Guía de la Ermita del Santo Cristo de
Coruña del Conde, Burgos
Introducción
Coruña
del Conde es un municipio y localidad del extremo sureste de
la provincia de Burgos, muy cerca del límite provincia
con Soria y no alejado en exceso del nordeste la provincia de
Segovia (Tierras de Maderuelo).
Está dentro de la comarca de la Ribera
del Duero, partido judicial de Aranda de Duero, a una altura
de 903 metros sobre el nivel del mar. Está a pocos kilómetros
al suroeste de Peñalba de Castro, localidad a la que
pertenece el importante yacimiento arqueológico de la
ciudad romana de Clunia Sulpicia.

Cuenta en la actualidad con un centenar de
habitantes censados.

Además de la iglesia parroquial de San Martín
y la ermita del Santo Cristo, Coruña del Conde conserva
todavía parcialmente arruinado su castillo que domina
el corredor del río Arandilla. Su origen se remonta al
siglo X, ligado a la repoblación del valle del Duero
por García I de León. Su posición estratégica,
guardando el acceso a Castilla, lo hizo crucial, siendo conquistado
y ampliado temporalmente por Almanzor. Adquirió su aspecto
final tras varias reformas cristianas. A pesar de su estado
ruinoso, aún son visibles los restos de sus torres (dos
grandes cubos huecos al sur, posiblemente del s. XV, y dos al
norte, más antiguas), lienzos de muralla, y una barbacana.
Se destaca el uso de materiales romanos procedentes de Clunia
en su construcción.

Ermita románica del Santo Cristo
La ermita románica del Santo Cristo
de Coruña del Conde se encuentra al oeste del caserío,
completamente aislada en campos de labor a pocos metros de la
carretera provincial BU-925 que enlaza Huerta de Rey con Peñaranda
de Duero y Aranda de Duero.

Es un templo interesante fundamentalmente
por dos aspectos: la controvertida fecha de su construcción
y por los "spolia" o elementos romanos de acarreo
que se encuentran en sus muros procedente de las ruinas de la
importante y vecina ciudad romana de Clunia Sulpicia.

Tradicionalmente, se ha considerado que el
origen de esta iglesia hay que buscarlo en tiempos visigodos
y en los siglos X y XI en el contexto histórico fronterizo
entre el Condado de Castilla y los dominios andalusíes,
con posibles destrucciones y reconstrucciones vinculadas a las
ocupaciones musulmanas en la región. Habría sido
destruida durante las incursiones musulmanas del siglo X y reconstruida
a partir del año 1011, cuando la zona ya estaba firmemente
bajo control castellano.

Algunos de estos autores siempre han defendido
fechas muy tempranas para el edificio románico actual,
por su cabecera rectangular, datándola en el siglo XI
o comienzos del XII.
Otros, sin embargo, no encuentran en la cabecera
plana una pista de antigüedad, sino una tradición
bastante presente en nuestro románico y que está
vinculada a las cabeceras planas de la arquitectura hispanovisigoda,
asturiana y mozárabe. Hay que decir también que
la construcción de cabeceras cuadradas o rectangulares
supone una simplificación constructiva, pues es menos
difícil abovedarlas con medio cañón que
con las bóvedas de horno características de los
ábsides semicilíndricos.
Así tenemos que en zonas del noroeste
peninsular como el norte de Portugal, Galicia, Asturias y Zamora
llegan a ser hasta predominantes, sin contar otras provincias
donde las encontramos como una minoría amplia, como Segovia,
Burgos, Álava, etc. En este contexto y dado el carácter
rural de la ermita del Santo Cristo de Coruña del Conde,
también podría haber sido construida en cualquier
momento del siglo XII.

Arquitectura
La ermita del Santo Cristo de Coruña
del Conde consta de una nave rectangular con un ábside
cuadrangular de menor anchura y altura. Destaca la sillería
de la cabecera que es de grandes sillares aunque con ciertas
irregularidades. Pudieran ser piezas de acarreo o reaprovechadas
del edificio prerrománico si es que éste existió.

