El fin de semana del 25 y 26 de noviembre
tuvo lugar la I edición del Viaje Guiado ARTEGUÍAS
"Ruta paisajística y monumental: Plasencia, Alcántara,
La Vera, el Valle del Jerte y el Parque de Monfragüe",
un precioso recorrido por una de las comunidades más desconocidas
de la geografía española, en el que aunamos arte,
historia y naturaleza.

El viaje partió puntual desde
la madrileña Puerta de Toledo a primera hora de la mañana
rumbo Jaraíz de la Vera, famosa capital mundial del pimentón.

Allí visitamos la bonita iglesia
gótica de Santa María de Altagracia, con su espectacular
portada tardorrománica. Después disfrutamos de un
desayuno en la coqueta Plaza Mayor porticada del pueblo, antes
de continuar nuestra ruta.

Nos adentramos ahora en la Comarca del
Valle del Jerte. Célebre por la floración de los
cerezos en primavera, no deja de ser igualmente atractiva en otoño,
cuando el paisaje se tiñe de colores rojizos y ocres. Precisamente
así nos encontramos la Cascada del Caozo, rebosante de
agua, en un marco otoñal incomparable para hacernos multitud
de fotos.

Tras una riquísima comida tradicional
extremeña en uno de los pueblecitos del Valle del Jerte,
nos dirigimos a la ciudad de Plasencia, próspera villa
de realengo medieval fundada por Alfonso VIII de Castilla a la
que dedicamos por completo la jornada de la tarde.

Como no podía ser de otra forma,
nuestra primea parada fue el conjunto catedralicio. Plasencia
tiene la particularidad de contar con dos catedrales de épocas
distintas que, aparentemente, se han unido bajo un mismo edificio.

La llamada Catedral Vieja es de estilo
románico y gótico, mientras que la Catedral Nueva
tiende al gótico renacentista. En el claustro de esta peculiar
construcción nos hicimos la primera foto de familia del
viaje.

Seguimos paseando por el casco monumental
de Plasencia, flanqueado de nobles palacios como el de Monroy
o el de los Marqueses de Mirabel. Entramos al interior de este
último, una casona renacentista congelada en el tiempo
que nos permitió imaginar cómo sería la vida
cotidiana de una familia ilustre del siglo XVI.

En los alrededores se encontraban las
Iglesias de San Nicolás y San Vicente Ferrer, que tuvimos
la ocasión de comentar antes de dirigirnos a la animada
Plaza Mayor para merendar y degustar algunos productos típicos
extremeños. Después, continuamos nuestro paseo por
esta bonita localidad a través de sus calles de herencia
judía y finalizamos ante los restos de su imponente muralla,
que llegó a contar con 74 torreones.
Al anochecer, nos dirigimos a nuestro
hotel ubicado en la propia Plasencia para cenar y descansar de
cara a la jornada del domingo.
Aprovechando la cercanía con
Plasencia, el domingo por la mañana nos acercamos al Parque
Natural de Monfragüe. Antes de adentrarnos en las profundidades
de esta encantadora reserva, hicimos una parada en el legendario
mirador del "Salto del Gitano", donde contemplamos el
amanecer sobre el río Tajo acompañados por una de
las colonias de buitres negros más grande de Europa.

Continuamos ascendiendo hacia el Castillo
Árabe, desde donde se tienen las mejores vistas del Parque
y una completa panorámica de los territorios cacereños.
Aunque la niebla fue la protagonista de este momento del viaje,
también tuvimos la oportunidad de avistar ciervos y decenas
de especies de aves.

Tras este agradable paseo por la naturaleza,
nos dirigimos a la histórica localidad de Alcántara.
Nuestra primera visita fue la iglesia parroquial de Santa María
de Almocóvar, uno de los mejores ejemplos de arquitectura
tardorrománica de toda Extremadura.

Nuestra siguiente parada fue el monumental
Convento de San Benito, mandado construir por los Reyes Católicos
a finales del siglo XV como nueva sede de la Orden Militar de
Alcántara.
Destaca por su bonito claustro gótico
de dos pisos, y sobre todo, por su galería porticada renacentista.
También entramos en su monumental iglesia, de altura casi
catedralicia, que hoy alberga el Centro de Interpretación
de las Órdenes Militares.

No podíamos irnos de Alcántara
sin visitar su magnífico puente romano, construido entre
los siglos I y II d.C y que hoy en día sigue utilizándose
para comunicar ambas orillas del Tajo.

Por si fuera poco, un pequeño
templo romano remata el conjunto. En este insigne lugar nos tomamos
una segunda foto de grupo.

Al atardecer, cogimos nuestro autobús
y regresamos a Madrid, donde llegamos media hora antes de la hora
prevista.
Gracias por viajar con nosotros. ¡Esperamos
veros de nuevo muy pronto!