Del 22 al 25 de febrero de 2024 tuvo
lugar la esperadísima primera edición del Viaje
Guiado ARTEGUIAS "Diez obras medievales singulares en Girona,
Besalú y Sant Pere de Rodes", nuestra primera incursión
en las comarcas gerundenses del Alt Empordá y La Garrotxa.

El jueves temprano tomamos el AVE desde
la madrileña estación Puerta de Atocha rumbo la
estación Figueres-Vilafan, donde nos esperaba nuestro autocar
privado para llevarnos a comer una riquísima comida típica.

Después, seguimos el curso del
río Fluvià para conocer dos pequeñas pero
emblemáticas joyas románicas: la iglesia del priorato
de Sant Tomás y la del muy cercano monasterio de Sant Miquel.

En Sant Tomás de Fluvià
el gran protagonista fue el conjunto de bellas pinturas murales
románicas del siglo XII que fueron descubiertas hace unas
décadas. Sus escenas representadas nos regalaron algunos
detalles iconográficos interesantes.

Por su parte, en el antiguo monasterio
benedictino de Sant Miquel de Fuvià pudimos profundizar
en aspectos históricos y estilísticos de su cabecera,
su característica torre-campanario lombarda, parte del
claustro recuperado, etc. Con esto, dimos por finalizada la primera
jornada del viaje y regresamos a nuestro hotel en Figueres para
descansar.

El viernes lo dedicamos por completo
a la preciosa ciudad de Girona. Comenzamos el día en Sant
Pere de Galligants, antiguo monasterio benedictino hoy sede del
Museo de Arqueología que cuenta con una elegante iglesia
románica.

Además, concentra en su claustro
una interesantísima colección de capiteles historiados
y figurativos donde destaca especialmente el que posee en sus
cuatro caras hermosas sirenas-pez.

Justo a su lado se encuentra la pequeña
y pintoresca iglesia de Sant Nicolau, que si bien hoy funciona
como espacio expositivo y cultural, bien merece dedicar unos minutos
a su contemplación.
Desde San Pere de Galligants y Sant
Nicolau nos dirigimos a los Baños Árabes, una excepcional
y un tanto peculiar construcción románica inspirada
en las termas romanas y los baños árabes, caso excepcional
en nuestra arquitectura.

Para finalizar la mañana, visitamos
el Museo de Arte de Girona, uno de los museos españoles
que mayor colección de obras de arte medieval atesora y
expone. En él, pudimos contemplar el conjunto litúrgico
aparecido en el siglo XIX en Sant Pere de Rodes, la extensa colección
de Vírgenes y Majestades medievales, la famosa Viga de
Cruïlles, una rica colección de relieves y capiteles
románicos, los magníficos retablos góticos
del maestre Martorell o las pinturas absidiales de Sant Andreu
de Pedrinyà, etc.

Tras la comida en un céntrico
restaurante ubicado al otro lado del río Ter, recorrimos
las estrechas y encantadoras calles de la judería rumbo
a la catedral, edificio monumental que se sitúa en el extremo
superior del casco antiguo y cuya singularidad reside en tener
la nave gótica más ancha del mundo.

Además, en la catedral dedicamos
un buen rato a disfrutar y analizar su enorme claustro románico
que posee unos relieves interesantísimos que representan
varios pasajes del Antiguo Testamento, algunos muy poco comunes,
y hasta una descripción de los trabajos del taller de cantería
que se encargó de construir el templo y el claustro románicos.

Tras la visita al templo catedralicio
y al claustro románico, tocaba el turno de visitar el llamado
Museo-Tesoro. Este museo es más pequeño que el de
Arte de Girona pero cuenta con algunas obras excepcionales como
el Tapiz de la Creación o la Arqueta del califa Hixem II
realizada en plata en el siglo X.

No podíamos abandonar la ciudad
sin visitar la icónica iglesia de Sant Feliu, en cuyo presbiterio
se conserva una de las colecciones de sarcófagos romanos
y paleocristianos más importantes de la Península.

El sábado por la mañana
nos acercamos a la coqueta ciudadela de Besalú, uno de
los pueblos más conocidos por los amantes del turismo cultural
y rural en la provincia. Explicamos la razón técnica
del inusual trazado quebrado de su célebre puente medieval,
donde aprovechamos a hacernos las primeras fotos de familia.

Una vez adentrados en esta histórica
villa donde convivieron judíos y cristianos durante siglos,
nos dirigimos a su judería para visitar el miqvé
y la sinagoga. A continuación, nos adentramos en el casco
histórico para llegar al lugar donde se ubican la iglesia
de Sant Pere y el hospital de peregrinos de Sant Julià
donde tuvimos ocasión de asistir a la proyección
de un videorreportaje sobre la historia de esta histórica
población.

Sant Pere de Besalú es un templo
románico espectacular tanto exterior como interiormente.
En su girola absidal hay un capitel sobre el Ciclo de la Natividad
que hizo las delicias de nuestros clientes.

Igualmente, tuvimos la ocasión
de visitar la iglesia de Sant Vicenç, más sencilla
y austera que la de Sant Pere, pero que tiene una puerta sur que
es un auténtico caramelo por la iconografía y simbolismo
de sus capiteles.

Por la tarde y tras una apetecible parrillada
catalana en un restaurante de Besalú, paramos en la bonita
iglesia de Santa María de Porqueres, situada junto al lago
de Banyoles, y nos deleitamos con su bonita y muy singular portada
y otros elementos como la conformación interior de la cabecera
y los enormes capiteles del arco triunfal.

Ya atardeciendo, continuamos nuestro
camino hasta llegar a la localidad de Lladò, donde visitamos
su insigne colegiata y algunas antiguas dependencias medievales
que han sido reutilizadas como infraestructuras de la localidad,
lo que permitirá su mantenimiento y supervivencia en el
futuro.

Nos reservamos para el domingo para
acercarnos al incomparable monasterio de Sant Pere de Rodes, localizado
en una escarpada montaña frente el Mar Mediterráneo.
Este lugar nos ofreció innumerables alicientes históricos,
artísticos y paisajísticos.

Sin duda, un momento especial para todos
los integrantes de este viaje fue la contemplación de la
iglesia monacal del siglo XI, con tanta personalidad y singularidad
que no hay ningún edificio europeo con el que se pueda
homologar.
Buena parte de la mañana la dedicamos
a circular por los pasillos, vericuetos y estancias de Sant Pere
de Rodes: el nártex, la citada iglesia, la cripta, los
dos claustros inferior y superior, el campanario lombardo, la
torre defensiva, el refectorio, etc. etc.

También pudimos disfrutar de
una visita guiada a la ermita prerrománica de Santa Helena
y el poblado medieval de Santa Cruz, que se erigen sobre el Cabo
de Creus ofreciendo una panorámica sin igual perfecta para
cerrar el viaje.
Tras una última comida familiar
en Figueres, tomamos el AVE de vuelta a Madrid, donde llegamos
a la hora prevista.
¡Gracias por acompañarnos
en esta nueva aventura! Esperamos veros de nuevo muy pronto.