Introducción histórica
A unos 55 kilómetros al
sur de Santander y a la misma orilla del río Besaya, la
iglesia mozárabe de Santa Leocadia de Helguera conforma
junto a la románica y muy cercana de los Santos Facundo
y Primitivo de Silió el principal binomio monumental del
municipio de Molledo.

Pese a la ausencia total de fuentes documentales
que permitan dar algo de luz a su historia, la mayoría
de especialistas se ponen de acuerdo en fijar en el siglo X su
construcción, constituyendo junto a Santa María
de Lebeña (Liébana) y a la ermita de San Román
de Moroso los únicos ejemplos de iglesias mozárabes
llegadas a nuestros días más o menos completas en
suelo cántabro.

Levantada
como decíamos a las mismas orillas del río Besaya,
paso natural desde tiempos remotos entre la Meseta Norte y Cantabria
como denota la calzada romana entre Segisamo (Sasamón)
y Portius Blendium (Suances) que discurre a escasos cientos de
metros, es de suponer que todo el valle fue repoblado por contingentes
de cristianos llegados a estos pagos mucho más seguros
desde territorios conquistados por los musulmanes, estableciéndose
nuevos núcleos de población con sus consiguientes
lugares de culto. De hecho hace pocos años, durante las
obras de construcción de la autovía A-67 fue descubierta
cerca de Helguera una enorme necrópolis altomedieval con
tumbas de lajas datables entre el siglo IX y el XII.

De la primitiva construcción mozárabe
de Santa Leocadia tan solo ha llegado a nuestros días su
cabecera cuadrangular levantada a base de noble sillería,
techada a dos aguas y abovedada en cañón; y parte
de la estrecha nave rectangular, erigida en este caso a base de
sillarejo con refuerzos de sillares en los ángulos y cerrada
mediante cubierta de madera. La transición entre el espacio
para fieles y el presbiterio se abordaba a través de un
arco de herradura en origen aunque muy modificado en sucesivas
remodelaciones.

Al exterior, la estructura mozárabe se ve
hoy algo distorsionada debido al añadido entre el siglo
XVII y el XVIII de una estancia auxiliar adosada a su muro norte
que cumple la función de sacristía, y la ampliación
de la nave hacia los pies con su correspondiente remate en espadaña
de piñón triangular y doble hueco de campanas.

Los rasgos que con mayor claridad delatan el
origen mozárabe de la construcción son los modillones
lobulados o de rollos que sustentan las cornisas laterales de
la estructura absidial, en algunos de los cuales pese al desgaste
se aprecia aún alguna huella de relieves vegetales. Aunque
bastante más esquemáticos y toscos, estos modillones
emparentan directamente con los existentes en Santa María
de Lebeña.
Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
