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Ermita del Santo Cristo de Cataláin, en Garínoain, Navarra


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Guía de la Ermita del Santo Cristo de Cataláin, en Garínoain, Navarra

Libro de arteIntroducción

La que hoy es considerada ermita del Santo Cristo de Cataláin, fue una importante iglesia de un monasterio particular fundado en el siglo XII en el extremo occidental de la famosa comarca de la Valdorba (Valle de Orba), una de las zonas de la Comunidad de Navarra con mayor densidad de monumentos y restos románicos.

Ermita del Santo Cristo de Cataláin, en Garínoain, Navarra

Concretamente, la ermita del Santo Cristo de Cataláin se ubica a un kilómetro al este de la localidad de Garínoain, en la merindad de Olite, casi en el centro de la provincia.

Ventanal del ábside

Los fundadores del monasterio, Jimeno y Miguel de Garinoain, lo donaron a la importante colegiata de Santa María de Roncesvalles en el año 1207. En este lugar -concretamente en las dependencias del costado meridional- debió crearse un albergue de peregrinos pues por la Valdorba pasaba un ramal secundario del Camino de Santiago.

Capitel de la portada

Libro: Iconografía y Simbolismo RománicoEl citado hospital debió funcionar como tal hasta el siglo XVI en que pasó a ser una ermita, aunque de gran importancia espiritual para los pobladores de la zona que realizan romerías desde tiempo inmemorial por la devoción a su Cristo gótico. También jugó un importante papel sociopolítico durante varios siglos al albergar en sus dependencias hospitalarias y monásticas las reuniones celebradas entre los regidores de los pueblos de la Valdorba.

Arquitectura

Arquitectónicamente, el templo está construido en perfecta sillería salvo el cimborrio de ladrillo que es moderno. Cuenta con una nave rectangular que se engarza a una cabecera de ábside de planta semicircular bastante más estrecho que la citada nave. Una de sus características es la ausencia de tramo presbiterial.

Para algunos autores, el edificio se comenzaría en el segundo cuarto del siglo XII, mientras que otros lo retrasan hasta los últimos años de esa misma centuria.

Ermita del Santo Cristo de Cataláin

Exterior

Cabecera

Es especialmente en esta cabecera donde podemos apreciar con mayor claridad la magnífica estereotomía de su sillería. En efecto, el muro absidal ofrece hiladas de sillares perfectamente regulares y de altura muy similar.

Ermita del Santo Cristo de Cataláin: cabecera y cimborrio

El ábside se proyectó para disponer columnas entregas sobre plintos prismáticos. Pero este planteamiento se quedó sin terminar a la altura de los alféizares de los tres ventanales. Se llagaron a colocar algunas de la basas pero no así ni los fustes ni los capiteles.

Los citados ventanales son estrechos y verticales, de tipo portada, con arquivolta de baquetón, delgado guardapolvos y pareja de columnas con capiteles interesantes. La abertura para la entrada de luz es una aspillera cerrada con modernas placas de alabastro.

Uno de los ventanales del ábside

Los capiteles del ventanal sur centran su iconografía en las aves. En uno de ellos, dos zancudas pican sus propias patas. Es ésta una representación de cierta frecuencia en el románico español, especialmente en el navarro.

Capitel de aves en el ábside

Aunque de mayor calidad, capitales de aves en esta actitud los encontramos en la Porta Speciosa de la iglesia del monasterio de Leyre, en el Museo de Navarra (perteneciente al antiguo claustro románico de la catedral de Pamplona) y en Sos del Rey Católico (Huesca), todos ellos vinculados con el taller que antes se denominaba del Maestro Esteban y que en la actualidad se conoce como Taller de las Platerías, de la Puerta Francígena y del claustro de la catedral de Jaca.

El otro capitel muestra también aves apicadas.

Otro capitel de aves en uno de los ventanales de la cabecera de la ermita del Santo Cristo de Cataláin

De los restantes dos ventanales absidales nos interesa especialmente el capitel que muestra a un mono con sus cuatro extremidades apoyadas sobre el collarino. Como suele ser habitual, este animal exótico se encuentra atado por el cuello. A su lado, de nuevo, aparece un pájaro de largas patas en actitud de picárselas.

Capitel con un mono

En otro de los ventanales, los capiteles están muy rotos pero se adivinan cabezas humanas haciendo un gesto con la boca (probablemente sacar la lengua), ayudadas por sus manos.

Desde el este, además de esta buena cabecera de la ermita, podemos observar el cimborrio construido con ladrillos y rematado en una linterna con ventanales, que fue erigido en el siglo XX y del que más tarde nos ocuparemos.

Corona de canecillos

Los canecillos de la ermita del Santo Cristo de Cataláin se conservan en estados diversos. Algunos están casi intactos, mientras otros están prácticamente destruidos. Como es norma, predominan los rostros humanos y las cabezas de animales. También hay bestias representadas de cuerpo de entero y personas en distintas actitudes aunque cuesta adivinar la actividad que están realizando.

Ermita del Santo Cristo de Cataláin: canecillo que muestra a un león

Fachada occidental (imafronte)

Aunque la cabecera es sobria, pero monumental y bella, el verdadero icono de la ermita del Santo Cristo de Cataláin es su fachada occidental. Está constituida por tres registros superpuestos; puerta, ventanales de iluminación del interior y espadaña.

Imafronte de la Ermita del Santo Cristo de Cataláin

La puerta se abre en un profundísimo arimez como consecuencia del acusado abocinamiento que forman sus tres arquivoltas. Dos de estas son básicamente planas (aunque una lleva un zigzagueado tallado a bajorrelieve) y la tercera, baquetonada.

