Guía
de la Ermita de San Fructuoso de Bierge
Introducción
La
ermita de San Fructuoso de Bierge, a pesar de su modestia
arquitectónica, es un muy interesante templo medieval situado
en la esquina noreste de la comarca del Somontano de Huesca y,
por tanto limítrofe con otras comarcas históricas
oscenses como la Hoya de Huesca, el Alto Gállego y el Sobrarbe.
El municipio se encuentra dentro del Parque Natural
de la Sierra y Cañones de Guara, asentada sobre el Monte
Cascallo.
A pesar de ser conocida como ermita, se encuentra
en el núcleo urbano de la localidad, rodeada por estrechas
callejuelas que impiden una visualización con perspectiva.

Es una iglesia de modestas dimensiones, construida
con la sillería arenisca ocre tan típica por estas
tierras. Consta de una nave unida a una cabecera de planta rectangular.
Tanto planta como ábside tienen la misma anchura por lo
que su geometría es completamente rectangular, sin disponer
la cabecera del leve retranqueo habitual. El único espacio
que rompe la absoluta regularidad y sencillez de dicha planta
es el arimez del muro meridional donde se abre la puerta de ingreso.
Tiene ésta dos arquivoltas planas de aristas vivas con
guardapolvos sin decorar que caen sobre jambas. Como vemos, la
arquitectura del templo nos indica un momento muy tardío
del románico, muy avanzado el siglo XIII con esas formas
simplificadas, extraordinariamente austeras y casi castrenses
que muestra el tardorrománico rural aragonés en
muchos de sus edificios, influidas por el Císter y las
órdenes militares.

En el interior, todo el edificio se encuentra cubierto
por techumbre de madera a dos aguas sobre arcos diafragma apuntados,
incluyendo la cabecera.
El interés de la ermita de San Fructuoso de
Bierge se centra en las pinturas murales al temple de la cabecera.
Se consideran de finales del siglo XIII dentro del estilo Gótico
Lineal o Franco-Gótico, tipología que se encuentra
en numerosas iglesias aragonesas.
Las pinturas, hasta 1949 eran más amplias
que las que vemos actualmente pero tras ser arrancadas fueron
dispersadas a diferentes destinos: el Museo de Huesca, el Joslyn
Art Museum de Nebraska, el Museo Metropolitano de Nueva York,
el MNAC y también a manos privadas.
Las que se colocaron en el Museo Diocesano de Huesca
fueron devueltas a la ermita que son las que actualmente podemos
disfrutar. Se ubican en el muro oriental de la cabecera
Tradicionalmente se viene clasificando las pinturas
supervivientes en dos etapas y dos maestros: primer y segundo
maestro de Bierge. Se considera que el primero es más arcaizante
-más ligado a lo románico- porque sus personajes
aparecen con sus cuerpos frontales. El segundo pertenecería
de lleno al Gótico Lineal por poseer más movimiento.
La iconografía resulta fácil de reconocer
puesto que en todo el programa pictórico, los artífices
identificaron con su nombre a los personajes protagonistas.
Las pinturas del primer maestro de Bierge
Se trata de los tres grandes paneles superiores (por
encima del ventanal de iluminación de la cabecera). En
el centro aparece el Calvario con Cristo crucificado acompañado
de la Virgen María y San Juan Evangelista, además
de Longinos con la lanza y Estefatón con el hisopo mojado
en vinagre.
A la izquierda y derecha del Calvario se narra el
ciclo del martirio del obispo de Tarragona San Fructuoso y los
diáconos Augurio y Eulogio. A la izquierda del observador
aparece Fructuoso con su vestimenta episcopal sentado, junto a
sus diáconos y otros personajes. Debajo el prefecto imperial
Emiliano les condena a morir por negarse a realizar sacrificios
paganos.
El relato del ciclo de San Fructuoso continúa
a la derecha con la ejecución en la hoguera en el anfiteatro
donde son quemados los tres mártires mientras ministros
y miembros del pueblo les ofrecen vino aromático que rehusó
por ser miércoles de ayuno. Dos ángeles conducen
a las almas de los santos al Cielo.
Debajo aparece el cadáver momificado de San
Fructuoso siendo sacado de Tarragona por feligreses tras la invasión
musulmana y llevado a un barco donde es transportado a Génova,
cuyos habitantes le esperan ante la puerta de la ciudad.
Las pinturas del segundo maestro de Bierge
Si el primer maestro se ocupa de dos temas iconográficos:
el Calvario y el martirio de San Fructuoso, el segundo maestro
se va a centrar en la figura de San Nicolás de Bari con
algunos de sus milagros tomados de la Leyenda dorada de Santiago
de la Vorágine. Por último se va a ocupar de lances
de la vida de San Juan Evangelista.
En el lado izquierdo del espectador aparece San Nicolás
como obispo junto a dos diáconos y otros religiosos. En
escenas de pequeño tamaño se muestra el sepulcro
del santo de donde emana un aceite curativo que recogen una serie
de enfermos. A su lado, el relato en el que la intercesión
de San Nicolás supone la resurrección de un hombre
y la conversión de un judío. Ana Isabel Lapeña
Paúl lo relata así: «Un hombre que había
pedido un préstamo a un judío pero que, con posterioridad,
se negaba a devolverlo, jurando ante el sepulcro del santo que
ya lo había hecho. Previamente había dejado en manos
del judío un bastón hueco, en cuyo interior se hallaba
el dinero. En el espacio siguiente aparece el castigo ya que al
regreso a su casa el deudor y su bastón fueron aplastados
por las ruedas de un carro, con lo cual se desparramó su
contenido. Compadecido el acreedor, rogó por él
a San Nicolás, y éste realizó el milagro,
hecho que provocó la conversión al cristianismo
del hebreo»
En cuanto a los sucesos de San Juan Evangelista se
narra el momento en que el apóstol es condenado por Domiciano
a morir en una tinaja de aceite hirviendo y luego flagelado, para
terminar siendo desterrado a la isla de Patmos.
En los muros laterales han quedado restos de pinturas
que, como ya dijimos fueron arrancadas y llevadas a distintos
lugares.
En las enjutas interiores del arco diafragma de la
cabecera (que hace las veces de arco triunfal) están representados
dos grandes ángeles trompeteros.
