Introducción
La iglesia de San Miguel se localiza hacia
el noroeste de la villa de San Esteban de Gormaz, erigiéndose
como una edificación exenta, situada extramuros de la cerca
medieval y a unos doscientos cincuenta metros del otro templo
románico singular de la localidad, Santa María del
Rivero.

Este edificio, que en tiempos albergó
la parroquia de Santa Eulalia a finales del siglo XVIII, fue declarado
Monumento Histórico Artístico el 5 de marzo de 1976.

Su importancia fundamental en la historia del
arte radica en su consideración como cabeza de serie de
una tipología arquitectónica específica:
los templos dotados de galería porticada, un modelo que
alcanzó enorme difusión por las actuales provincias
de Soria, Segovia, Burgos, La Rioja y Guadalajara.

En
lo relativo a su construcción, la iglesia manifiesta un
evidente arcaísmo en su fábrica. La nave está
levantada con una humilde mampostería enlucida en sus paramentos,
utilizando sillería únicamente como refuerzo en
las esquinas.
Por el contrario, la galería porticada
y el nivel inferior de la torre septentrional emplean un aparejo
completo de sillería.
El material escogido fue una arenisca rojiza
que se encuentra severamente afectada por la erosión, lo
que merma considerablemente la legibilidad de su decoración
escultórica a pesar de las intervenciones de restauración.

La historiografía ha debatido profusamente
sobre la prioridad cronológica de este templo soriano frente
a la iglesia de El Salvador de Sepúlveda. En uno de los
canecillos del pórtico de San Miguel, que representa a
un monje sedente encapuchado sosteniendo un libro, existe una
inscripción que reza:
La Era de 1119 corresponde al año 1081.

Aunque investigadores como Álvarez Terán
y González Tejerina la dataron en el año 1111 (ERA
de 1149), la rudeza de los materiales y la tosquedad de los capiteles,
que ignoran la tradicional ley del marco románico, llevan
a investigadores como Bango a deducir que fue erigida por constructores
sin experiencia previa intentando reproducir las formas románicas
de la ruta jacobea.

Las dudas indicadas sobre las fechas 1081 y
1111 del pórtico no sólo son importantes para datar
la galería sino, sobre todo, la propia la iglesia. Puesto
que es obvio que las galerías porticadas se construían
cuando el templo ya estaba levantado, las fechas antes expresadas
nos llevan a cronologías distintas.
Recibe nuevos reportajes
y noticias sobre arte e historia medieval
Suscríbete gratis a nuestro boletín y descubre
periódicamente catedrales, iglesias, monasterios y tesoros
del patrimonio histórico.
Suscribirme gratis
Este debate no es baladí. Si el pórtico
fue construido en 1081, el templo sería de una gran antigüedad
y, además, erigido antes de la campaña de repoblación
impulsada por Alfonso VI tras la grave invasión almorávide.
Si, por el contrario fue construida en 1111, permitiría
una fecha algo más tardía y entraría en la
fase de repoblación de la frontera del Duero, siendo pariente
(son obvias otras muchas relaciones) con la iglesia de El Salvador
de Sepúlveda (con inscripción de 1093) y el templo
del Priorato de San Frutos en las Hoces del Río Duratón.

En la actualidad y tras poder hacer fotografías
de alta resolución del canecillo y analizar con detenimiento
la inscripción parece cerrado el debate y se ha confirmado
que la fecha señalada es verdaderamente la más antigua:
1081, lo que aumenta considerablemente la relevancia de este vetusto
templo románico, no sólo de la Extremadura Castellana
sino de todo el románico internacional español.

Arquitectura de la iglesia
Interior
Estructuralmente, San Miguel es un templo de nave
única cubierta con una sencilla armadura de parhilera.
Su cabecera consta de un ábside semicircular cubierto con
bóveda de cuarto de esfera y un presbiterio recto abovedado
con medio cañón, generado a partir de un arco triunfal
de medio punto.

