Entre los días
1 y 5 de mayo tuvo lugar la esperadísima IV edición
del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Occitania, Patrimonio de la Humanidad:
Carcassonne, Albi, Toulouse, Conques y Moissac", una ruta
por la una de las regiones francesas más importantes desde
el punto de vista histórico y monumental.

Con el fin de acortar
las considerables distancias que nos separan del país galo,
nos montamos en el tren AVE en la estación de Atocha y
en apenas cuatro horas llegamos a Girona, donde nos esperaba nuestro
bus para llevarnos a un agradable restaurante de esta ciudad catalana.

Antes de cruzar la
frontera hicimos una primera visita a la canónica agustiniana
de Santa María de Vilabertrán, un complejo puramente
románico bien conservado. Su iglesia presenta unas formas
arquitectónicas muy puras, al igual que su bello campanario
lombardo, el claustro y otras dependencias de los canónigos
que han sobrevivido a los siglos.

Desde este monumento
gerundense, nos dirigimos por la tarde a nuestro hotel en Perpignan
para cenar y descansar para afrontar el recorrido por el país
galo.
El jueves, camino
de Carcassonne sufrimos una avería mecánica en nuestro
autocar que nos obligó a replantear parte del viaje. Tras
solucionarlo, y gracias a la comprensión de nuestros magníficos
acompañantes, decidimos destinar el día a conocer
Toulouse, que sería nuestra sede para los próximos
días. Así, celebramos una emotiva comida familiar
y por la tarde salimos todos juntos a pasear por las calles de
la ciudad, de forma distendida y amistosa. Este rato tan ameno
se nos pasó rapidísimo, y antes de que nos diéramos
cuenta, nos volvimos a reunir para cenar y descansar en nuestro
céntrico hotel.

Como estaba previsto,
la mañana del viernes la pasamos en la histórica
ciudad de Albi, importante sede episcopal. Su conjunto monumental
se articula en torno a la gran plaza donde se yergue la imponente
catedral de Sainte-Cecile, construida en ladrillo en estilo gótico
mediterráneo.

Su impresionante volumen,
su rica policromía mural renacentista y su coro gótico
flamígero nos dejaron boquiabiertos a todos.

Albi posee otro peculiar edificio medieval mucho
menos conocido que casi pasa de incógnito a los turistas,
por encontrarse casi rodeado de viviendas. Nos referimos a la
colegiata de Saint-Salvi.

El claustro románico ha conservado sólo
una de sus interesantes arquerías, mientras que el templo
presenta una estructura compleja, fruto de las múltiples
intervenciones que ha sufrido a lo largo de distintas épocas.
En su interior pudimos admirar el soberbio conjunto escultórico
tardomedieval que conserva, formado por un Calvario, una Piedad,
un Ecce Homo...

Continuamos paseando por el encantador centro histórico
de Albi, ciudad natal del renombrado pintor post-impresionista
Henri Toulouse-Lautrec, hasta los jardines del río Tarn,
que nos ofrecieron una panorámica privilegiada de la ciudad
medieval.
Por la tarde, tras una comida tradicional en un restaurante
de la localidad histórica de Rodez, nos dirigimos por una
carretera que serpentea entre verdes montañas a la coqueta
localidad de Conques, donde se levanta la Abadía de Santa
Fe, uno de los templos románicos más importantes
a nivel europeo y parada obligada de los peregrinos que circulan
por la Vía de Le Puy en dirección a Santiago de
Compostela.

Entorno a las reliquias de la mártir cristiana
se construyo un gran templo del románico internacional
pleno. Destaca especialmente su famosísima portada occidental,
una de las más relevantes del románico europeo.
Su tímpano, narra el pasaje apocalíptico de la Parusía
de forma minuciosa y detallista. Muchos de nuestros viajeros quedaron
conmocionados ante su belleza, llegando a describir la experiencia
como "extática".

No podíamos irnos sin visitar su Tesoro, un
pequeño museo que suele pasar desapercibido al visitante
pero que custodia auténticas numerosos relicarios de orfebrería
medieval, que fueron salvados por las gentes del lugar de ser
requisados y destruidos durante la Revolución Francesa.
La pieza principal es el relicario de la propia Santa Fe, cuajado
de metales preciosos, gemas y camafeos.

El sábado por la mañana, aprovechando
nuestra estancia en Toulouse decidimos visitar, de la mano de
sus guías oficiales, algunos de sus monumentos más
importantes.

Comenzamos por la basílica de Saint-Sernin,
prototípica iglesia de peregrinación de enormes
dimensiones, con girola y cripta cuajada de reliquias. Cuenta
con un riquísimo programa artístico en las portadas
de los Condes y de Media Villa que la une estilísticamente
con las catedrales de Jaca y Compostela.

Siguiendo la Calle del Toro, una de sus principales
arterias, llegamos a la Plaza del Capitol. Construida en el siglo
XVIII para albergar el Ayuntamiento y la ópera, hoy en
día está plagada de terrazas, donde teníamos
programado parar a tomar un café.
A continuación, nos dirigimos al Convento
de los Jacobinos, uno de los mejores ejemplos del gótico
meridional de la región y antigua fundación de los
frailes dominicos. Su iglesia, de una sola nave, está sostenida
por la llamada "palmera", una columna que se abre en
22 nervaduras y permite abrir gran cantidad de vanos con bellísimas
vidrieras que fueron muy fotografiadas.

Pasamos también a su enorme y monumental claustro
gótico y a la capilla de San Antolín, cubierta por
pinturas murales del siglo XIV.
Tras una riquísima comida en un céntrico
restaurante, nos dirigimos a la insigne Abadía románica
de Saint Pierre de Moissac, declarada Patrimonio Mundial de la
Humanidad en 1998 por su relevante papel en el Camino de Santiago
en Francia conocido como Via Podiensis. Entramos en su iglesia
para explicar algunas obras interesantes de arte mueble y posteriormente
visitamos su claustro fechado por una inscripción en el
año 1100 lo que la ha conferido su fama.

Terminamos la visita a la abadía disfrutando
y analizado la iconografía de la gran puerta románica
que describe la segunda venida de Cristo rodeado de los veinticuatro
ancianos del Apocalipsis y el Tetramorfos además de los
relieves laterales con sus relieves basados en los Evangelios.
En este punto coincidimos con una celebración local, por
lo que el ambiente era festivo y más que agradable.

No podíamos abandonar Occitania sin visitar
Carcasonne, por lo que el domingo madrugamos para visitar esta
ciudadela de ensueño, magníficamente conservada
gracias a la intervención del polémico arquitecto
decimonónico Eugène Viollet-Le-Duc.

Tras una introducción histórica entramos
en el espacio intramuros. Caminamos por el entramado de callejuelas
hasta su basílica de Saint-Nazaire, una construcción
elegantísima que aúna las formas románicas
y góticas.

Pudimos analizar el simbolismo existente tras su
hermosa cabecera del Gótico Radiante repleta de vidrieras
en ventanales y rosetones. A continuación, entramos en
su Castillo Condal, recorriendo el paso de ronda y todos sus torreones,
hasta desembocar en el interesantísimo museo lapidario
que custodia en su interior.

Dejamos atrás la encantadora ciudadela y nuestro
autobús nos llevó hacia La Jonquera, ya en España,
para una última comida familiar en uno de los concurridos
restaurantes. Poco tiempo después subimos al AVE en Girona
hacia Madrid, donde llegaríamos a la hora prevista.
Ha sido un viaje precioso, gracias a todos por acompañarnos.
¡Nos vemos pronto!