La iglesia de Saint-Nectaire (San Nectario) es una de las iglesias
llamadas "mayores" de Auvernia al tener una serie de
características comunes con otro grupo de ellas (Clermont-Ferrand,
Issoire, Orcival y Saint-Saturnin), si bien ésta es la
más pequeña, pero no por ello deja de ser un monumento
importantísimo.
Como veremos, uno de los aspectos destacables de
Saint-Nectaire es su armoniosa arquitectura compacta y equilibrada
que armoniza con el paraje bucólico en que se encuentra.
La iglesia románica de Saint-Nectaire se construyó
en el monte Cornadore, en la comuna de Saint-Nectaire, en el departamento
de Puy-de-Dôme dentro de la región de Auvernia-Ródano-Alpes.

Está dedicada -y parece que lo ha estado siempre-
a San Nectario de Auvernia, evangelizador de la región
junto con su compañero San Austremonio -primer obispo de
Clermont- y que murió en el siglo III.
La iglesia de Saint-Nectaire debió ser iniciada
durante las dos últimas décadas del siglo XI, aunque
el mayor grueso de las obras correspondería al periodo
que va desde 1146 a 1178, impulsado por monjes benedictinos de
La Chaise-Dieu (Alto Loira). Las peregrinaciones a la tumba de
San Nectario y las reliquias del santo contribuyeron al renombre
y desarrollo del pueblo.

Dañada durante la Revolución Francesa,
su campanario fue demolido y parte de su tesoro se fundió
en 1794.
En el año 1840, Saint-Nectaire fue inscrita
en la primera lista de los Monumentos Históricos de Francia.

Hacia 1875 Louis-Clémentin Bruyère,
arquitecto de los Monumentos Históricos, restauró
las torres y el campanario de la iglesia después de su
destrucción en 1794.
Arquitectura
Además de por la restauración decimonónica,
el aspecto homogéneo de la iglesia románica de Saint-Nectaire
es consecuencia de haberse erigido en un solo impulso constructivo.
El material empleado fue un tipo de roca volcánica conocida
como traquita y toba porosa.
Dentro del conjunto de las cinco grandes iglesias
románicas de Auvernia es la más pequeña,
no llegando a los 40 metros de longitud, con una anchura de 11
metros y 18,5 metros de alto.

Se trata de una iglesia de tres naves, de cuatro
tramos, con fachada armónica con dos torres y nártex,
un transepto en cuyos dos brazos se abrieron sendos absidiolos
orientados. La cabecera tiene una capilla principal rodeada por
una girola con tres capillas radiales.

Exterior
La mejor perspectiva de este templo es, si duda,
desde el este porque podemos contemplar su escalado de volúmenes
de altura creciente: cabecera con sus capillas radiales, la capilla
principal, el macizo barlongo (con sus dos techos inclinados que
forman una especie de punta de flecha vertical) y, por último,
el espigado campanario de planta octogonal con dos cuerpos con
ventanales bíforos para las campanas.

La citada cabecera tiene una destacada decoración
polícroma, combinándose los tonos negro, marrón
y beige. Destacable es la decoración del ábside
principal, pues bajo su cornisa se despliega un mosaico de rosetas
de ocho pétalos policromadas.
Los arcos de las ventanas del deambulatorio y de
las capillas están decorados con dovelas polícromas
y bordeados por un cordón de tacos.

Por su parte, los muros laterales tienen ventanas
rodeadas de grandes arcos que llegan hasta el suelo por su continuación
en lesenas. Encima hay una elegante arquería ciega sobre
columnas.

La fachada más austera (a diferencia del románico
de otras regiones francesas como Aquitania) es la occidental sólo
animada con una modesta puerta de entrada al nártex, un
ventanal superior y los dos cuerpos de campanas de sendas torres.
Interior
En el interior de Saint-Nectaire, las naves se separan
mediante arcos formeros de medio punto que caen sobre grandes
columnas de capiteles de tres órdenes de hojas. Encima
se abren los ventanales bíforos con mainel que comunican
las tribunas laterales con la nave central.

Dicha nave central se cubre con bóveda de
medio cañón sin arcos fajones, mientras que las
naves laterales, mucho más estrechas, se cubren con bóvedas
de arista.

En el crucero se alza una elevada cúpula sobre
trompas con los muros de elevación abiertos mediante vanos
bíforos. Se trata de la base para el característico
macizo barlongo que a su vez soporta el campanario. Se trata de
un elemento que aporta mucha personalidad a la iglesia de Saint-Nectaire
y a otros templos románicos de Auvernia. Su altura interior
sencillamente sobrecoge al espectador.

Los muros están enfoscados en tonos gris y
crema y no presentan la desbordante policromía de Issoire.
Junto con los soportes del macizo barlongo, la parte
más importante y, sobre todo decorada, es la capilla mayor.
El nivel superior es el del abovedamiento con bóveda de
horno. El nivel intermedio posee una arquería mural sobre
columnas (con tres ventanales) y más abajo: arcos de medio
punto peraltados sobre seis columnas coronadas con capiteles historiados.

Esta colección de capiteles es la más
importante de la iglesia de Saint-Nectaire pues conservan algo
de policromía y son muy notables escultórica e iconográficamente,
centrándose en el Ciclo de la Pasión / Resurrección.

El taller que los esculpió aprovechó
cada cara del capitel para representar un tema historiado: el
prendimiento de Cristo, la flagelación, la carga de la
cruz y las Marías ante el sepulcro vacío, la Duda
de Santo Tomás, etc.

También se representan pasajes de la vida
pública como la Transfiguración y la multiplicación
de los panes. También aparece uno de los jinetes del Apocalipsis.

Hay que añadir que uno de los capiteles narra
la historia de San Nectario, evangelizador de la región.

También hay algunos capiteles interesantes
en la nave: el burro con la lira, Moisés rescatado de las
aguas, el pasaje de Zaqueo subido a un árbol mientras Jesús
camina junto a él, etc.

Por su parte, las vidrieras datan del siglo XIX.
Arte mueble
Importante es el tesoro sacro de la iglesia de Saint-Nectaire
que consta de las siguientes piezas:
Una arqueta de bronce dorado con esmaltes

Un busto de Saint-Baudime del siglo XII
Realmente se trata de una estatua que representa
al santo San Baudimio de cintura a cabeza. Está hecha en
madera y cubierta por láminas de bronce dorado. Tenía
piedras preciosas que han ido despareciendo con el tiempo.

La imagen románica en madera policromada de
Nuestra Señora del Monte Cornadore
Personifica perfectamente el modelo románico
de Virgen y Niño. María está sentada con
los brazos perpendiculares, sin contacto con Jesús y el
rostro del hijo aparece como un adulto, sin ninguna apariencia
infantil.

Una estatua gótica de San Nectario tallada
en madera que data del siglo XV
