En el extremo suroccidental de la provincia de Jaén
y estratégicamente situada a mitad de camino entre Córdoba
y Granada, la población de Alcaudete con sus aproximadamente
11.000 habitantes se levanta en torno a un pequeño cerro
coronado por su castillo a los pies de la escarpada Sierra Ahíllos.

Algunos apuntes históricos
Documentada
la presencia íbera y romana a raíz de numerosos
hallazgos en su término municipal, fue a partir de la entrada
de las tropas árabes en la Península al mando de
Tarik cuando a principios del siglo VIII se establece en la entonces
denominada Al-Qadbag (ciudad de manantiales) un primer asentamiento
estable con su correspondiente fortaleza emiral, la cual, según
testimonios de la época, tenía fama de "inexpugnable".

Ya en el año 912 y tras sofocar una serie
de revueltas internas, es el califa Abderramán III quien
se apropia de la plaza impulsando una primera etapa de esplendor
que se vería truncada en el año 1085 con una escaramuza
cristiana por parte del ejército de Alfonso VI, quien tomaría
brevemente Alcaudete hasta que, tan solo 5 años después,
vuelve a manos árabes tras el afianzamiento del poder almohade,
quienes sobre la base de la antigua fortaleza primero emiral y
después califal, levantan una imponente alcazaba.
Tras la reconquista de Córdoba en 1236 y a
lo largo de todo el siglo XIII y parte del XIV, Alcaudete vio
como, por su estratégica situación a mitad de camino
entre Córdoba y Granada, fue escenario de cruentos enfrentamientos,
cayendo alternativamente en manos cristianas y árabes hasta
que, en 1340 y de la mano de Alfonso XI, es definitivamente incorporado
a la Corona Castellana, quien cede la fortaleza a la Orden de
Calatrava tal y como había prometido un siglo antes Fernando
III para el día de su reconquista.

Tras soportar no pocos asedios del ejército
nazarí granadino, la plaza alcaudetense resistió
estoicamente hasta convertirse en una de las avanzadillas más
importantes de los Reyes Católicos en su empresa de la
Toma de Granada en 1492, tras la cual, se establece en Alcaudete
primero un señorío y después un condado nobiliario
muy bien relacionado con la Corona, lo cual permitió un
importante desarrollo urbano a lo largo de todo el siglo XVI,
acometiéndose entre otras obras la construcción
de la impresionante iglesia de Santa María la Mayor.
Patrimonio monumental
Ya desde considerable distancia se hace visible el
inconfundible perfil de Alcaudete con ese binomio monumental que
conforman coronando el cerro la fortaleza árabe convertida
posteriormente en encomienda calatrava y la iglesia de Santa María
la Mayor, en la cual conviven estilos tan dispares como el gótico,
el renacentista el manierista y el barroco ya que, Alcaudete,
como reza uno de sus eslóganes turísticos, es el
perfecto ejemplo de cómo un enclave fronterizo se convirtió
en una populosa y elegante villa renacentista.
Fortaleza
Levantado sobre los restos de la antigua alcazaba
almohade, el castillo-palacio de Alcaudete es una de las fortalezas
mejor conservadas de Andalucía, albergando en la actualidad
y tras una magnífica restauración un Centro de Interpretación
de la Orden Militar de Calatrava, a la cual perteneció
las la conquista cristiana de la plaza en 1340.

Dispone un primer recinto amurallado de planta poligonal
perfectamente adaptado a la orografía del cerro en la que
se elevan seis torres, cuatro de ellas de planta semicircular,
y dos de ellas, concretamente las que flanquean la puerta principal,
de sección prismática. Conserva en bastante buen
estado los adarves o caminos de ronda originales.

En el centro del recinto aprovechando la elevación
que proporciona un peñasco rocoso se yergue la torre del
homenaje, construida a base de mampostería con refuerzo
de sillares en los ángulos.

La torre, originalmente de carácter defensivo,
tras la conquista de Granada y el alejamiento definitivo de cualquier
tipo de amenaza militar, fue reinterpretada y convertida en torreón
palaciego de los Fernández de Córdoba.

