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Guía de la Catedral Vieja de Salamanca
Introducción
Una
de las capitales monumentales y artísticas por excelencia
de España que es la ciudad de Salamanca no podía
carecer de una magnífica catedral románica.
Iniciada a mediados del siglo XII y finalizada en
lo esencial en el XIII, este templo se libró de ser demolido
cuando se construyó la catedral nueva en el siglo XVI que
sólo arruinó el brazo norte del transepto, el ábside
y parte de la nave septentrional.
El conocido inconformismo español ha acabado
con magníficos monumentos al edificarse nuevos templos
sobre los ya existentes. Afortunadamente se hicieron las cosas
de otra manera en Salamanca, lo que permite intuir que de conservar
las grandes catedrales románicas lamentablemente derribadas,
el panorama del románico español sería de
una brillantez inimaginable.
En efecto, esta construcción es de las más
hermosas del románico de Europa, en la que debieron trabajar
hasta seis talleres sucesivos de la mayor sabiduría y calidad.
En el siglo XV se proyectó la construcción de una
nueva que conllevaría la eliminación de la vieja
pero lo ambicioso del proyecto que duro demasiado tiempo y la
necesidad de tener un espacio para la liturgia durante las obras
consiguió librar al templo anterior de su desaparición,
sólo perdiéndose las partes más septentrionales.
A lo largo de los siglos modernos, la Catedral Vieja
de Salamanca continuó con algunas transformaciones, pero
la más perniciosa fue la reconstrucción del claustro
románico tras los desperfectos del terremoto de Lisboa
de 1755. Esta intervención se llevó a cabo en 1785
y el resultado es un claustro neoclásico, aunque se han
salvado algunos capiteles y la puerta románica de comunicación
con el templo.
Durante el siglo XIX se suprimió el coro,
lo que permite en la actualidad una visión completa y diáfana
de la nave central.
La catedral vieja de Salamanca tiene la advocación
de Santa María de la Sede y fue declarada Monumento Nacional
en la fecha tan temprana de 1887.
Hay que recordar aquí, antes de entrar a la
descripción, de los elementos artísticos de la Catedral
Vieja, que su visita incluye el poder acceder a la Catedral Nueva,
inmenso templo que es otra joya artística de transición
gótico-renacentista.
Arquitectura
La Catedral Vieja de Salamanca, iniciada en
el año 1151 presentaba originalmente una planta de cruz
latina de tres naves rematadas en sendos ábsides de planta
semicircular. Sobresale acusadamente en planta y en alzado el
transepto del que sólo pervive el brazo meridional pues
el septentrional fue suprimido cuando se construyó el muro
meridional de la nueva. Las dimensiones de este edificio era de
66 metros de largo por 20 metros de ancho.
Un templo tan ambiciosos hubo obligatoriamente de
construirse durante varias décadas y en fases distintas.
Se puede decir que la mayor parte del templo se construyó
en unos 70 u 80 años entre la década de 1150 hasta
la de 1220 -1230. Otras obras secundarias fueron finalizadas durante
los siguientes siglos de la Baja Edad Media.
En la primera fase se construiría, empezando
por las partes orientales como era preceptivo, la cabecera, el
transepto y posiblemente los muros perimetrales.
En una segunda etapa se desarrollaría el alzado
de los pilares, con sus columnas de sostén de la estructura
y la división de las tres naves. También se cubrió
el cuerpo de naves con bóvedas de crucería que no
estaban planificadas y que forzaron a la creación de unas
estatuas-ménsula junto a las columnas para recibir los
arcos diagonales.
Por último, en una tercera fase, se acometería
la construcción del célebre cimborrio sobre el crucero
que conocemos como la Torre del Gallo.
Interior
Cabecera
Los ábsides supervivientes se cubren con las
bóvedas clásicas: bóvedas de medio cañón
para los tramos rectos y de horno para los hemiciclos.
