La iglesia de San Román o Sant Romà
de Les Bons, ubicada en la población de Encamp es otro
de los pequeños templos románicos con muchos alicientes
que existen en Andorra.
Encaramado a gran altura sobre un monte que domina
la localidad, es de muy pequeño tamaño, de una nave
y un ábside cuyos muros están construidos con sillarejos.
La articulación mural exterior es de tipo lombardo: pequeños
arquillos y lesenas.

Aunque el románico lombardo tuvo su principal
impulso en el siglo XI, dado el carácter rural de esta
construcción fue construida en el XII.

De hecho, conservamos el acta de consagración
del 23 de enero de 1164, que se guarda en una lipsanoteca que
se encontraba en el altar, hoy expuesta en el Espai Columba de
Santa Coloma.

Tiene una espadaña de construcción
posterior en sobre el muro occidental. En es mismo muro está
la puerta que es muy sencilla: el propio arco rodeado de sillarejos
en esquina.

El suelo del templo se talló directamente
sobre la roca por lo que se nos aparece con grandes irregularidades.
Asimismo la cabecera se encuentra sobreelevada por un peldaño.

Lo más sobresaliente de Sant Romà de
les Bons es el conjunto de pinturas que guarda su interior. En
los muros y la bóveda de cañón hay algunas
pinturas góticas. En el interior del ábside, una
reproducción de las pinturas románicas que poseía
la iglesia y que fueron arrancadas y llevadas al MNAC de Barcelona
en los años veinte del siglo pasado.

Como era casi una norma casi cumplida a rajatabla,
un Cristo en Majestad (realmente la parte inferior que era lo
único que se conservaba) presidía la bóveda
de cuarto de esfera del ábside junto al Tetramorfos del
que sólo ha sobrevivido el buey de San Lucas. En el muro
curvo del hemiciclo inferior se pintó el Apostolado acompañado
por la Virgen María.

De todo este Apostolado, sólo se han conservado
las imágenes de San Andrés con la cruz, San Pedro
con las llaves además de San Pablo y Santiago con rollos
de pergamino.

Sobre estas pinturas románicas, existe parte
de una capa pictórica más moderna (siglo XVI) que
incluye de nuevo a Cristo en Majestad y al Tetramorfos completo,
todo ello ubicado en la bóveda del ábside. También
este mural pictórico se extiende a los muros norte y sur
de la cabecera. En el norte aparecen los bienaventurados entrando
por la puerta del Paraíso donde son recibidos por San Pedro.
En el muro meridional los condenados están rodeados de
llamas.

También se conserva la mesa de altar hecha
con un pilar de piedra pómez y una losa de esquisto a modo
de ara. En su interior conservaba originalmente la lipsanoteca
y un frasco de vidrio con reliquias (tejido y huesos). El citado
pie aún conserva restos de pintura mural románica.

También se conserva el muro oeste un retablo
de mediados del siglo XVI con iconografía relacionada con
la vida y martirio de San Román de Antioquía. Su
morfología curva parece indicar que se construyó
con la finalidad de adosarlo al hemiciclo del ábside.

Por último, añadimos la presencia de
un Cristo crucificado barroco del siglo XVII.