Entre el 21 y el 24 de marzo tuvo lugar
la primera edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS "Ruta
por Oporto, Viana do Castelo, Braganza y el mejor románico
portugués", una incursión por las poblaciones
marineras lusas de la costa atlántica norte, que atesoran
un importante patrimonio histórico y monumental.

El jueves 21 partimos bien temprano
desde la madrileña Avenida de la Memoria, y tras dos paradas
técnicas, llegamos a la ciudad fronteriza de Braganza.
Aquí pudimos admirar la belleza del muy restaurado castillo,
uno de los más importantes de Portugal.

Pero el gran protagonista de nuestra
visita a Braganza era la llamada Domus Municipalis, un singular
edificio del románico civil que, posiblemente, acogía
las reuniones del concello, además de hacer las veces de
aljibe del pueblo.

A continuación nos dirigimos
a las afueras de Bragança para conocer el único
ejemplo del románico-mudéjar de Portugal: los restos
del monasterio benedictino de San Salvador en Castro de Avelas.

Tras una rica comida popular con productos
típicos de la comarca, continuamos nuestro camino hacia
el último monumento del día, San Salvador de Tabuado.
Se trata de una pequeña iglesia parroquial tardorrománica,
sencilla pero muy bien conservada, cuya peculiaridad reside en
su espadaña lateral. Conserva en su interior una bonita
pintura mural del siglo XV que representa a Cristo como Varón
de Dolores flanqueado por San Juan Bautista y Santiago el Mayor.

Con esto, dimos por finalizado el primer
día y nos dirigimos a nuestro hotel en Oporto para cenar
y descansar.
El viernes lo dedicamos por completo a esta preciosa
ciudad portuaria, cuyas calles rebosan color y alegría.
Empezamos nuestra ruta por la emblemática Torre e Iglesia
de los Clérigos del siglo XVIII, que introduce la nueva
corriente del barroco clasicista en Oporto.

Este templo es uno de los monumentos barrocos más
relevantes y bellas de Portugal por su planta ovalada, sus pilastras
corintias, entablamentos, bóveda, etc.

Continuamos nuestro periplo por el casco histórico
y nos acercamos a la Plaza de los Leones, corazón de la
Ciudad Universitaria. A escasos metros encontramos la famosa librería
Lello y la Iglesia de los Carmelitas.

De allí, cogimos el autobús hasta la
majestuosa Catedral mariana, en su inicio una construcción
románica pero de apariencia gótica con añadidos
posteriores.

Su claustro es uno de los aspectos más llamativos,
ya que sus galerías están cubiertas por la característica
azulejería religiosa portuguesa.

Completa el conjunto el imponente Palacio Episcopal,
un soberbio edificio rococó que domina el horizonte de
la ciudad.
Descendimos hacia la célebre estación
de San Benito, no solo un importante punto de conexión
ferroviaria, sino todo un monumento en sí mismo. Considerada
una de las más hermosas del mundo, sus paredes están
decoradas con los tradicionales azulejos blancos y azules pintados
a mano que representan algunos de los momentos claves de la historia
portuguesa.

Continuamos la jornada de la mañana
en el Palacio de la Bolsa, uno de los edificios más renombrados
de toda la ciudad, clasificado como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Erigido en estilo neoclásico en 1842 por la Asociación
Comercial de Oporto, quizás sea mejor conocido por su Salón
Árabe, una sala inspirada en la Alhambra que nos transportó
a otra época.

Después de la comida en un restaurante junto
al muelle, nos embarcamos en el "Crucero de los seis puentes",
un relajado paseo en rabelo por el Duero para conocer los seis
eclécticos puentes que unen Oporto con Vila Nova de Gaia,
como el de María Pía o el del Infante Don Enrique.

Finalizamos el día en el Convento de San Francisco,
un sobrio inmueble gótico que sorprende por su excesiva
ornamentación dorada barroca interior. Uno de sus mayores
atractivos es el retablo del Árbol de Jesé, por
su temática e iconografía poco habitual.

Visitamos también su interesante Museo dedicado
a la Orden Tercera, así como la cripta y el osario donde
descansan los restos de los hermanos franciscanos.
Al atardecer, disfrutamos de unas horas libres para
degustar los vinos tawny a orillas del Duero, comprar souvenirs
y pasear por las vibrantes callejuelas.
El sábado por la mañana nos dirigimos
al monasterio de Santa María de Leça do Balio, considerado
uno de los edificios góticos más importantes de
Portugal por su elegancia castrense y sus equilibradas proporciones.
Su aspecto de fortaleza responde al hecho de que fue ocupado por
la Orden religiosa-militar de los Hospitalarios de San Juan de
Jerusalén, como dan cuenta los numerosos elementos defensivos
integrados en su arquitectura.

A continuación, visitamos la iglesia del antiguo
monasterio de San Cristóbal de Rio Mau, un templo románico
profusamente esculpido. Nos adentramos en la iconografía
de los relieves figurativos, historiados, vegetales, etc., pero
sin duda destacan los tímpanos del imafronte con alegorías
del Sol y la Luna; y del muro norte, con una lucha entre un dragón
y un grifo.

La jornada de la tarde la dedicamos por completo
a la bonita ciudad marinera de Viana do Castelo, situada en el
estuario del río Limia. Nuestra primera parada, como no
podía ser de otra forma, fue el Santuario del Sagrado Corazón
de Jesús, una basílica neoclásica que se
alza sobre el monte de Santa Luzía y que nos ofreció
una panorámica sin igual de la costa portuguesa.

Descendimos al casco histórico para conocer
la Sé o Iglesia Matriz, un edificio fuertemente ligado
a la nobleza naviera local.

Además, coincidiendo con las fiestas de Pascua,
nos topamos con el desfile folclórico de la Mordomia, una
romería en honor de la Virgen de la Agonía.

Continuamos nuestro paseo por las calles flanqueadas
de palacios renacentistas y casonas de granito y disfrutamos de
un merecido aperitivo antes de regresar al hotel.

Nuestro último día, el domingo, lo
destinamos a conocer algunas de las iglesias románicas
más importantes del Valle de Sousa. Comenzamos por el monasterio
de San Salvador de Paço de Sousa, un sobresaliente conjunto
benedictino que custodia el sepulcro de un legendario personaje
clave para la historia de Portugal: Egas Moniz, ayo del rey Alfonso
Enríquez y protagonista de una bonita leyenda caballeresca.

Continuamos con el monasterio de San Pedro de Ferreira,
una antigua canónica agustiniana notable por conservar
un nártex funerario adosado a la fachada principal, un
ejemplo inusual en el románico luso.

Hicimos una breve parada técnica para desayunar
y poder degustar los tradicionales pastéis de nata antes
de seguir hacia San Salvador de Travanca, cuya monumental iglesia
abacial responde al enorme poder económico, político
y religioso que este monasterio ejerció durante toda la
Edad Media. Posee un campanario anexo en forma de torre almenada
que refuerza esta impresión de pujanza y supremacía.

Tras una última comida familiar en este mismo
municipio, pusimos rumbo a Madrid, donde llegamos a la hora prevista.
Gracias por acompañarnos en este viaje ¡Esperamos
veros de nuevo muy pronto!