Retablo y pinturas del ábside central
El enorme retablo del ábside principal es
una obra maestra del siglo XV (1430-1450) y son tres los autores
que trabajaron en él: Daniel Delli y sus dos hermanos Sanson
Delli y Nicolás Delli.
La pintura de este retablo, muy vanguardista, transita
entre el gótico flamenco y las tendencias renacentistas
de las escuelas italianas sienesa y florentina. Sus colores son
saturados y vistosos, especialmente los tonos rosados.
En cuanto a su iconografía, cubre un amplio
abanico de pasajes neotestamentarios de la vida de María
y de la Natividad, vida pública y la Pasión de Jesucristo.
En la bóveda de horno de dicho ábside
se completa el repertorio bíblico del retablo con una representación
pictórica mural de temática apocalíptica
(Juicio Final). En el lugar central se presentó a Jesús
vestido sólo con perizonium y mostrando las llagas de la
pasión rodeados de ocho ángeles. Dos de ellos anuncian
el juicio con sus trompetas, mientras los otros seis portan los
instrumentos de la pasión. En los extremos aparecen genuflexos
y en actitud de Déesis (súplica) la Virgen María
y San Juan Bautista.
Justo debajo, los muertos resucitan en cuerpo y alma
y, a ambos lados, aparecen los bienaventurados y los condenados.
Virgen de la Vega
En el centro del segundo registro del retablo tenemos
una obra maestra de la imaginería y orfebrería románica
en España. Se trata de la imagen tardorrománica
de la Virgen de la Vega, que es la patrona de Salamanca. Es la
habitual Virgen con el Niño del tipo Trono de Sabiduría,
de influencia bizantina (Virgen Kiriotissa). Como su propio nombre
indica, procede la de Santa María de la Vega.
Se trata de una escultura en madera, menos las cabezas
y los antebrazos, recubierta por planchas de bronce sobredorado
con corladura (para simular el color dorado del oro) y adornada
y ennoblecida con cabujones (piedras semipreciosas pulidas y engastadas).
Las pupilas de los ojos son de azabache. El trono tiene esmaltes.
Se trata de una obra del siglo XIII realizada en algún
taller de la ciudad francesa de Limoges.
Arcos y bóvedas de las
naves
en el interior del cuerpo de naves la galanura de
la arquitectura de la Catedral Vieja de Salamanca se puede comprobar
en la elegancia y homogeneidad de sus arcos, soportes y bóvedas.
Los arcos formeros son apuntados y caen sobre pilares
de sección griega en que existen semicolumnas en las caras
principales y otras tantas en los codillos. Estos pilares estaban
preparados para los recibir arcos fajones de bóvedas de
medio cañón y también de aristas, pero durante
el transcurso de la construcción se modificó el
planteamiento para adaptarse "a los nuevos tiempos"
incorporando bóvedas de crucería.
Las bóvedas son de crucería pero algunas
(las de las naves laterales y el transepto) son del tipo aquitano,
es decir my capialzadas con forma cupuliforme. Ello se consigue
mediante la disposición de las hileras de sillares de los
plementos dispuestas concéntricamente respecto de la clave.
Cimborrio
Posiblemente, lo más celebrado es su famosísima
"Torre del Gallo" así denominado el cimborrio
que se eleva majestuoso sobre el crucero, espacio de intersección
entre la nave central y el transepto, que es deudor del de la
catedral de Zamora pero más elegante y perfecto.
Interiormente, sobre los cuatro arcos torales que
forman el cuadrado de la base del crucero se elevan cuatro pechinas
o triángulos cóncavos que convierten el citado cuadrado
en la circunferencia sobre la que se yergue la linterna cilíndrica
constituida por 16 grandes columnas que reciben otros tanto nervios
meridianos de la cúpula dejando en medio plementos cóncavos
o gallonados.
