Iglesia
románica y mudéjar de Santervás de Campos (Valladolid)
Ubicación
La
pequeña población de Santervás de Campos
se sitúa, como su propio nombre evoca, en plena comarca de
Tierra de Campos, en el extremo norte de la provincia de Valladolid
y prácticamente lindante con los vecinos territorios de León
y Palencia.
El caserío,
considerablemente venido a menos -como tantos otros del entorno-
debido al éxodo rural, se acomoda sobre una suave ladera
que desciende a la vega del río Valderaduey, siendo visible
desde varios kilómetros de distancia.

Atravesado por
el ramal madrileño del Camino de Santiago poco antes de su
entronque con el Camino Francés en la vecina y próspera
localidad leonesa de Sahagún, Santervás de Campos
puede vanagloriarse también de ser cuna de conquistadores,
pues entre sus hijos más célebres se encuentran Juan
Ponce de León, conquistador de Puerto Rico y descubridor
de la Florida americana; y Francisco de Villagra, gobernador de
Chile y presente durante su conquista al mando de Pedro de Valdivia.
Breve
aproximación histórica
Como la práctica
totalidad de la inmensa planicie castellana al norte del Duero,
la Tierra de Campos, conocida también como "Campos Góticos",
quedaría casi despoblada tras la Reconquista cristiana, siendo
objeto por parte de los poderes políticos de intensas campañas
con el fin de repoblar el territorio y así asentar una presencia
humana estable que disuadiese al enemigo musulmán, cuya frontera,
allá por el siglo X, no se encontraba aún lejana.
Así,
varios contingentes repobladores procedentes tanto de la zona cantábrica
como de mozárabes oriundos de Al-Andalus, se irían
instalando en el territorio, existiendo constancia de un asentamiento
de nombre "Villa Citti" que vendría a ser, según
la mayoría de estudiosos, el germen del actual Santervás.

Este "Villa
Citti", ya desde la temprana fecha de 1066, aparece documentado
como una alberguería u hospital en la ruta entre Zamora y
Sahagún, un establecimiento que no tardaría en derivar
en una fundación de tipo monástico y de carácter
familiar y privado dedicado a Sant Herbás (San Gervasio),
una advocación esta, junto a la de San Protasio, elegida
en honor a estos dos santos del siglo II martirizados en tiempos
de Nerón y de especial devoción para la población
mozárabe.
La primera mención
documental inequívoca de Santervás de Campos data
de 1130, cuando el 15 de mayo la Infanta Doña Sancha, hija
de la reina Urraca de León y Castilla y con el beneplácito
de su hermano, el monarca Alfonso VII, dona Santervás a la
abadía de Sahagún, una donación en la que aparecen
como firmantes, entre otros, los arzobispos de Toledo y Compostela,
los mitrados de Segovia, Oviedo y Palencia, así como varios
notables de influyentes linajes nobiliarios del momento.
El pequeño
monasterio, como corresponde a una fundación relacionada
con la Corona, fue objeto de cuantiosas donaciones durante los siglos
XIII y XIV por parte de abades facundinos, motivando por ello no
pocas disputas por su dominio pese a ser un cenobio de escasa relevancia
sustentado apenas por dos monjes.
Se desconoce
la fecha de exclaustración del humilde monasterio de Santervás,
aunque con total seguridad, ésta tendría lugar antes
de 1837, año en el cual desaparecería su matriz de
Sahagún. Aún así, en 1844 permanecería
aún en pie, ya que Madoz dejó constancia de un pavoroso
incendió acaecido en noviembre de 1844.
En la actualidad,
existen varias teorías sobre si los restos del citado cenobio
altomedieval corresponden a la actual iglesia parroquial, o si,
por el contrario, aquéllas deberían relacionarse con
la documentada aunque hoy desaparecida ermita del Santísimo
Cristo de la propia localidad.
La
iglesia de San Gervasio y San Protasio
Situada en el
punto más alto de la población, al borde mismo del
talud que abruptamente desciende hacia la vega, y haciéndose
visible desde varios kilómetros de distancia, la iglesia
de San Gervasio y San Protasio de Santervás de Campos cuenta
con dos partes claramente diferenciadas: la monumental cabecera
triabsidial románica de ladrillo cronológicamente
encuadrable a finales del siglo XII, y un cuerpo de tres naves de
humildísima factura barroca.

Obviamente,
nuestro interés se va a centrar en su cabecera medieval,
en la cual, lo primero que llama la atención es el hecho
de que su ábside central esté íntegramente
edificado en piedra mientras que las dos absidiolas laterales fueron
levantadas en ladrillo; un hecho bastante singular pero que encuentra
parangones similares en la vecina iglesia de San Tirso de Sahagún,
en el también leonés y cercano Monasterio de San Pedro
de Dueñas o, ya más alejado, en las iglesias de Daroca
(Zaragoza).
La versión
más plausible sobre cómo una construcción iniciada
en piedra pasó repentinamente a ser finalizada de ladrillo
es la que señala la posibilidad de que, en un momento indeterminado,
durante la construcción, la falta de recursos económicos
o la propia carestía en la extracción y transporte
del material pétreo desde lejanas canteras (en Tierra de
Campos las canteras pétreas son inexistentes), obligasen
a modificar el plan inicial de la obra y finalizarla con el material
más económico o que más alcance de su mano
tenían, en este caso, el ladrillo.

