Entre el 23 y el 26 de mayo tuvo lugar
la primera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Monasterios
medievales de A Coruña", nuestra primera incursión
en el Golfo Ártabro, uno de los centros monumentales gallegos
por excelencia, alrededor de cuyas irregulares costas se levantaron
algunos de los templos románicos y góticos más
importantes de la península.

El jueves salimos bien temprano de la
madrileña Avenida de la Memoria rumbo Lugo, donde pararíamos
a la hora de comer.

No muy lejos de allí, ya en la
provincia coruñesa, se encontraba nuestra primera visita,
el espectacular monasterio de Sobrado dos Monxes. De su origen
altomedieval conserva algunas estancias románicas como
la sala capitular y la cocina, pero tras las reformas sufridas
entre los siglos XVI-XVIII, se convertirá en uno de los
abanderados del barroco gallego, como dan cuenta su fastuosa iglesia
y sus claustros clasicistas.

Tras una merienda en los bares de la
plaza aledaña, nos subimos de nuevo a nuestro autobús
para acercarnos a conocer la bonita iglesia de San Nicolao de
Cis. Se trata de un noble edificio del gótico rural pero
que presenta, como es propio del arte medieval gallego, ciertos
arcaísmos románicos. Su cándido tímpano
de la Adoración de los Reyes hizo la delicia de todos los
viajeros.

Con esto dimos por finalizada la jornada
del jueves y nos dirigimos a nuestro moderno hotel en la ciudad
de A Coruña para cenar y descansar después del largo
viaje.
Aprovechando nuestra cercanía
a la capital, el viernes entero lo dedicamos a conocer la preciosa
ciudad de A Coruña. Amaneció un día fresco
y soleado, perfecto para recorrer a pie sus lugares más
emblemáticos.

Así, iniciamos nuestro paseo
en la Plaza María Pita y desde allí nos acercamos
a la colegiata de Santa María del Campo, ubicada frente
a una delicada placita presidida por un crucero. Aunque su cronología
es difícil de establecer porque ha sufrido numerosísimas
modificaciones, nos quedamos un buen rato contemplando su bella
portada coronada por un rosetón y un tímpano con
el Ciclo de la Natividad. En el interior, las elegantes tallas
de San Gabriel y la Virgen María llenaron nuestas cámaras
fotográficas.

Visitamos también la iglesia
de Santiago, a la que la célebre Emilia Pardo Bazán
dedica varios de sus poemas. Y no es para menos, porque su entrada
está flanqueada por las dos hermosísimas figuras
enfrentadas de Santiago Peregrino y San Juan Evangelista, que
bien refuerzan esa impresión de cruzar el umbral hacia
un lugar sagrado.

Siguiendo los pasos de los peregrinos,
continuamos nuestro paseo por el Casco Viejo y dejamos atrás
las iglesias de San Nicolás, San Jorge, Santo Domingo,
Santa Bárbara...
Tras una magnifica comida tradicional
en un restaurante del centro, nos acercamos a la zona del puerto
para entrar en el Castelo San Antón, antigua fortaleza
que hoy alberga el Museo Arqueológico e Histórico
de A Coruña. Y por supuesto, subimos el paseo marítimo
hacia la Torre de Hércules, un antiguo faro romano desde
el que se contempla una panorámica sin igual del vasto
mar que rodea la ciudad.

Una vez acabadas todas las visitas,
disfrutamos de tiempo libre que aprovechamos para pasear por la
playa y tomar algo en los chiringuitos antes de regresar al hotel
para cenar y dormir.
El sábado por la mañana
nos dispusimos a conocer otra de las localidades históricas
de Galicia, la ciudad de Betanzos. Antigua capital del reino,
sus calles están flanqueadas de casas solariegas y palacios,
lo que le valió la declaración como Conjunto Histórico-Artístico
en 1970. De todo este rico patrimonio nosotros nos centramos en
su triángulo de iglesias góticas, posiblemente los
mejores ejemplos en todo el territorio gallego.
Empezamos por la iglesia de Santiago,
un voluminoso pero sencillo templo de tres naves en el que destaca
su puerta occidental. En el tímpano encontraremos una representación,
de nuevo un tanto naive, de Santiago a caballo portando la cruz
y la espada, cobijado por una serie de arquivoltas apuntadas con
representaciones de Cristo mostrando las llagas rodeado por los
apóstoles.

Desde allí nos acercamos a la
monumental Santa María del Azogue, cuya portada presenta
un precioso rosetón y un tímpano con escenas de
la Epifanía y la Anunciación de cierto gusto románico.
En el interior, nos sorprendió un interesante capitel con
un mensario esculpido, así como su soberbio retablo flamenco
del siglo XV, que estudiamos con detenimiento.

No podíamos irnos sin entrar
en San Francisco, quizás la más bella iglesia del
gótico gallego.

Presenta un enorme repertorio de decoración
escultórica, pero sobresale sobre todo por su colección
de escultura funeraria, pues conserva dieciséis magníficos
sepulcros bellamente trabajados. De todos ellos destaca el del
noble Fernán Andrade, que aparece representado yacente
como caballero, rodeado por ángeles y perros y elevado
sobe un oso y un jabalí, sus animales heráldicos.

Tras una rica comida en un céntrico
restaurante, cogimos el autobús hacia la cercana ermita
de San Miguel de Breamo, enclavada en una colina sobre la ría
de Betanzos. Si bien resulta modesta por su austeridad, el maravillosos
marco paisajístico en el que se halla hace que su visita
bien merezca la pena.

Todavía nos quedaba una última
parada antes de finalizar el día, la iglesia románica
de Santa María de Cambre. Sin duda, este edificio nos sorprendió
a todos por su complejidad arquitectónica, ya que cuenta
con girola y capillas radiales; su profusa decoración escultórica
de temática variada y por custodiar la legendaria Hidria
de Caná, cuyo origen encontramos en la Jerusalén
bíblica.

Cansados pero maravillados por todo
lo que habíamos visto, regresamos a nuestro hotel para
descansar y prepararnos para el último día del viaje.

El domingo por la mañana visitamos
el monasterio de San Salvador de Bergondo, importante cenobio
benedictino románico, aunque profusamente restaurado en
siglos posteriores, por lo que, aunque a simple vista nos pareció
muy unificado en estilo, es en realidad un templo bastante ecléctico.

En efecto, la arquitectura es básicamente
románica, pero hubo de reconstruirse las partes altas en
el siglo XIV tras un incendio.

Desde aquí nos acercamos a San
Martño de Xuvía, importante parada para los peregrinos
que inician el Camino Inglés en Ferrol. Para nosotros resulta
un ejemplo poco habitual de románico costero, con una bella
cabecera plagada de canecillos figurados de temática sexual.

Emprendimos entones el camino de regreso
a Madrid, parando para comer en Lugo una deliciosa receta de marisco
tradicional. De camino, pudimos admirar sus bien conservadas murallas.
Tras las dos paradas técnicas
reglamentarias, llegamos a Madrid antes de la hora prevista.
Ha sido un viaje precioso, gracias a todos por acompañarnos
¡Nos vemos pronto!