Guía
de la Ermita de San Mamés de Aroche y el Yacimiento de
Turóbriga
Introducción
Aroche
es una localidad de la provincia de Huelva, situada a unos 100
km. al norte de la capital. Se tiene constancia de un asentamiento
de población desde mucho antes, al menos desde la Edad
del Bronce. En el s. II, en época romana, fue sede de un
importante núcleo poblacional. Durante los siglos IV-VI
la localidad entró en un periodo de decadencia.

Cuando los musulmanes llegaron a la Península,
en el 711, se expandieron rápidamente por este territorio.
Sancho II de Portugal (1223-1248) les ganó estas tierras
durante un breve periodo de tiempo. En época de Sancho
IV (1284-1295) se incorporaron a la Corona de Castilla. Pero la
rivalidad entre los reyes portugueses y los castellanos por estas
tierras se extendió durante todo el Antiguo Régimen.

A mediados del s. XVII tuvo lugar en esta localidad
una de las más terribles batallas por la disputa del territorio
entre los dos reinos, que tuvo como resultado una merma considerable
de la población. Esta crisis se agravó con la Guerra
de la Independencia (1808-1814), aunque a partir del s. XIX comenzó
a recuperarse, gracias a la actividad minera de toda la zona.
Yacimiento arqueológico de Turóbriga
Turóbriga se sitúa a unos 3 km. de
Aroche. Fue una antigua ciudad romana fundada en época
de Nerón (54-68 d.C.), fundamentalmente con el objetivo
de poblar esta zona para ejercer un control sobre Beturia. Por
la misma época, se fundó también la ciudad
de Arucci, con el mismo objetivo.

Turóbriga vivió su momento de máximo
esplendor entre los siglos I y III, momento a partir del cual
fue deshabitada, y se convirtió en una cantera para todas
las edificaciones que se realizaron en la zona a lo largo de la
Edad Media. Entre los restos conservados se pueden apreciar diferentes
espacios domésticos, las termas, el Foro de la ciudad,
y el recinto del mercado.

El yacimiento se descubrió en 1996, gracias
a la restauración de la ermita de San Mamés, cuando
salió a la luz una parte del foro y del recinto termal.
Desde entonces comenzó un periodo de investigación
que se consolidó en el 2006, cuando comenzó una
excavación sistemática, que en este momento ya ha
alcanzado una superficie cercana a las 12 hectáreas.
Ermita de San Mamés
La ermita medieval de San Mamés se sitúa
en el yacimiento de Turóbriga. Su origen debe buscarse
en la necesidad de repoblar esta zona, tras su incorporación
a los territorios de la Corona de Castilla a finales del s. XIII.
Para su construcción se reaprovecharon los materiales del
yacimiento. Su emplazamiento coincide con una parte del foro de
la antigua ciudad romana.

El edificio mudéjar tiene una planta
basilical con tres naves separadas mediante arcos apuntados rodeados
por alfiz que se apoyan en pilares cuadrangulares. Este cuerpo
de la iglesia se cubre con armaduras de madera, a un agua las
dos laterales, y a dos aguas la central.

La nave central remata en un ábside
semicircular que se ilumina mediante un ventanal bíforo
rodeado de arquivoltas de ladrillo de perfil túmido y polilobulado.
Al interior se cubre con una bóveda nervada. Las
naves laterales terminan en testero plano.

Las puertas de ingreso son tres y todas de
carácter mudéjar medieval. La del costado sur es
de ladrillo con arco apuntado y con grueso alfiz.
La del costado norte es la más bonita y trabajada:
tiene dos arquivoltas de ladrillos. La interior es apuntada y
está rodeada por otra polilobulada (11 lóbulos).
Está enmarcada y cuenta con un friso de esquinillas en
la parte superior.

La puerta del muro de occidente es de un sencillo
arco apuntado de dovelas graníticas con guardapolvos.

En el ábside se pueden ver unas columnas
de granito reaprovechadas del yacimiento de Turóbriga.
En el s. XV su interior se decoró con pinturas al fresco,
que se han podido recuperar gracias a que en el s. XVII se ocultaron
tras una capa de cal.

Entre las escenas que se pueden identificar
con mayor claridad destacan una Anunciación, una Santa
Cena y un San Cristóbal. También hay un Santiago
en una escena que se ha interpretado como una narración
de la conquista de Aroche.

En el s. XVIII los costados meridional y occidental
del exterior se rodearon mediante un pórtico, y por los
mismos años se construyó la torre campanario de
planta cuadrangular, emplazada a los pies del templo. En este
momento se decoraron también los pilares del interior de
la iglesia y el púlpito con pinturas que representan motivos
geométricos, con colores muy vivos, que también
han podido recuperarse recientemente.
Otros lugares interesantes de Aroche
Castillo
de Aroche (Castillo de las Armas)
El castillo de Aroche (Castillo de las
Armas) tiene origen musulmán, obra almorávide
del siglo XII. Se encuentra en el cerro de la población.
Arquitectónicamente es una amplia fortaleza de planta rectangular
cuyos muros tiene una altura cercana a los diez metros. Su fábrica
es de tapial, a base de mampostería y cintas de ladrillo.
Tiene este castillo un total de diez torres prismáticas
repartidas entre las esquinas y los lienzos de la muralla.
También tiene tres puertas de distinta datación,
la de Sevilla, Santa Clara y la Santísima Trinidad.
Este castillo alberga la plaza de toros y el museo
arqueológico.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
La parroquia de la Asunción es un templo tardogótico,
cuya construcción sustituyó a un templo anterior.
Se trata de un edificio de tres naves, construido en diferentes
fases. La parte más antigua data de finales del s. XIV,
si bien el templo se edificó fundamentalmente a lo largo
de los siglos XVI y XVII.
La iglesia cuenta con tres accesos, una portada principal
situada a los pies de la iglesia, y otras dos laterales. La primera
es la conocida como Portada de las Limosnas, que conforma junto
a la ventana de ladrillo que se encuentra sobre la misma, la parte
más primitiva. Es una portada sencilla, estructurada mediante
un arco apuntado con arquivoltas.

Tanto los muros perimetrales del edificio, como la
torre campanario, localizada junto al testero del lado de la Epístola,
y las dos portadas laterales, están realizados en ladrillo.
Este material crea un aspecto sobrio, que contrasta con la riqueza
arquitectónica del interior. Este se estructura en tres
naves, la central más alta que las laterales, y cubiertas
con tres tramos de bóvedas, y uno que nunca llegó
a finalizarse. La nave central remata en un ábside poligonal,
en donde se sitúa un espectacular retablo que lo cubre
casi por completo, realizado en el s. XVIII. Las dos naves laterales
tienen la misma anchura que la central, y se rematan con testeros
planos.
Se pueden diferenciar a simple vista las fases constructivas.
En el primer tramo se observa una bóveda estrellada tardogótica
que cubre la nave central. A partir del segundo tramo, construido
en la década los 60 del s. XVI, se observa una evolución
de las cubiertas abovedadas hacia formas de estética renacentista,
y un cambio en el diseño de los pilares. Las naves laterales
se cubren con bóvedas sexpartitas, mientras que los dos
tramos finales de la central tienen bóvedas de crucería
de estética tardogótica. Hacia 1530 Diego de Riaño
construyó la sacristía, de planta rectangular, y
cubierta con bóveda de casetones. En el s. XVII se añadió,
a los pies del templo, un coro alto, y en el primer cuarto del
s. XVII se construyó un camarín de estética
neoclásica tras el presbiterio.
(Autor del texto del artículo
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente y David de la Garma)