Junto con las
de Sahagún, la de Santervás de Campos se considera
una de las más primitivas iglesias románicas de ladrillo
castellanas, un tipo de construcción que entre finales del
siglo XII y durante todo el siglo XIII, proliferará en sus
distintas variedades locales por territorios de León, Valladolid,
Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Madrid y Toledo principalmente.

Exterior
Centrándonos
en la monumental cabecera de la iglesia de San Gervasio y San Protasio
de Santervás, destaca su ábside central, semicircular
y construido a base de sillares pétreos con puntuales refuerzos
de ladrillos. Queda articulado en cinco paños separados por
cuatro columnillas adosadas a modo de contrafuertes que rematan,
a la altura de la cornisa, en capiteles figurados a base de mascarones
bifrontes y arpías que, estilísticamente, recuerdan
a los conservados de las ruinas de San Benito de Sahagún.

Animan la sobriedad
exterior de dicho hemiciclo absidial tres sencillas ventanas a modo
de saeteras, dos líneas de mechinales, y una colección
de canecillos entre los que son apreciables, pese a los efectos
de la erosión, motivos geométricos, vegetales y animalísticos.

Los ábsides
laterales, a excepción de sus zócalos, aún
pétreos, fueron levantados íntegramente en ladrillo,
presentando ambos un interesante y variadísimo repertorio
decorativo resultante única y exclusivamente de la particular
disposición de los materiales.
Así,
el ábside lateral sur presenta, de abajo arriba, una banda
de ladrillos en esquinilla, un registro a base de estrechos casetones
rectangulares a modo de nichos verticales en los que se enmarcan
fustes cilíndricos, una banda de sencillos arcos ciegos,
nuevamente ladrillos en esquinilla y, por último, sobre mechinales,
una sobresaliente cornisa en degradación de ladrillos colocados
en sardinel (posición vertical).

Mientras tanto,
el ábside lateral norte despliega en su tambor dos registros
en altura de arcos ciegos de medio punto y doblados en convivencia
con varios frisos de ladrillos en esquinilla, presentando la peculiaridad
de incluir, en su tramo recto presbiterial, un breve panel a base
de arcos entrecruzados, un recurso bastante poco común en
estos territorios mesetarios y que vendría a confirmar la
presencia de alarifes llegados de territorios musulmanes, donde
la decoración a base de entrecruzamiento de arcos estaba
a la orden del día.

Además
de los propios hemiciclos absidiales y de sus respectivos tramos
rectos, el templo conserva parte de los muros laterales de cierre
del transpeto, en los cuales, volvemos a encontrar la recurrente
articulación a base de arquillos ciegos, paneles rectangulares
y bandas de ladrillos en esquinilla; habilitándose en el
costado sur una antigua portada de acceso hoy cegada.
Por último,
y sobre los restos de lo que algunos especialistas han querido identificar
como una cúpula o cimborrio -hoy desaparecido-, se habilita
una sencilla espadaña triangular de un solo ojo ya factura
moderna.
Interior

Al interior
del templo y obviando la estructura de triple nave, de cronología
barroca y sin apenas interés artístico, lo más
relevante se concentra en la cabecera, donde resulta llamativo como
la heterogeneidad que manifestaban los ábsides al exterior,
se torna en una homogeneidad absoluta al interior, presentando los
tres la misma articulación mural.

Incluso el hemiciclo
central, de material pétreo al exterior, se presenta totalmente
revocado de ladrillo al interior con el único fin de homogeneizar
las tres capillas, las cuales, disponen una banda de arcos ciegos
de medio punto en su parte inferior y paneles rectangulares albergando
fustes (fórmula ya vista en el exterior del ábside
sur) en el registro alto, quedando separados ambos niveles entre
sí mediante frisos de ladrillos en esquinilla y sardinel.

Los tres ábsides
comunican entre sí mediante angostos arcos de medio punto
de triple arquivolta, conservándose igualmente, al costado
sur del transepto y coincidiendo con la portada cegada al exterior,
un arco enmarcado en alfiz. Diversos testimonios dan fe de la existencia
en los cascarones absidiales de pinturas murales, hoy lamentablemente
totalmente desaparecidas.

Por último,
cabe ser destacado un magnífico Cristo románico de
madera hoy colocado presidiendo el altar mayor.

Probablemente
contemporáneo a la construcción de la iglesia aunque
bastante restaurado y repintado, mide nada menos que dos metros
de altura, presentando la peculiaridad de aparecer vivo y triunfante
sobre la muerte.

Rutas
desde Santervás de Campos
La ubicación
de la población de Santervás de Campos la hace ideal
para abarcar un amplio territorio marcado tanto por el mudéjar
del foco leonés, como por los monumentos que alberga Sahagún,
incluyendo aquí el cercano Monasterio de San Pedro de las
Dueñas.

También
muy próxima se encuentra la población de Gordaliza
del Pino, con su iglesia de Nuestra Señora de Arbás,
la cual, muestra una cabecera triabsidal de rústico y encantador
aspecto.
En Grajal de
Campos, localidad cercana a las ya citadas de Sahagún y Gordaliza
del Pino, es de destacar, además de su palacio renacentista,
el magníficamente conservado castillo, considerado una de
las primeras fortalezas artilleras de España
Si es el sur
el camino emprendido, no debemos perdernos la magnífica iglesia
de San Miguel de Villalón de Campos -obra de los siglos XIV
y XV- o los notables campanarios del siglo XVI de Mayorga, Villavicencio
de los Caballeros, Villalán de Campos, el ruinoso de San
Pedro de Villacarralón, o el del evocador despoblado de Villacreces,

(Autor
del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