Entre estas columnas se establecieron dos pisos de
arcos de medio punto sobre columnas más delgadas (en la
catedral de Zamora sólo hay un piso de ellas). Aquellos
arcos que no tiene detrás las famosas cuatro torres esquineras
del exterior del cimborrio están abiertas para permitir
la iluminación del corazón del templo.
Conjunto escultórico
La rica estructura columnaria y otros lugares de
la construcción donde se aplicaron relieves ofrece un gran
número representaciones talladas con magníficas
esculturas y pertenecientes a varios maestros.
En concreto, la escultura del interior de la Catedral
Vieja de Salamanca la encontramos en los capiteles de las columnas
entregas de los pilares, en las estatuas-ménsula de los
arcos cruceros, en las claves de las bóvedas y en los arranques
de las pechinas del cimborrio.
Es evidente que fueron numerosas manos las de los
artífices que esculpieron todo este repertorio escultórico
románico, pero en general, se puede afirmar que los talleres
de la Catedral Vieja de Salamanca pertenecieron a ese grupo privilegiado
que se considera llagado de Borgoña (Francia) alrededor
de 1150 ó 1160, como los que trabajaron en algunas partes
de la basílica de San Vicente de Ávila (portada
occidental), el friso de Santiago de Carrión de los Condes
y en el entorno de Aguilar de Campoo.
Sin poder ser exhaustivos en la relación de
iconografías reflejadas en la escultura interior de la
catedral, diremos que los tramos cercanos a la cabecera y al crucero
hay representaciones interesantes como San Miguel contra el dragón,
un combare entre un caballero cristiano y otro musulmán,
el profeta Daniel condenado a morir en el foso de los leones y
dos pavos reales bebiendo de un cáliz.
En las pechinas del cimborrio hay ángeles
que hacen sonar olifantes como anuncio del Juicio Final.
En los tramos centrales del cuerpo de naves hay algunas
cabezas de rasgos monstruosos (si bien pueden interpretarse como
pertenecientes a osos y dragones) siendo pisadas por personajes
eclesiásticos.
También hay una delicada estatua -ménsula
donde dragones con una curiosa cabeza que semeja las de los cocodrilos
son apaleados por dos hombres. También tenemos aves picando
orejas.
Hacia los pies del templo podemos ver un pasaje de
la Anunciación, a San Miguel venciendo al dragón,
un combate entre un hombre contra arpías y dragones, Sansón
desquijarando al león y un espectacular Green Man con cuernos.
Espacios interiores cualificados
La Catedral Vieja de Salamanca, al margen de su arquitectura
y su escultura monumental románica cuenta con un sinfín
de tesoros artísticos distribuidos en capillas y espacios
concretos que describiremos aquí brevemente:
La singular Capilla de San Martín o del Aceites
se ubica bajo la torre de la iglesia y es una joya por su colección
de pinturas murales pertenecientes al estilo francogótico
o gótico lineal. Aquí se encuentran los sarcófagos
monumentales del Obispo Rodrigo Díaz y el del fundador
de la capilla, Pedro Pérez, ambas con pinturas en sus arcosolios.
De modo que sumando las representaciones de las paredes de la
capilla más las de los citados sepulcros tenemos un amplio
abanico de iconografías como la Adoración de los
Reyes Magos, la Resurrección de Cristo, la Coronación
de la Virgen y el Juicio Final. También hay una pintura
exterior que muestra a San Martín compartiendo su capa
con el pobre.
Otro espacio privilegiado del interior de la Catedral
Vieja de Salamanca es el brazo sur transepto donde se produce
un hecho semejante al visto en la Capilla de San Martín.
Encontramos aquí también hasta cuatro lujosos sepulcros
con sus arcosolios policromados rodeados de pinturas murales.
Nos referimos a los sepulcros del arcediano de Ledesma: Diego
García López, Doña Elena de Castro, el chantre
Aparicio Guillén y el deán abulense Alonso Vidal.
Claustro y capillas claustrales
No nos podemos perder la preciosa puerta que comunicaba
el antiguo claustro con el costado meridional del templo, con
sus magníficos capiteles y discos trabajados a trépano.
