguas -anteriores a la restauración- que muestra el
estado en que quedó. En ellas se aprecia perfectamente
que lo que más sufrieron fueron las partes altas del edificio.
Concretamente, el cimborrio-campanario desapareció casi
por completo y parte de la bóveda de medio cañón
de la nave se vino abajo. El abandono posterior agravó
aún más la ruina del edificio.

En 1931 fue declarada Monumento Nacional a pesar
de su mal estado. Tuvimos que esperar hasta el último cuarto
del siglo XX para que se inicie una restauración integral,
por iniciativa de la Asociación de Amigos de Sant Pere
de Ponts, que duró casi una veintena de años.

De la antigua colegiata queda el templo parcialmente
reconstruido. Es de estilo románico lombardo, realizado
con sillarejos entre finales del siglo XI y comienzos del XII.
Tiene una sola nave rectangular que desemboca en
una cabecera triconque o trebolada. Es decir, en lugar de tener
un solo ábside (o tres paralelos entre sí) dirigido
al este, dispone de tres ábsides pero con orientaciones
perpendiculares: uno al este, otro al sur y el tercero al norte.
Este tipo de planimetrías no son las más habituales
en la arquitectura románica pero tampoco son excepcionales.
Parten de las plantas de ciertos templos paleocristianos, bizantinos
y prerrománicos. En Cataluña tenemos otras iglesias
de este tipo como las de Santa Eulalia de Erill la Vall, Santa
Llúcia de Tragó de Segre (Lleida), Sant Marçal
de Terrassola, Sant Joan de Fàbregues (Barcelona), Sant
Pol en Sant Joan de les Abadesses (Girona). En la vecina comunidad
de Aragón tenemos los ejemplares de la iglesia parroquial
de Toledo de Lanata y la ermita de Los Dolores de Monflorite (ambas
en Huesca).

La disposición ortogonal de los tres ábsides
a modo de naves que se cruzan habilitan un espacio cuadrado (como
si fuera un crucero) sobre el que se construyó un espectacular
cimborrio-campanario.
Exterior
Los ábsides de la cabecera triconque se articulas
mediante los habituales arquillos y lesenas. En el paño
central de cada una de estas tres capillas hay un ventanal en
el centro. En el resto de las calles, las lesenas se comunican
entre sí mediante dos arquillos que engloban sendos nichos
de arco semicircular que dotan a la superficie mural de una gran
viveza por su fuerte contraste lumínico. Es un recurso
que se empleó con cierta frecuencia en el románico
lombardo en Cataluña y Aragón.

En el espacio cuadrado delimitado por los ábsides
y la nave se levantaba un cimborrio de planta octogonal que se
reconstruyó tras su hundimiento del siglo XIX. El que vemos
ahora es fruto de la reconstrucción de finales del siglo
XX. Realmente debemos definirlo como cimborrio-campanario.

Exteriormente, el primer cuerpo es casi liso salvo
porque en los cuatro muros de los puntos cardinales hay un ventanal
de iluminación. Cuatro estructuras cúbicas denotan
la existencia de trompas. Encima se encuentra el espectacular
campanario -con forma de prisma octagonal- cabalgando sobre el
citado cimborrio. Tiene dos pisos de huecos para las campanas
ajimezados bajo arquillos lombardos.

El muro meridional vuelve a disponer de arquillos
lombardos bajo el alero pero, en ese caso, sin lesenas. Tres ventanales
de aristas vivas se encargan de dotar de luz el interior.
Más atractivo es el muro del norte. Aquí
sí aparecen arquillos y lesenas. Además se abre
una puerta junto a un arcosolio de arco apuntado que cobija un
sarcófago sobre tres ménsulas de triple rollo cada
una. La cara externa de este sepulcro lleva cuatro escudos.

En todo caso, hay que observar que las partes altas
de los muros de casi todo el edificio se encuentran reconstruidas
con piezas pétreas de tipo sillar completamente nuevas
y de un tono de color distinto, con el fin de que el visitante
pueda reconocer lo que es original y lo que es nuevo.
En la fachada de poniente se abre una puerta descentrada
y un nuevo ventanal ajimezado.

Interior
La nave se cubre con bóveda de medio cañón.
El espacio que cumple las funciones de crucero lo hace con bóveda
esquifada de ocho paños (se puede confundir con una cúpula
semiesférica) que es elevada mediante cuatro trompas que
se ocupan de pasar del cuadrado al octógono. En esta bóveda
se dejó un hueco circular en la zona de la clave por lo
que hay una pequeña comunicación entre el interior
del templo y el campanario que se construyó sobre el cimborrio.

Las capillas tienen planta semicircular y se cubren
con bóveda de horno. La de oriente cuenta con tres concavidades
alargadas empleadas con fines decorativos y simbólicos
(referido a la Santísima Trinidad).

En el ábside septentrional encontramos la
pila bautismal románica muy sencilla -de copa semiesférica
lisa- y bastante deteriorada.

Adosado a uno de los muros hay un sarcófago
medieval decorado con tres estrellas o rosetas de seis extremidades
acompañados de las siluetas de un león y de un toro.
Es interesante por su aparente antigüedad y porque existe
una inscripción que identifica al difunto: Gilabertus.