Próximos cursos presenciales

Las Gobas de Laño y Santorkaria, Condado de Treviño, Burgos


All rights reserved. The contents of: "ERMITA DE SAN ADRIÁN DE VADOLUENGO, SANGÜESA (NAVARRA)" are property of © Arteguias.com


Todos los derechos reservados.
Los contenidos de "ERMITA DE SAN ADRIÁN DE VADOLUENGO, SANGÜESA (NAVARRA)" son propiedad de © Arteguias.com

Guía de la Ermita de San Adrián de Vadoluengo, Sangüesa (Navarra)

Introducción

El pago de Vadoluengo, documentado en fuentes escritas desde nada menos que el año 1035, se sitúa a poco menos de un kilómetro de la importante localidad de Sangüesa en dirección a Sos del Rey Católico, aprovechando un fértil meandro engendrado justo en la confluencia del río Onsella con el Aragón.

Su génesis está íntimamente ligada a la figura de Don Fortún Garcés Cajal, mayordomo real y noble de la máxima confianza del Rey Alfonso el Batallador, gracias a cuya influencia acumuló numerosas posesiones tanto en la propia Sangüesa como a lo largo y ancho de toda su Merindad.

Bastante bien documentada para lo que suele ser habitual en construcciones de esta naturaleza, la hoy ermita de San Adrián, por su estratégica situación jugó un papel importante en los no poco frecuentes conflictos fronterizos entre navarros y aragoneses, constando incluso que en Vadoluengo se firmó un tratado de paz entre el Rey García de Navarra y su homónimo aragonés Ramiro II.

Tras su también documentada consagración en 1141, rápidamente en 1145 pasó su propiedad a la órbita cluniacense, constando perfectamente su fluida relación con abades de importantes monasterios no muy lejanos como Leyre o San Juan de la Peña.

En cualquier caso, la vida monástica en San Adrián de Vadoluengo debió ser entre escasa y nula, centrándose su actividad, más allá de puntuales funciones de asistencia al peregrino, en las labores agropecuarias cuyos beneficios rentaban directamente al monasterio de Cluny, que periódicamente cedía su explotación en usufructo.

Así, en fechas muy tempranas de la Edad Moderna, Vadoluengo acabó en manos privadas, permaneciendo así hasta nuestros días y habiendo esquivado casi milagrosamente el expolio y hasta incluso tentadoras ofertas de compra y traslado. Fue sometida a una acertada restauración hacia los años 70 del siglo XX y a día de hoy luce impecable gracias a los esmerados cuidados de sus propietarios

En la actualidad, favorecida además por el frondoso verdor de su entorno que en ocasiones la hacen incluso pasar desapercibida entre el follaje pese a situarse junto a la carretera, su estampa resulta realmente encantadora en toda su sencillez.

El edificio en sí es una sencillísima estructura de una sola nave de dos tramos cuadrados rematados, tras un profundo tramo recto presbiterial, en un ábside semicircular cubierto con bóveda de horno y abierto al exterior mediante un pequeño ventanal aspillerado.

A los pies, elevada sobre el tramo más occidental de la nave se yergue la torre campanario, de perfil prismático y abierto en sus cuatro caras por ventanales geminados abrazados cada uno de ellos por un vano de medio punto cuya chambrana ajedrezada se prolonga a lo largo de todo el perímetro, confiriéndole al conjunto una armónica sensación de unidad.

En el muro sur y presentada sobre un marcado cuerpo en resalte o arimez con su consabido tejaroz sostenido por canes se abre la única portada de acceso al templo, configurada por tres arquivoltas de medio punto de las cuales, solo la interior presenta perfil abocelado hasta apear en sendas columnas rematadas en capiteles, presentando decoración vegetal el de la derecha y lo que parecen ser dos leones uniendo sus cabezas el de la izquierda, aunque se encuentra bastante mutilado. Llama la atención sobre el ábaco de la cesta más al este de la portada una graciosísima cabecita humana dotada de bigote y barba.

Preside el tímpano como suele ser bastante frecuente en el románico navarro un sencillo crismón trinitario.

Otro de los atractivos de la encantadora ermita de San Adrián de Vadoluengo es su amplia colección de canecillos dispuestos a lo largo de las cornisas del hemiciclo absidial, de las naves y del tejaroz que protege la portada, un total de 44 piezas además de 5 restituidos y adecuadamente marcados con la letra "R"

Entre ellos, además de las prototípicas fórmulas geométricas y vegetales, encontramos varios figurados, destacando temas tanto animales (parejas de aves, águilas, un pez muy conseguido y al que no le falta ningún detalle, leones, cuadrúpedos) como antropomorfos, siendo los más llamativos el de un personaje que bebe de un barril, y una mujer que muestra sin pudor alguno su sexo.

Al interior sin embargo la iglesia carece de guiño decorativo alguno más allá de los capiteles del arco fajón que divide en dos tramos la nave, presentando esquema vegetal uno de ellos y una pareja de águilas muy bien conservadas su contrario.

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)

Suscripción
 
Tiendas
 
Página Principal
 
Monografías
 
Lugares España
 

Acceso a cursos de arte por Internet


Comprar libros Historia Medieval

LIBROS PARA CONOCER EL CONTEXTO SOCIAL, POLÍTICO Y CULTURAL DE LA EDAD MEDIA EN ESPAÑA

Cursos Online
Viajes Guiados
Seminarios presenciales de Arte Medieval

Última actualización de "ERMITA DE SAN ADRIÁN DE VADOLUENGO, SANGÜESA (NAVARRA)" en diciembre de 2019

AVISO LEGAL