Entre el 3 y el 7 de julio tuvo lugar
la segunda edición del solicitado Viaje Guiado ARTEGUIAS
"Gran Viaje Monumental a La Provenza, Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO", una nueva incursión por las ciudades
más relevantes del sur de Francia: Nimes, Aix-en-Provence,
Aviñón y sus ancestrales vestigios histórico-artísticos,
que cubren desde el periodo fenicio hasta bien entrado el Postimpresionismo.

Así, el miércoles bien
temprano cogimos el AVE desde la madrileña Puerta de Atocha
hasta Figueres, donde nos esperaba nuestro autobús para
iniciar la ruta, no sin antes pararnos a comer antes de cruzar
la frontera.

Por la tarde llegamos a la encantadora
ciudad de Béziers. Aquí visitamos detenidamente
su catedral gótica de Saint Nazaire et Saint Celse, y después
descendimos tranquilamente por el centro histórico, deteniéndonos
en los numerosos miradores para tomar fotografías de la
panorámica del Pont Vieux sobre el caudaloso río
Orb. Terminamos la tarde en una bonita plaza plagada de cafeterías
donde charlamos animadamente. Con esto, dimos por finalizado el
día y nos dirigimos a nuestro hotel en la misma ciudad
para cenar y descansar.

El jueves madrugamos para ir al coqueto
pueblo de Saint-Guilhem-le-Desert, catalogado como uno de los
más bonitos de Francia. Paseamos por sus románticas
callejuelas hasta llegar a su abadía románica de
Gellone, importantísimo enclave de peregrinación
medieval. Entramos en sus estancias y visitamos su Museo Lapidario,
donde los vecinos han sabido conservar piezas romanas, paleocristianas
y carolingias.

A continuación, nos dirigimos
a la Abadía de Saint-Gilles-du-Gard, una parada ineludible
para los amantes del románico.

Su fachada occidental fue concebida
como un arco triunfal romano en cuyos frisos los escultores representaron
un amplio bestiario medieval así como varios ciclos bíblicos.
Nos pasamos horas comentando esta soberbia Biblia pétrea.

Tras una rica comida en un restaurante
de la localidad pusimos rumbo a la grandiosa Abadía benedictina
de Saint Pierre de Montmajour, otro importante centro de peregrinación
medieval pues custodia un fragmento de Lignum Crucis. La estancia
que más disfrutamos, por su sabor añejo, fue el
pequeño eremitorio rupestre con su iglesita de la primera
mitad del siglo XI.

También recorrimos sus dos iglesias
(alta y baja) y su claustro románico que tiene la particularidad
de contar, además de sus capiteles, con gran ménsulas
figuradas en los muros de sus pandas.

Desde aquí nos fuimos al Pont
du Gard, una de las mejores obras de la arquitectura y la ingeniería
romana, pues es el antiguo acueducto que surtía a la ciudad
de Nimes. En la actualidad es un espacio de recreo para los vecinos
de la zona pues se ha habilitado como zona de baño y paseo
y el ambiente es distendido y agradable. Fue una forma relajante
de acabar el segundo día de viaje.

Nuestra primera cita del viernes fue
la Capilla de San Gabriel de Tarascón. Su situación
aislada en un bosque la convierte en una obra casi desconocida,
pero no deja de ser una de las grandes obras del románico
provenzal en la que bien se aprecian rasgos de la arquitectura
romana.

Nos acercamos entonces a la vecina Arlés,
declarada "Ville d'art et d'histoire" por su importancia
para la Historia del Arte europea y por su buena gestión
del patrimonio.

En Arlés encontramos vestigios
romanos, medievales y modernistas, pero es sin duda su Catedral
de Saint Trophime la que a nosotros nos ganó. El carácter
preciosista de su fachada occidental románica, en la que
se narra el Juicio Final con acentos propios de la arquitectura
romana, nos dejó sin palabras. Y su claustro medieval no
fue para menos, ya que dedicamos un buen rato a comentar sus capiteles
y relieves bíblicos.

Llegada la hora de la comida, descendimos
por el casco histórico pasando por delante del Teatro y
del Anfiteatro romanos hasta nuestro restaurante, donde degustamos
algunas especialidades francesas.

La jornada de la tarde la dedicamos
por completo a la bonita ciudad de Aix-en-Provence, sede episcopal
desde el siglo V.

Entramos en la Catedral de San Salvador,
ecléctico edificio que aúna un baptisterio paleocristiano,
un claustro románico, una fachada gótica y varias
naves barrocas. Dada su magnitud y variedad dedicamos buena parte
de la tarde a su visita.

Al salir, disfrutamos de un largo tiempo
libre para comprar souvenirs, pasear por las animadas calles propias
de un viernes por la tarde y merendar en alguna de las muchas
pastelerías antes de volver al hotel.
La mañana del sábado,
como no podía ser de otra forma, la destinamos al mastodóntico
Palacio Papal de Aviñón. Se trata de uno de los
edificios góticos más grandes e importantes para
la historia europea. Así, a lo largo de casi tres horas,
bailamos sur le Pont y recorrimos el conglomerado de torres, estancias
y jardines que lo conforman.

Al finalizar la visita regresamos al
autobús para ir a nuestro lujoso restaurante en las proximidades
de Gordes, de nuevo, elegido uno de los pueblos más bonitos
de Francia.
Por la tarde llegamos a la Abadía
cisterciense de Notre-Dame de Sénanque, ubicada en un profundo
valle de difícil acceso. Aunque este sereno cenobio bernardo
no desmerece una visita, Sénanque es célebre por
sus campos de lavanda, un lienzo violeta que se extiende miles
de hectáreas y hace las delicias de todos los turistas.

No solo conocimos las estancias abaciales,
sino que nosotros también nos hicimos numerosísimas
fotos entre las flores y aprovechamos para comprar los jabones
y ungüentos que los monjes elaboran tradicionalmente. Al
llegar a Orange, muchos de nuestros viajeros optaron por irse
a conocer esta villa y su fantástico teatro romano, que
en la actualidad alberga un ciclo de conciertos.

El domingo, tras solventar una pequeña
incidencia técnica, nos acercamos a Nimes, antigua capital
de la provincia romana de la Galia Narbonensis.

De esta época se conservan, en
un estado excepcional, el Anfiteatro y la Maison Carrée,
un soberbio templo de culto imperial.

Con estas dos visitas, dimos por finalizado
el viaje y retornamos al bus para emprender el camino de vuelta
a España, ganando kilómetros hasta Cataluña,
donde paramos para comer y coger el AVE en Figueres hacia Madrid,
llegando antes de la hora prevista.
Ha sido un viaje precioso, gracias a
todos por acompañarnos.
¡Nos vemos pronto!