Así, cuenta con un primer piso destinado a
almacén, un segundo dotado de un salón principal
y que en origen constituía el acceso principal de la torre
con la ayuda de escaleras provisionales de madera, y un tercero
en el que se habilitan los aposentos del señor y en el
que se abren cuatro elegantes ventanales conformados por parejas
de arquitos de herradura con parteluz central. Sobre él,
un espacio aterrazado que en origen contaría con almenas
hoy desaparecidas.
Uno de los espacios mejor conservados del conjunto
fortificado es la llamada "sala capitular", adosada
a la muralla por su lienzo sur. Se trata de una estancia rectangular
con cubierta de madera destinada a la reunión del capítulo
de la Orden de Calatrava.

Similar morfología presenta el llamado cuerpo
de guardia, estratégicamente levantado junto a la puerta
principal y en el que se almacenarían las armas de la guarnición
para estar listas ante cualquier ataque o partida.

En muy buen estado sobre todo tras su restauración,
las caballerizas se disponen a un nivel inferior aprovechando
como sustento de su bóveda de cañón la propia
roca viva del escarpe. Por último, cabe reseñar
también la presencia de varios aljibes junto a sus correspondientes
captaciones de aguas aún hoy visibles.
Iglesia de Santa María la Mayor
La iglesia de Santa María la Mayor de Alcaudete
se levanta al costado sur de la antigua alcazaba, muy posiblemente
sobre los restos de la primitiva mezquita aljama de la ciudad
y también sobre una primitiva parroquia cristiana en funcionamiento
hasta que quedó concluida y hábil la actual y que
aparece referenciada en los libros de obra y fábrica como
"capilla bieja".

La actual construcción comenzaría a
principios del siglo XVI, concibiéndose como un espacio
de tres naves separadas por arcos de apuntados sobre pilares fasciculados
culminados en capiteles decorados con motivos vegetales y heráldicos.
Todo ello cubriría con un artesonado de madera mudéjar
que lamentablemente no ha llegado a nuestros días. Según
las crónicas, el cuerpo de naves estaría finalizado
en 1542.

En una segunda fase una vez suprimida la citada "capilla
bieja" heredera del templo primitivo fue levantada la suntuosa
capilla mayor al más puro estilo renacentista-manierista.
Este monumental espacio cabecero queda conformado por cuatro arcos
sobre pilastras sobre las que apoya una bóveda vaída
de casetones, abriéndose a dos de los lados ventanales
a modo de "serlianas".
Aunque la mayoría de expertos coinciden en
señalar a Francisco del Castillo como autor de tan innovador
y refinado proyecto, en los libros de obra aparece como autor
de alguna intervención puntual en 1558 el nombre de Andrés
de Vandelvira.

Anexa a la cabecera fue levantada ya probablemente
entrada la decimoséptima centuria su airosa torre campanario,
de tres cuerpos y coronada por un chapitel piramidal de tejería
vidriada.

Consta de dos portadas de acceso, ambas de sabor
renacentista y cuajadas de elementos decorativos propios del estilo
como balasutres, escudos, candelieri o grutescos. La occidental,
llamada también del Perdón, queda coronada por un
rosetón de tracería; mientras que, mucho más
suntuosa, la meridional fue concebida casi como una portada-retablo.
El templo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931.

Otros monumentos de interés
Más allá del binomio monumental que
conforman el castillo y la iglesia de Santa María la Mayor,
conserva Alcaudete un interesante elenco de monumentos dignos
de reseñar, empezando por los restos de la primitiva muralla
urbana árabe, construida en tapial sobre base de mampostería
y que aún conserva algún lienzo fragmentado.
Ya en la parte baja de la villa y a lo largo de los
arrabales que fueron creciendo una vez superada la amenaza islámica
tras la conquista de Granada, han sobrevivido la iglesia de San
Pedro, del siglo XVI; la de la Encarnación, heredera de
un antiguo convento, o Santa Clara.
En cuanto a arquitectura civil destaca el edificio
del Ayuntamiento, declarado Bien de Interés Cultural en
2005. De época renacentista son el antiguo Hospital de
la Misericordia o la casa palaciega del Almiranzatzgo, también
llamada de los Leones.
Por último, dada su situación en un
terreno prolífico en manantiales (recordemos que Alcaudete
procede del topónimo árabe Al-Qadbag, ciudad de
manantiales), se conservan tanto en el núcleo urbano como
en los alrededores varias fuentes monumentales como la llamada
de la Villa o la de Zaide, situada junto a la antigua muralla
y en torno a la cual han surgido no pocas leyendas.
(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