En las pandas este y sur del claustro se han conservado
varias dependencias medievales convertidas en capillas, algunas
de gran valor arquitectónico, escultórico, pictórico
y de imaginería como son la Capilla de Talavera, que fue
la antigua sala capitular mudéjar con su bóveda
de influencia califal sobre apoyos románicos; la Capilla
de Santa Bárbara con la bóveda octogonal de crucería
sobre trompas y en el centro el espectacular sarcófago
de Juan Lucero del siglo XIV.
También citamos aquí las Salas
Capitulares modernas del siglo XVI, la Capilla de Santa Catalina
y la de San Bartolomé o de los Anaya.
Exterior
Cabecera
Desde el llamado Patio Chico se aprecia lo que queda
de la cabecera y el cimborrio. En efecto, de los tres ábsides
escalonados que conformaban la cabecera románica de la
Catedral Vieja de Salamanca, el septentrional está prácticamente
perdido desde la construcción de la Catedral Nueva.
El ábside central tiene una factura muy clásica
y elegante, con columnas entregas que articulan verticalmente
el hemiciclo, tres ventanales de tipo portada, una imposta a la
altura de los alféizares y canecillos en la cornisa. Todas
las molduras son ajedrezadas. Encima hay gárgolas y una
balaustrada añadidas durante el periodo tardogótico.
Los capiteles de los ventanales románicos
inciden en elementos del bestiario románico: grifos, dragones,
una cabra y también mascarones humanos barbados con grandes
cuernos.
A pesar de los aditamentos góticos y el agobio
de la catedral nueva, desde este lugar privilegiado que es el
Patio Chico se puede apreciar la hermosura y elegancia que debió
impregnar a toda la construcción.
Torre del Gallo
El exterior de la Torre del Gallo, célebre
cimborrio de la Catedral Vieja de Salamanca, se puede apreciar
a pocos metros de distancia en la visita optativa que es posible
realizar por los turistas hasta las sobrecubiertas. Su nombre
procede de la veleta con forma de gallo que lo corona. Es de gran
verticalidad y extraordinariamente decorado. Sus dos pisos superpuestos
llevan arcos baquetonados sobre columnas. En las caras norte,
sur, este y oeste dichos ventanales van superados por una estructura
a modo de templo romano con columnas bajo arquitos y encima frontones
triangulares con una gran flor en el centro.
En las esquinas son importantes y singulares (junto
al resto de los "cimborrios del Duero": Zamora, Toro
y Plasencia) las torrecillas cilíndricas que además
de mejorar el aspecto visual del conjunto, sirven para añadir
peso a los pilares interiores que sujetan los arcos torales y
mejorar los contrarrestos de los empujes de la cúpula.
Es característica también la sobrecubierta
a base de escamas pétreas con hileras verticales de remates
en forma de gancho invertido.
Sobre estos cimborrios del Duero se han vertido ríos
de tinta para explicar su presencia en estas ciudades occidentales
de la España medieval. Además de obvias relaciones
con la arquitectura bizantina, también determinadas decoraciones
repletas de arcos y con escamas pétreas se pueden observar
en la arquitectura aquitana francesa. En los últimos tiempos
se ha lanzado una nueva hipótesis: la de que estos cimborrios
imitaran la linterna románica perdida de la catedral de
Santiago de Compostela.
Resto del exterior de la catedral
Salvo la citada cabecera, poco queda del aspecto
exterior de la Catedral Vieja de Salamanca. Por ejemplo, la fachada
occidental con su portada fue tapada por otra del siglo XVIII.
El campanario de la izquierda quedó debajo
de la torre de la Catedral Nueva, y la opuesta (torre mocha) y
la opuesta cuyo nombre es Torre Mocha es la que aún puede
verse.
Pinche
para ver nuestro Vídeo sobre el
Arte Románico en la ciudad de Salamanca