Entre el 3 y el 5 de octubre tuvo lugar
la nueva edición del Viaje Guiado ARTEGUIAS Viaje
paisajístico y monumental: Mejores Colegiatas y Monasterios
Románicos de Cantabria y Palencia, un completo recorrido
por las más importantes comunidades monásticas del
eje castellano-cántabro, bañados por las suaves
temperaturas y agradables colores del otoño.

El viernes bien temprano nos recogió
nuestro autobús privado de la madrileña Moncloa
rumbo a nuestra primera visita del día, no sin antes hacer
las dos paradas técnicas reglamentarias.
Así, a media mañana llegaríamos
a Santa Eufemia de Cozuelos, importante y rico cenobio palentino
femenino en el que llegaron a vivir hasta una treintena de freilas,
como la Venerable Sancha, hija de Alfonso IX de León. Estudiamos
con atención la armónica arquitectura de su iglesia
y nos detuvimos un buen rato en la colección de capiteles
custodiada en el lapidario. Aprovechando que el monasterio funciona
desde hace años como alojamiento turístico, decidimos
comer en uno de sus fantásticos salones.

A continuación, nos dirigimos
al cercano monasterio premostratense de Santa María la
Real de Aguilar de Campoo, actualmente sede del Centro de Estudios
del Románico, un lugar de enorme importancia simbólica
para todos nosotros, enamorados de este arte. Aquí visitamos
el museo y comentamos su colección de capiteles, antes
de pasar a la iglesia para admirar su austera arquitectura de
rasgos cistercienses hispanolanguedocianos.

Terminamos la tarde en San Andrés
de Arroyo, uno de los monasterios románicos más
famosos de Castilla y León, una fundación también
femenina. Acompañados por una de las monjas que todavía
lo habitan, visitamos algunas de las estancias utilitarias, como
la cilla. También nos detuvimos en su exquisito claustro
y sala capitular, sustentado por sofisticadas arquerías
de filigrana vegetal.

Finalmente pasamos por su iglesia, donde
pudimos apreciar la clara inspiración que toma de la de
Las Huelgas.

Aprovechando la cercanía, no
podíamos pasar de largo por Moarves de Ojeda sin detenernos
en la siempre maravillosa iglesia de San Juan. Aunque la visita
fue breve, fue más que suficiente para hacer un análisis
iconográfico y realizar cientos de fotografías de
su bellísima portada.

Desde aquí nos dirigimos a nuestro
estupendo hotel en Reinosa para cenar y descansar.
La mañana del sábado amaneció soleada, perfecta
para darnos un paseo por la animada villa de Santillana del Mar.
Aquí se encuentra una de las cuatro grandes colegiatas
cántabras, la de Santa Juliana, que visitamos a primera
hora. Tras admirar su vistoso exterior arquitectónico y
escultórico, pronto entramos en el templo y en su célebre
claustro, ofreciendo ambos espacios un riquísimo repertorio
de capiteles románicos que bien disfrutamos.

Después, dispusimos de un rato
libre para pasear por las coquetas callejuelas, tomar un café
o comprar las típicas quesadas antes de partir a nuestra
segunda visita del día.
Nos dirigimos entonces a la monumental
colegiata de Santa Cruz de Castañeda, un soberbio edificio
de elegantes formas que dependió de la poderosísima
Abadía de Cluny hasta mediados del siglo XII. La pureza
de sus líneas arquitectónicas nos dejó boquiabiertos:
desde las delicadas arquerías absidiales, al robusto cimborrio
sobre trompas, sin olvidarnos de la extensa colección de
capiteles figurados.

Como se aproximaba la hora de la comida,
nos detuvimos en el cercano pueblo de Vargas para degustar un
riquísimo menú tradicional con el que recargamos
fuerzas de cara a la jornada de la tarde.
Continuamos nuestro periplo por los
Valles Pasiegos hasta la bonita iglesia de San Andrés en
Argomilla de Cayón. Es esta una de las joyas ocultas del
románico cántabro, cuyas características
responden al estilo Internacional Pleno. El león es la
figura protagonista en la decoración escultórica
de este templo, y nos pasamos un buen rato intentando desentrañar
sus múltiples significados simbólicos.

Cuando la tarde se estaba empezando
a nublar, hicimos una parada en la famosa localidad de Puente
Viesgo para entrar en calor. Tras una rápida visita a su
simpática iglesia neorrománica de San Miguel, entramos
en la cafetería del balneario para disfrutar de un reconfortante
café.
A última hora de la tarde conseguimos
hacer las gestiones pertinentes para poder visitar la iglesia
de Santa María de Retortillo, construida sobre el foro
romano de la antigua ciudad de Julióbriga. Exteriormente
destaca por su espectacular espadaña escalonada, pero a
nosotros nos interesaban los dos capiteles del arco triunfal.
Minuciosamente tallados, representan escenas de combate entre
guerreros cristianos y guerreros musulmanes, que responden al
agitado contexto social de la segunda mitad del siglo XII, época
marcada por las rencillas entre León y Castilla y, al mismo
tiempo contra los almohades de Al-Andalus.

Con esto, dimos por finalizado el día
y regresamos al hotel de Reinosa para cenar y hacer las maletas.
El domingo temprano nos acercamos a
la celebérrima colegiata de San Pedro de Cervatos, sin
duda, uno de los monumentos más visitados de toda Cantabria
por su amplia colección de capiteles y canecillos de explícita
temática sexual. Pero esta iglesia que fue monasterio es
mucho más que eso, como quedó demostrado al disfrutar
de su perfecta portada con el tímpano tallado, su campanario,
las inscripciones fundacionales y la escultura simbólica.

Desde aquí, fuimos a la pequeña
localidad de Hoyos en el municipio de Valdeolea. En lo alto de
una colina, dominando las llanuras plagadas de caballos, se alza
la humilde iglesia de Santa María, un templo prototípico
del románico rural español, cuya imponente cabecera
se recorta sobre el frondoso paisaje.

Tras una contundente comida en Polientes,
cogimos una bonita carretera que discurría paralela al
Ebro por el Valle de Valderredible para llegar a la última
de las visitas, la bellísima colegiata de San Martín
de Elines. Su sinuosa arquitectura, modelada siempre a base de
suaves arcos, se alza sobre una verde pradera, ofreciendo una
panorámica sin igual para el amante de la fotografía.
Esta sensación de armonía continúa al entrar
en su iglesia, que además posee cuatro grandes capiteles
circulares donde nos volveríamos a encontrar al león
simbólico como protagonista y pasajes bíblicos de
notable importancia. También visitamos su claustro, que,
aunque de una época muy posterior, custodia varios sepulcros
y pilas bautismales medievales.

A media tarde, pusimos rumbo a Madrid,
donde llegaríamos antes de la hora prevista tras las dos
paradas técnicas pertinentes.
¡Gracias a todos por acompañarnos
en este viaje, esperamos que lo hayáis disfrutado!.