Entre el 24 y el 27 de julio tuvo lugar
la tercera edición del aclamado Viaje Guiado ARTEGUIAS
"Ruta del Románico en los Valles de Boí, Arán
y el Haute-Garonne francés", un recorrido que conjuga
la belleza natural de los Pirineos con las formas armónicas
de la arquitectura lombarda e internacional.

El jueves salimos bien temprano de la
madrileña Avenida de América para encarar el largo
viaje pirenaico. Tras las dos paradas reglamentarias, y justo
antes de cruzar a tierras catalanas, paramos a comer en un agradable
restaurante de montaña.
A media tarde llegamos a la Vall de
Boi, donde hicimos una primera visita a su bonita iglesia de Sant
Joan. Tras explicar las particularidades de la arquitectura propia
del Primer Románico, dedicamos un buen rato a comentar
sus pinturas murales plagadas de animales fantásticos,
que nos acercaron al elevado microcosmos simbólico del
medievo.

Después de tomarnos un café
en una terraza cercana, nos acercamos a la vecina Erill la Vall
para conocer el templo de Santa Eulalia. En su interior se conserva
una réplica de un bellísimo Descendimiento medieval
a tamaño natural completo, cargado de emoción y
recogimiento.

Con esto, dimos por finalizada la jornada
del jueves y nos dirigimos a nuestro lujoso hotel de Baqueira
Beret para cenar y descansar.
El viernes, aprovechando la cercanía
con Francia, decidimos cruzar hacia tierras occitanas, siguiendo
el curso del río Garona. Así llegamos a la localidad
de Saint Bertrand de Comminges, que cuenta con la catalogación
"Les Plus Beaux Villages de France". Aquí hicimos
una extensa visita a su Catedral de Nuestra Señora, un
soberbio edificio medieval Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Estudiamos con detenimiento su portada románica, presidida
por una Epifanía, así como su iglesia gótica,
su espectacular coro tallado y su Tesoro, que conserva bellísimos
textiles. Terminamos la visita en su claustro, que ofrece una
increíble panorámica sobre la montaña.

A continuación, nos acercamos
a la vecina basílica de San Just de Valcabrère.
Aunque a simple vista parece un sencillo templo de tres naves,
pronto nos dimos cuenta de que se trata de un interesantísimo
y ecléctico ejemplar construido a base de piezas de acarreo
de época romana en adelante, con una peculiar estructura
arquitectónica que contrapone su cabecera chata con un
espigado campanario. Nos podríamos haber pasado horas intentando
desentrañar los misterios que esconden sus muros.

Llegada la hora de la comida, nos dirigimos
a Saint Gaudens, donde pasaríamos el resto de la tarde.
Tras una estupenda comida en la terraza de un céntrico
restaurante, nos detuvimos en la antiquísima Colegiata
de Saint Pierre y Saint Gaudens.

Lo primero que nos llamó la atención
fue el peculiar crismón de seis brazos que adorna su fachada
principal, pero la sorpresa llegaría con la magnífica
colección de capiteles historiados románicos que
elevan su interior y que fotografiamos con avidez. Tras pasar
por el claustro, disfrutamos de un merecido rato libre para pasear
por el centro histórico o tomar un café antes de
regresar al hotel de Baqueira.

El sábado lo dedicamos por completo
al Valle de Arán, cuyo aislamiento ha hecho posible la
conservación de uno de los conjuntos de iglesias románicas
más interesants de toda Cataluña.
Empezamos la jornada con la iglesia
de la Purificación de Bossòst, un modélico
ejemplar del románico propio aranés que cuenta con
dos destacados tímpanos que se llevaron toda nuestra atención.
El primero de ellos nos muestra un crismón trinitario mientras
que el otro nos presenta al Cristo de la Parusía como Cronocrátor.

Desde allí fuimos a la animada
Vielha, capital del valle, para visitar su iglesia de Sant Miquèu.
Nos detuvimos a explicar su portada historiada con personajes
y escenas bíblicas antes de entrar a contemplar el llamado
Cristo de Mitg Aran, un delicado busto del siglo XIII que formaría
parte de un Descendimiento medieval.

Continuamos hasta la pequeña
localidad de Betrén para hacer una breve visita a Sant
Esteue, un buen ejemplar de la arquitectura de transición
del siglo XIV que sobresale por su portada figurada, cuyos personajes
ya parecen responder a la naturalidad y narratividad propias del
gótico.

Con esto, regresamos a Vielha para comer
un potente menú típico aranés antes de encarar
la jornada vespertina.
La primera parada de la tarde fue Santa
María d'Arties. Para llegar hasta ella, ubicada en lo alto
de una antigua fortificación templaria, paseamos por las
agradables calles de esta coqueta localidad, que bien ha merecido
el galardón de "Uno de los pueblos más bonitos
de España". Una vez dentro, nos quedamos asombrados
ante sus espectaculares pinturas murales, que si bien tardías,
consiguieron que todos los allí presentes sintiéramos
la fuerza expresiva del Juicio Final representado.

Por último, visitamos Sant Andrèu
de Salardú, un templo de finales del siglo XII que ya anticipa
elementos góticos. Tras comentar su arquitectura y las
pinturas murales que cubren la nave, nos centramos en el espectacular
Cristo románico de madera que preside la iglesia, atribuido
al mismo taller que vimos en Erill la Vall y en Vielha, comentando
con muchísimo detenimiento su delicada policromía
original del siglo XII. Sin duda, una imagen bellísima
para cerrar el día.

Aprovechamos la mañana del domingo para
hacer las últimas visitas antes de encarar hacia Madrid,
ya que no podíamos abandonar la Vall de Boí sin
visitar sus dos iglesias más icónicas.
A la llegada de Sant Climent de Taüll,
dedicamos un buen rato a fotografiar este precioso templo y su
distintiva torre.

En su interior disfrutamos de la
magnífica recreación por videomapping de sus célebres
pinturas murales, que nos ayudó a comprender cómo
serían originalmente los templos medievales, cuyo aspecto
distaría mucho de la desnudez pétrea a la que estamos
acostumbrados.

Tras un café en las terrazas del centro,
ascendimos por las calles de la localidad hasta Santa María,
un robusto templo del siglo XII cuyos muros también se
encontraban cubiertos por extraordinarios frescos, que hoy podemos
ver en el MNAC. En su lugar se han colocado estupendas reproducciones
que nos sirvieron para entender las características fundamentales
de la pintura románica, prestando especial atención
a las del ábside. Sin duda, Taüll fue el broche de
oro para cerrar este viaje.

A media mañana pusimos rumbo a Madrid,
deteniéndonos a comer a la altura de Aragón. Tras
las dos paradas reglamentarias a lo largo del camino, llegamos
a la Avenida de América antes de lo previsto.
Gracias a todos por acompañarnos en
este precioso viaje, esperamos volver a veros muy pronto.