Entre el 19 y el 24 de agosto tuvo lugar
la ansiada primera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Románico
Colosal entre Bosques y Volcanes de La Auvernia", un completo
recorrido por esta histórica pero desconocida región
del país vecino, en el que alternamos verdaderas joyas
arquitectónicas medievales con frondosísimos paisajes
de montaña y volcanes.

El martes salimos bien temprano de la
madrileña estación AVE Atocha rumbo Figueres, donde
nos esperaba nuestro autobús privado para iniciar la ruta.
Tras una primera comida familiar, por la tarde cruzamos la frontera
para conocer la iglesia de Sainte Marie de Espira d'Agly, cerca
de Perpiñán. Admiramos su singular y austera arquitectura
biabsidial y comentamos los bonitos capiteles de la puerta sur,
todo un despliegue del bestiario medieval.

Tras esta primera toma de contacto con
el arte francés, nos dirigimos a nuestro hotel en Béziers
para cenar y descansar del largo viaje.
El miércoles por la mañana
nos acercamos a la población de Nant para conocer su antiquísima
iglesia de Saint-Pierre, cuyos orígenes podemos remontar
al siglo VII. Paseamos por sus bonitas calles hasta llegar a este
edificio románico de formas caprichosas, como sus peculiares
ábsides cóncavos. Comentamos con detenimiento su
singular serie de capiteles vegetales geométricos, que
nos recordaron su esencia prerrománica.

Tras disfrutar de un café en
las animadas terrazas del centro, nos dirigimos al coqueto pueblo
de La Canourge, surcado por canales de aguas cristalinas. Aquí
entramos en la tradicionalmente llamada colegiata de Saint Martin,
un cenobio del siglo XII que ha sido sucesivamente reconstruido
y, quizás por ello, presenta un aspecto exterior un tanto
achatado. Sin embargo, su interior nos pareció más
atractivo por lo sencillo y refinado de su girola románica
y de sus bóvedas de crucería góticas.

Con esto, nos fuimos a comer a un rico
restaurante de la localidad para cargar las pilas de cara a la
jornada de la tarde. Así, llegaríamos a Nasbinals,
un pequeño pueblo de montaña que, sin embargo, constituye
un importante hito dentro del Camino de Santiago en Francia. Visitamos
su encantadora iglesia de Sainte Marie, que nos sorprendió
por su arquitectura compacta y su solemne campanario octogonal.

Tras disfrutar de una cerveza en las
terrazas aledañas, encaramos hacia un céntrico hotel
en Clermont Ferrand, capital de la región de Auvernia,
que sería nuestra sede para los próximos días
del viaje.
Aprovechando la cercanía, el
jueves por la mañana pasamos a conocer la importante abadía
de Saint Pierre de Mozac, uno de los templos románicos
más grandes de Auvernia y el que, sin duda, posee el mejor
repertorio escultórico de toda la región, especialmente
por sus capiteles, que conforman una completísima Biblia
en piedra que podíamos habernos pasado horas comentando.

Tras la parada técnica de la
mañana, ascendimos el bucólico Mont Cornadore para
contemplar una de las cinco "iglesias mayores" de Auvernia,
Saint-Nectaire. Se trata de un templo armónico de bellas
proporciones y con un color grisáceo que destaca sobre
el verde fondo de las montañas. Importante centro de peregrinación
medieval, fue acumulando un nutrido tesoro, del que destacamos
su impactante busto-relicario dorado de Saint Baudime. Para rematar
la mañana, nos sentamos a comer en un fantástico
restaurante a los pies de la iglesia, desde el que obtuvimos una
perspectiva privilegiada de sus volúmenes escalonados que
llenó nuestras cámaras fotográficas.

La jornada de la tarde la dedicamos
por completo a explorar la capital de la región, Clermont
Ferrand, prestando especial atención a sus dos joyas medievales:
la basílica románica de Notre Dame du Port y su
catedral gótica de Notre Dame de l'Assomption.

La primera de ellas es Patrimonio de
la UNESCO desde 1998, y de ella destacamos su porte monumental
y sus bellísimos mosaicos exteriores. Contemplar la catedral
de Clermont Ferrand tampoco nos dejó indiferentes. Se trata
de un soberbio edificio del gótico radiante, cuyo juego
de colores, que contrapone la oscuridad de la piedra volcánica
con la luz de sus vidrieras, es un espectáculo que se nos
quedaría grabado el resto del viaje.