Puerta

Debajo hay un tímpano integrado por cuatro piezas pétreas. La inferior, que cumple las veces de un dintel, es la única que muestra algún elemento esculpido pues el resto es completamente liso. Se trata de un crismón, de los llamados trinitarios por la letra "S" inferior.

Tiene esta puerta cuatro columnas de gruesos fustes y basas bastante estropeadas. Sus capiteles se conservan algo mejor, si bien hay partes destruidas, lo que dificulta su interpretación iconográfica y simbólica.

El capitel de la columna exterior izquierda presenta tres cuadrúpedos -con toda probabilidad leones- uno de frente (rota su cabeza) y dos de lado.

Capitel de la puerta con leones

El segundo capitel muestra a tres personas frontales con objetos en sus manos, pero sólo de uno estamos seguros: báculo y libro.

Otro de los capiteles

En la columna interior del lado derecho de esta puerta vemos un capitel con una ruda representación de un combate entre caballeros. El de la derecha sostiene las riendas con su mano izquierda y deja ver su espada sobre el lomo del caballo. Lo llamativo del otro guerrero es su mostacho arqueado.

Capitel con guerreros en liza

El capitel más meridional aparece una interesante escena formada por lo que a simple vista parecen ser tres seres humanos también en posición frontal. El central está atado con cuerdas que fijan sus manos a las que rodean su cuello. Si nos fijamos bien, éste no tiene pies humanos sino garras. A los lados se esculpieron sendas aves con sus cuellos curvados sobre sus lomos.

Misterioso capitel

El extremo superior del citado arimez o cuerpo resaltado termina en el habitual tejaroz saliente para evacuar las aguas de lluvia. Su frente muestra un ancho ajedrezado y está apoyado sobre un total de siete canecillos, por desgracia muy deteriorados, aunque se aprecian figuras de hombres y animales.

Por encima de esta puerta hay un registro de tres ventanales. Los de los extremos se limitan a sendas aspilleras trasdosadas por una cenefa taqueada a modo de guardapolvos. La ventana central está más trabajada: El vano de entrada de luz está polilobulado, algo nada frecuente. Encima hay un guardapolvos taqueado. Todo ello está trasdosado por una estructura de tipo portada con una arquivolta baquetonada sobre dos columnas con capiteles de figuración casi irreconocible.

Ventanal del hastial de poniente

Encima se montó una esbelta y airosa espadaña con los habituales tres cuerpos: muro de alzado, zona central para dos troneras con guardapolvos y remate triangular con otro hueco de campanas más menudo.

Imafronte de la Ermita del Santo Cristo de Cataláin

Interior

Para interpretar debidamente el interior del Santo Cristo de Cataláin debemos recordar las importantes reformas que ha sufrido. Original es su bonito ábside con los tres ventanales y una bonita arquería mural con columnas.

En el primer tramo de la nave pudo erigirse -o al menos proyectarse- un cimborrio con cúpula. La razón son los potentes apoyos de los cuatro arcos -a modo de torales- que conforman este primer tramo: anchísimas pilastras con semicolumnas. Se suele relacionar la existencia de cimborrio sobre el primer tramo de la nave con la iglesia de San Pedro del castillo de Loarre (Huesca) y con otros templos navarros como el del antiguo monasterio de Azuelo y algunas iglesias de la propia Valdorba que lo tuvieron o, al menos, existieron proyectos análogos, como Olleta y San Pedro de Echano.

Uno de los arcos torales citados es el triunfal del ábside. Sus dos columnas están cinceladas por el mejor artista del taller. Uno de ellos tiene un capitel que imita las cestas corintias romanas: dos órdenes de hojas de acanto superpuestas y volutas. Todo el relieve ofrece un aspecto de gran volumen y finura en los detalles. El otro capitel es más interesante pues tiene a un personaje coronado y tañendo un instrumento de cuerda sin arco, tipo laúd. Evidentemente se trata del rey David, monarca judío muy representado en la escultura románica. A ambos lados de David se esculpieron águilas.

Capitel del arco triunfal con el Rey David

El cimborrio actual no es el original (si es que llegó a realizarse) sino fruto de una doble intervención. La primera fue en el siglo XVIII cuando se construyó un cimborrio sobre pechinas de forma cuadrada al exterior con una linterna en el centro. La segunda intervención data de los años setenta del siglo XX, dirigida por José Yarnoz Orcoyen, cuando se desmontó el anterior cimborrio para hacer uno nuevo que imitase el que pudo tener el edificio románico. Para ello se hizo de planta octogonal, sin ventanales laterales, sobre trompas y con el remate de una cúpula. El material elegido por los restauradores fue el ladrillo para evitar confundir al visitante y subrayar su carácter de restauración moderna.

Interior de la Ermita del Santo Cristo de Cataláin

También durante las obras del siglo XVIII se cubrió la nave con bóveda de ladrillos con lunetos. Sin embargo, en la restauración del siglo XX se eliminó esta cubrición barroca para intentar dejar el edificio medieval con su aspecto original. Por eso, en la actualidad lo que vemos sobre nuestras cabezas es una armadura de madera a dos aguas que se apoya sobre arcos diafragma que arrancan de ménsulas salientes en los muros laterales.

Cubierta de madera a dos aguas sobre arcos diafragma

En el muro interior del hastial de poniente observamos los ventanales ya comentados en el apartado de la arquitectura exterior. En los atardeceres soleados penetra por estos ventanales una gran claridad que, unido a su número de tres, podía estar simbolizando mediante la luz a la Santísima Trinidad.

Muro interior del imafronte . Ermita del Santo Cristo de Cataláin

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Última actualización de "GUÍA DE LA ERMITA DEL SANTO CRISTO DE CATALÁIN, EN GARÍNOAIN, NAVARRA" en julio de 2021

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