A unos 40 kilómetros al
oeste de Jaén y muy cerca de los límites provinciales
con Córdoba, la población de Porcuna con sus aproximadamente
6.500 habitantes se asienta coronando un pequeño cerro
rodeado de olivares que domina buena parte de la campiña
y del no lejano curso del río Guadalquivir.
Poblada desde época prehistórica
como atestiguan diversos restos encontrados en su término,
Porcuna fue primero la "Ibolca" prerromana, la "Obulco"
romana y posteriormente la plaza musulmana de "Bulkuna",
reconquistada por el monarca Fernando III el Santo en 1240 y cedida
a continuación a la Orden de Calatrava, que estableció
en Porcuna la sede de una importante encomienda.

Los
elementos patrimoniales más importantes llegados a nuestros
días del pasado de Porcuna son, sin lugar a dudas, los
restos de su alcazaba amurallada y su característica "Torre
Nueva", popularmente conocida como Torre de Boabdil. También
hay que citar algunas ermitas como la de San Marcos y San Benito
(ésta última del siglo XIII) y la monumental iglesia
parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, levantada
entre finales del siglo XIX y comienzos del XX en estilo neorrománico.

La fortaleza: recinto amurallado y el castillo
La fortaleza debió de construirse durante
la época del Emirato de Córdoba. Tras la conquista
cristiana en 1241 pasó a formar parte de las posesiones
de la orden de Calatrava, creándose la poderosa Encomienda
de Porcuna, que mantuvo a la villa bajo su jurisdicción.
El castillo servía como recinto defensivo de la ciudad,
y en él vivía de forma permanente la guardia, sirviendo
como refugio de toda la población en caso de invasión.
El hecho de que Porcuna se encontrase en la frontera entre los
reinos nazarí y cristiano hizo que la fortaleza cobrara
gran importancia. A su alrededor se extendió el barrio
comercial, administrativo y religioso de Porcuna, que se reforzó
en todo su perímetro por una muralla.
En el castillo se han conservado vestigios datados
en diferentes épocas. Los más antiguos son algunos
restos ciclópeos que revela el asentamiento íbero
y romano en este lugar. También se han encontrado algunas
torres de planta cuadrada realizadas en mampostería y sillarejo,
así como un aljibe, que se han datado en el s. XII, en
época almohade. Los restos de las murallas seguramente
son también de esta época. En el s. XIII, cuando
el castillo se encontraba ya en manos de la orden de Calatrava,
se realizaron nuevas intervenciones. En primer lugar se dotó
al edificio de un nuevo sistema defensivo mediante la construcción
de torres de pequeña altura y planta rectangular. Pero
la intervención más importante fue la construcción
de un alcázar en el interior del recinto amurallado. Este
edificio sobrevivió hasta el s. XIX, pero en la actualidad
lo único que se ha conservado es su entrada monumental,
que es conocida como el Arco de los Remedios, que se encontraba
flanqueada por dos torres.
En el s. XVI comenzó el declive de la fortaleza,
pues perdió sus funciones defensivas y no se le dotó
de otro uso, lo que dio lugar a un deterioro paulatino que hizo
que desaparecieran la mayoría de sus elementos constructivos.
Este proceso se acentuó en el pasado siglo, pues en el
s. XIX parece que estaba en un estado de conservación bastante
bueno. Así al menos se refleja en los escritos de muchos
eruditos de la época. Por ellos sabemos que, además
de la torre de Boabdil, existía un recinto amurallado con
torreones, un patio interior con dos torres de mayor tamaño.
La Torre de Boabdil
La "Torre Nueva" es popularmente conocida como Torre
de Boabdil porque, según la tradición, allí
permaneció cautivo el último Rey de Granada Boabdil
el Chico tras ser hecho prisionero por las tropas de los Reyes
Católicos durante la Batalla de Lucena en 1483.
Restaurada en los años setenta de la pasada
centuria, fue declarada Monumento Histórico Artístico
en el año 1982, acogiendo en la actualidad un pequeño
museo arqueológico en el que se custodian y exponen piezas
procedentes de la antigua Obulco romana y de la necrópolis
ibérica de Cerillo Blanco, situada en el propio término
municipal.
El conjunto defensivo fue asentado sobre lo que parecen
ser los restos de un oppidum ibérico sobre el cual, durante
los tiempos de la dominación musulmana, fue erigida una
primera alcazaba que, tras la conquista cristiana y la inmediata
cesión de la plaza a la Orden de Calatrava, fue fuertemente
reforzada durante la segunda mitad del siglo XIII.

Levantado a base de mampostería y sillares,
la constaría de hasta trece torres fortificadas amén
de un segundo cinturón defensivo que abrazaba la localidad
y del que aún se conservan algunos vestigios, como el muy
remozado arco que da acceso a la Plaza de Andalucía.
La Torre Nueva o de Boabdil fue levantada en uno
de los ángulos de la vieja alcazaba entre los años
1411 y 1432 por mandato del Maestre Don Luis de Guzmán,
quien dejó testimonio de ello en una inscripción
gótica a modo de cartela perfectamente legible y que reza:
"Esta torre mando façer el mui estrenuo
e mui noble cavallero don Luis de Guzman por la divina providencia
Maestre de Calatrava el año del señor de mil e CCCXXXV
años"
Concebida como residencia del propio maestre, presenta
planta octogonal influida por las torres albarranas almohades
como la Torre del Oro de la capital sevillana, elevándose
nada menos que 28 metros respecto al nivel del suelo.

Al interior queda estructurada en tres niveles principales,
siendo el más bajo macizo con acceso a lo que sería
el primitivo patio de armas de la alcazaba. Sobre esta primera
estructura se suceden dos salas diáfanas cubiertas con
bóvedas de crucería de ocho nervios que confluyen
en claves decoradas con el emblema calatravo. Ambas estancias
comunican entre sí mediante una escalera embebida en el
propio grosos del muro.
Coronando la segunda de las plantas se habilita una
amplia terraza almenada dotada de matacanes y saeteras con impresionantes
vistas de la Campiña jiennense y de Sierra Morena, llegando
a tener contacto visual en los días más claros con
el famoso Santuario de la Virgen de la Cabeza, situado a más
de 60 kilómetros de distancia
Pese a su finalidad indudablemente defensiva además
de residencial, el maestre se permitió ciertas licencias
de refinamiento ornamental de estilo mudéjar visibles en
el ventanal de la primera planta, el cual presenta doble vano
polilobulado enmarcado por un alfiz de gusto almohade.
El Museo
Las dos salas de la Torre Nueva o de Boabdil albergan
en la actualidad del Museo Municipal de Obulco (Porcuna), el cual
empezó a configurarse en 1974 y fue inaugurado a finales
de 1980.

La primera de las salas presenta un recorrido desde
los mismos orígenes prehistóricos de Porcuna, exponiéndose
desde fósiles hasta diferentes restos de la Edad de Bronce
y la época ibérica, destacando en el centro mismo
de la sala la leona ibérica de Porcuna.
La segunda de las salas está dedicada
al pasado romano, visigodo y árabe de la población,
exponiéndose diversas piezas entre las que destacan varias
estelas, lápidas y lucernas. Por último, en el espacio
aterrazado superior se disponen varios paneles situando al espectador
los principales yacimientos de su término municipal.
(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé y Víctor López Lorente)