Los muros de la nave constan de sillares
mucho más pequeños y en este caso, las hiladas
son bastante irregulares. Incluso en la zona superior del muro
meridional hay una hilada con sillares de disposición
vertical al modo árabe, que podrían ser tizones.
Exterior
El ábside cuenta con arquerías
ciegas murales. Son dos arcos en los lados sur y norte, aunque
en ambos está el capitel sin fuste ni basa. En el muro
oriental los arcos son tres sobre jambas y dos columnas, de
las que una ha perdido también el fuste y la basa.

De los citados cuatro capiteles, tres parecen
románicos pero de gran primitivismo y relación
con la estética prerrománica. El cuarto parece
un capitel corintio romano de acarreo.

Tanto en dicha cabecera como en la nave se
conserva la corona de canecillos. Muchos son geométricos
pero hay otros con figuras antropomorfas y zoomorfas, aunque
muchos de ellos se encuentran bastante desfigurados.
Uno de ellos representa una cabeza humana con lo
que parece una barba y un prominente bigote.

En otro, muy desgastado, apreciamos las figuras
de dos hombres que sujetan un cuerpo desfigurado que podría
ser un animal.

En cuanto a canecillos zoomorfos, probablemente
el mejor conservado, aunque parcialmente es el de un ave, cuyo
cuerpo, alas y cola en lugar de plumas lleva superficies estriadas.
También se aprecian las patas si bien ha desparecido
completamente el cuello y la cabeza.

La puerta de ingreso de la ermita de Coruña
del Conde se encuentra en el muro meridional y es de gran sencillez.
Está abierta en un arimez y cuenta con tres arquivoltas
de medio punto. Siendo la interior lisa, la central de baquetón
y la tercera de taqueado. Los apoyos eran las jambas y dos columnas,
habiéndose pedido la derecha -oriental- mientras que
la izquierda tiene un capitel vegetal esculpido a bajorrelieve.
Las citadas jambas también se conformaron parcialmente
mediante piezas de acarreo, concretamente con lo parecen sillares
de pilastras romanas acanaladas.

Es complejo poder precisar las numerosas
piezas de spolia o acarreo que por doquier se emplearon por
todos los muros de la ermita del Santo Cristo de Coruña
del Conde.

Hay inscripciones funerarias, relieves antropomorfos,
piezas de cornisas monumentales romanas, tambores de columna
y también cenefas de rosetas repetitivas que más
que romanas recuerdan los motivos empleados en la decoración
de las iglesias hispanovisigodas.

Como sucede en estos casos, es difícil precisar
la principal función de estos materiales que, en su mayoría,
proceden de Clunia, sin descartar otros edificios cercanos e,
incluso, iglesias ubicadas en el mismo solar pero construidas
en diferentes momentos pasados de la Alta Edad Media.

Es obvio que usar sillares y otras piezas pétreas
facilita la construcción pues se evita el que tener que
trabajar un cierto porcentaje de lo integrante en el muro. Tampoco
es descartable su función propagandística de usar
los despojos de una civilización y religión pagana
"vencida" como las mitologías mediterráneas
para construir el templo de la religión vigente.

Incluso, puede suceder un hecho opuesto: emplear
materiales de una ciudad romana y de algún monumento
hispano-visigodo ofrecería la ventaja de destacar que
los nuevos estados cristianos de la Reconquista están
vinculados históricamente, con lo que esto supone de
legitimación, con el glorioso pasado civilizador de Roma
y Toledo, lo que refrenda la conveniencia de lucha territorial
contra el invasor musulmán.

Interior
Después de disfrutar de tantos aspectos
interesantes del exterior de la ermita del Santo Cristo, la
entrada al interior es un poco decepcionante. La nave se cubre
con techo de madera de parhilera con tirantes y la cabecera
con bóveda de medio cañón. Desgraciadamente,
el arco triunfal está bastante desfigurado.
Conclusión
en definitiva, la ermita del Santo Cristo
de Coruña del Conde es un monumento muy singular por
su combinación de estilos y épocas.

Su ubicación histórica fronteriza
y su reutilización artística de materiales romanos
e hispanovisigodos dentro de un edificio básicamente
románico, enriquecen su significado cultural y arqueológico,
reflejando la compleja historia de Castilla en los primeros
siglos de la Reconquista.