Proseguimos nuestro paseo por el entramado
histórico de la ciudad, pasando por algunos de sus lugares
más emblemáticos: la Place de la Victoire, donde
paramos a tomar una cerveza; los jardines de Lecoq, etc., hasta
llegar a nuestro hotel para descansar de tan pleno día.
Dedicamos la mañana del viernes
a conocer otro de los conjuntos monumentales más importantes
de la provincia, el de Puy en Velay, inicio de otra rama del Camino
Compostelano. Ascendimos por su casco antiguo hasta su extraordinaria
catedral de Notre Dame, que sobrecoge incluso al más avezado
amante del románico, pues es un edificio eclético
que aúna formas y motivos arquitectónicos desde
época paleocristiana hasta bien entrado el siglo XIII.
Harían falta días para asimilarla por completo.
A continuación, entramos en su vistoso y rico claustro
románico para comentar algunos de sus capiteles más
destacados, y después pasamos al Tesoro, ubicado en un
precioso edificio civil medieval para admirar sus piezas más
destacadas.

Tras una rica comida en un céntrico
restaurante, nos detuvimos a los pies de la capilla de Saint-Michel
d'Aiguilhe, construida en la cima de una aguja volcánica
de 85 metros de altura. Aunque no alcanzamos a subir los casi
300 escalones que conducen a su puerta, tuvimos la oportunidad
de fotografiarla desde abajo y llevarnos un recuerdo de tan extraordinario
monumento.

Como nos encontrábamos en una
importante reserva natural, decidimos alejarnos del asfalto y
la piedra y pasar la tarde el viernes en el volcán Puy-de-Dôme,
ascendiendo hasta su cima en un moderno tren cremallera. Una vez
arriba, contemplamos desde los miradores la inabarcable falla
Puy-Limage al atardecer, surcada por parapentes y globos aerostáticos.
Una imagen evocadora.

El sábado era un día que
todos esperábamos con ganas, pues por la mañana
visitaríamos dos de los templos más majestuosos
de la zona.
En primer lugar, nos dirigimos a la
iglesia abacial de Saint-Austremoine de Issoire, otra de las llamadas
"églises majeures" de Auvernia. Contemplar su
hermosa cabecera al amanecer es un espectáculo incomparable
para cualquier amante del románico. Observamos divertidos
su célebre zodiaco tallado finamente en los absidiolos,
y pronto entramos para estudiar las pinturas murales del Juicio
Final del siglo XV que conserva en una de las capillas del nártex.
A continuación, nos adentramos
hacia la capilla mayor para comentar sus archiconocidos capiteles
historiados, con especial atención al de la Última
Cena, aunque sin duda, uno de nuestros favoritos fue el de los
centauros y los conejos.

A media mañana nos detuvimos
a desayunar en la plaza mayor, coincidiendo con un agradable mercadillo
donde compramos quesos y productos locales deliciosos.
Desde allí fuimos a Brioude,
donde nos esperaba la magnífica basílica de Saint-
Julien. Tras comentar su remarcable exterior, tuvimos la exclusiva
oportunidad de subir a la capilla de San Miguel, cubierta por
completo con frescos del siglo XIII. Aprovechando la considerable
altura a la que nos encontrábamos, estudiamos con detenimiento
la elegante disposición del cuerpo de naves, antes de bajar
para comentar la nutrida colección de capiteles románicos
y góticos, conformados por más de 300 cestas con
motivos vegetales, bestiarios, personajes de la sociedad o pasajes
bíblicos. Sin duda, Saint-Julien es un templo sobresaliente
en todos los aspectos artísticos.

Tras una estupenda comida en un lujoso
hotel de la localidad, dedicamos la tarde al agradable pueblecito
de Lavaudieu, catalogado como "Uno de los pueblos más
bonitos de Francia". Paseamos por su coqueto casco medieval,
rodeado por las aguas del río Senouire, hasta llegar al
complejo abacial. Entramos en su recogida iglesia de San Andrés,
un templo arquitectónicamente sencillo, que, sin embargo,
posee un delicadísimo conjunto de pinturas murales que
abarcan casi seis siglos de historia, con influencias y temáticas
dispares que van desde escenas de la Pasión hasta alegorías
de la Peste Negra.
A continuación, entramos en su
claustro, que nos sorprendió por su sencillez y su calidez
rural. El piso inferior es de época románica y posee
encantadores capiteles donde vemos retratadas a las monjas que
alguna vez lo habitaron. También tuvimos ocasión
de entrar en su célebre refectorio, que custodia un bello
fresco del siglo XII, de influencia bizantina, con un Cristo en
Majestad, la Virgen y el colegio apostólico.

Finalizamos la tarde tomando un riquísimo
helado en una de las terrazas de la localidad antes de regresar
al hotel a cenar y descansar.
El domingo nos esperaba un largo viaje
de vuelta, por lo que salimos bien temprano de Clermont Ferrand
rumbo Cataluña, a donde llegaríamos al a hora de
comer. Desde allí, cogimos el AVE hasta Atocha-Madrid,
llegando según lo previsto.
Gracias a todos por acompañarnos
en este delicioso viaje, esperamos que lo hayáis disfrutado.
¡Nos vemos pronto!