Este arco descansa sobre columnas con capiteles figurados,
cuyos relieves muestran leones casi idénticos, con talladas
melenas que evocan vagamente la eboraria cordobesa.

Las basas presentan elevados toros y los cimacios
taqueado jaqués que se prolongan como imposta por el hemiciclo.
El hemiciclo absidal y el muro presbiterial meridional
conservan vestigios de pintura mural tardogótica del siglo
XV, emparentables con las de la parroquial de Brazacorta u otros
templos de la región.

A pesar de la pérdida parcial por la apertura
de un ventanal moderno, aún pueden identificarse una Epifanía
y la Huida a Egipto bajo arcuaciones triangulares con tracerías
y cardinas. En el muro norte de la nave sobrevive un pequeño
fragmento con una estrella de David.

En el interior de la nave se conservan cuatro arcosolios
y un lapidario con piezas románicas (capiteles, canecillos,
estelas) resultantes de excavaciones.

Finalmente, destaca el fuerte reaprovechamiento de
material romano debido a su cercanía a Uxama.
En la esquina sur del presbiterio se conserva una
Virgen gótica posiblemente del siglo XIII.

Exterior
El exterior del ábside está construido
en mampostería revocada lisa, sin contrafuertes ni columnas,
y está perforado únicamente por una ventana aspillerada
central. Esta ventana luce columnas de fustes cortos, capiteles
de entrelazo rudo, arquivolta abocelada y chambrana de billetes.
Este motivo del entrelazo es casi idéntico al de un capitel
del ventanal occidental de El Salvador de Sepúlveda.

La portada del templo, orientada al sur, arranca
de un alto podio y se organiza con tres arquivoltas baquetonadas
sobre las jambas y dos parejas de columnas. Sus capiteles muestran
cuadrúpedos, rostros humanos con piñas y motivos
de entrelazo.

En el muro occidental hay también una pequeña
entrada mucho más pequeña y sencilla, de arco de
medio punto.

Un elemento incrustado en el exterior de la fachada
occidental es de gran interés porque se trata de un pie
de altar con su habitáculo para colocar la lipsanoteca
con las reliquias de la consagración, Algunos autores consideran
que es una pieza prerrománica correspondiente a una iglesia
cristiana erigida no exactamente en el lugar donde está
San Miguel, pero sí en algún sitio de la antigua
urbe, tantas veces disputada entre moros y cristianos durante
el siglo X.

Galería porticada
La célebre galería porticada meridional
apoya sobre un alto podio corrido que conserva incisiones de un
juego de "alquerque" y se accede a ella mediante una
escalinata central.

Consta de un arco en su muro de poniente, siete
arcos en el frente meridional y dos en el oriental.

Los rústicos y erosionados capiteles del pórtico
despliegan un programa iconográfico complejo y simbólico
típico del Románico Internacional Pleno.

En efecto, los temas tratados parecen incidir en
aspectos como la juglaría, el combate espiritual ejemplificado
en la lucha entre animales y representaciones vinculadas a la
guerra, los temas zoomorfos centrados en animales reales y todo
ello aderezado una representación de personajes humanos
que algunos han querido vincular con musulmanes por su indumentaria.

Algunos inciden, como hemos dicho, en temas bélicos
como una fortificación con almenas (¿la alcazaba
de Gormaz?), guerreros a pie y a caballo.

Entre los animales representados tenemos enormes
serpientes atacando a cuadrúpedos, un pavo real, quizá
un centauro...

En otra cesta vemos a un músico tañendo
un rabel o fídula junto a una bailarina, típico
tema juglaresco en la escultura románica.
Además del ya citado canecillo con la fecha
de su construcción, la cornisa se sostiene con más
de una veintena de canes muy deteriorados con figuras de músicos,
halcones, leones, etc.

Torre campanario
La torre, adosada al flanco norte, se construyó
de manera independiente, utilizando el espacio intermedio como
osario, y se comunicó posteriormente mediante un pasillo
abovedado. De sus tres niveles, el inferior pertenece a finales
del siglo XII y el cuerpo superior de ladrillo parece obra postmedieval.

.