La iglesia abacial de Saint-Austremoine en Issoire forma parte
del grupo de cinco grandes iglesias románicas de Auvernia.
La fundación del monasterio benedictino primitivo
debió realizarse en el siglo IX puesto que hay citas documentales
de un cenobio dedicado a este santo. En el siglo X debió
construirse un templo prerrománico del que subsiste el
nártex de la iglesia actual.
En la primera mitad del siglo XII se acometió
la construcción del nuevo edificio románico.

Durante los siglos medievales, Saint-Austremoine
de Issoire tuvo unos veinte o treinta monjes.
El acontecimiento más triste que afectó gravemente
a la abadía fue el ataque sufrido durante las Guerras de
Religión del siglo XVI. En 1575 las tropas calvinistas
(hugonotes) destruyeron parte de la arquitectura del edificio
y su mobiliario.

Posteriormente a esta fecha, la iglesia abacial de
Issoire se mantendrá parcialmente arruinada. Durante la
Revolución Francesa el monasterio fue incautado, expulsando
a los monjes. Posteriormente se convirtió en iglesia parroquial.

Poco después fue declarada Monumento Histórico
de Francia y durante el siglo XIX van a iniciarse diversas obras
de reconstrucción y restauración.

Las partes más reconstruidas en esta centuria
son la fachada occidental con su actual campanario y el muro meridional.
También es del siglo XIX (1859) la policromía de
los arcos y soportes interiores.

Por el contrario, son mayoritariamente originales
románicas la cabecera con su capilla mayor, girola y capillas
radiales, además del transepto con el macizo barlongo y
su capilla norte (no así la del brazo sur que es moderna).
También hay que incluir entre las estructuras originales
la cripta.

Arquitectura
Issoire es una gran iglesia cuya planta muestra tres
naves de siete tramos con transepto en cuyos brazos se abría
un ábside semicircular, capilla mayor rodeada por girola
con cuatro capillas radiales semicirculares y una cuadrada en
el centro. Sobre el transepto se alza el macizo barlongo abovedado
que sostiene la torre campanario.

Exterior
Del exterior de la iglesia de Issoire interesa fundamentalmente
su cabecera con ábsides con ventanales de medio punto,
columnas entregas y canecillos.

Especial mención merece su célebre
zodíaco cuyos doce signos se hallan tallados en medallones
distribuidos sobre los citados absidiolos. Hay que advertir que
cuatro de ellos (los correspondientes a Virgo, Libra, Sagitario
y Aries son reposiciones de los siglos XIX y XX).

Encima observamos el semicilindro de la capilla mayor
muy decorado mediante formas geométricas (triángulos,
círculos que se intersecan de tal manera que se desprenden
cuadrados ahuecados sobre un fondo blanco, rombos regulares y
divergentes, estrellas de ocho puntas inscritas en círculos
blancos) obtenidas por la alternancia de diversos tipos de piedra
volcánica: arcosa rubia de Montpeyroux, piedra de lava
negra y traquita (piedra volcánica explosiva).

Más arriba, continuando el escalado de volúmenes
en dirección vertical, encontramos el castizo macizo barlongo
-elemento que caracteriza la arquitectura románica auvernesa-
decorado con nueve arcos, de los que seis albergan vanos de iluminación.
Por último, citaremos el extremo superior
de este costado oriental de la iglesia, donde se yergue la torre
campanario que hubo de ser reconstruida a partir de su diseño
original. Tiene planta octogonal y dos cuerpos superpuestos en
cuyas caras se abren huecos de campanas mediante arcos bíforos.

Por su parte, el muro septentrional, románico,
tiene grandes arcos murales de descarga y por encima una arquería
formada por una serie de arcos de medio punto agrupados de tres
en tres sobre columnas.

En este costado norte, hay tres bajorrelieves cuyo
origen se desconoce: la Teofanía del Encinar de Mambré,
el Sacrificio de Isaac y un tercero, la Multiplicación
de los Panes, ubicado justo encima de la puerta norte.

Como ya indicamos anteriormente, los costados oeste
-con su puerta neorrománica- y sur nos interesan menos
puesto que tuvieron que ser muy reconstruidos durante el siglo
XIX.
Interior
A pesar de que el interior muestra bastante homogeneidad
constructiva, se pueden apreciar pequeñas disparidades:
primero en la forma de los pilares (cuadrados o circulares); luego
en las columnas adosadas dentro de la nave o dentro de la arcada;
finalmente, en el nivel de la arquería de las tribunas,
en el segundo nivel, que presenta vanos bíforos y tríforos.

La bóveda de la nave central es de medio cañón
ligeramente apuntado sin arcos fajones, mientras que las de las
laterales son de arista.

Sobre el crucero se levanta un alta y monumental
cúpula sobre trompas que sirve de base para el célebre
macizo barlongo.

El visitante, antes de adentrarse hacia el cuerpo
de naves bien puede pararse a admirar la hermosa pintura del Juicio
Final (siglo XV) que se encuentra en una capilla meridional del
nártex.

En lo relativo a la escultura románica que
encontramos en el interior de la iglesia abacial de Issoire, se
han hecho famosos los cuatro capiteles historiados -de los ocho
que hay en total- de las grandes columnas que rodean la capilla
mayor. No obstante, hay que decir que fueron "retocados"
en los siglos XVI y XIX.

En ellos se esculpieron la Última Cena, pasajes
de la Pasión, la Resurrección y apariciones de Cristo
después de resucitar.

Mucho menos conocidos son los capiteles historiados
de las naves y que muestran interesantes motivos, sobresaliendo
en ellos el bestiario. Aquí veremos grifos bebiendo de
cálices, centauros con espigas de trigo en sus manos y
también sosteniendo conejos recién cazados. En otro
hay cabezas humanas entre lo que quizás puedan ser pelícanos.

Otros tienen como protagonistas a los seres humanos:
hombre entre piñas, otro situado entre dos monos, un contorsionista,
dos hombres siendo atados por un demonio alado, un pastor llevando
una gran oveja sobre sus hombros, etc.

Por su parte, la cripta se encuentra bajo la cabecera,
es la única parte del edificio que no fue policromada en
el siglo XIX.

Tiene cuatro grandes pilares cilíndricos rematados
en cimacios que delimitan un pequeño santuario, mientras
que ocho pilares delimitan la girola. En los muros de esta girola
hay veintidós columnas con capiteles vegetales de estética
un tanto primitiva.

Un pequeño relicario del siglo XIII se exhibe
tras una verja. Fue adquirido en el siglo XIX por el abad Daguillon,
párroco de la iglesia, para albergar las reliquias de San
Austremoine. Está cubierto con esmaltes champlevé
de Limoges que representan la visita de las Tres Marías
al sepulcro vacío de Cristo y el Noli me tangere de Jesús
resucitado a María Magdalena.