Guía del Monasterio de Dafni, Atenas (Grecia)
Introducción
El
monasterio de Dafni es uno de los monumentos bizantinos más
importantes no sólo de Grecia sino de todo el ámbito
geográfico que ocupó el Imperio Romano de Oriente
durante la Edad Media y fruto de ello fue inscrito en la lista
de monumentos Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año
1990.
Dafni se encuentra a poca distancia de Atenas
(11 kilómetros), en los bordes de los bosques de Chaidari.
Se encuentra aproximadamente en el medio de la ruta del Camino
Sagrado, que va de Atenas a Eleusis, probablemente en la ubicación
del santuario pagano de Dafneio Apolo (o Dafneforo Apolo).

La creación de esta gran y rica fundación
monástica en el siglo XI probablemente esté relacionada
con los círculos de la corte imperial de Constantinopla.
Sin embargo, ni la identidad del fundador ni la fecha exacta de
su fundación se pueden determinar con precisión,
ya que hasta el momento no se ha encontrado ninguna inscripción
u otra evidencia que permita su identificación segura.

Como es presumible, tan importante monasterio
recibió la atención de los diferentes conquistadores
de la Grecia bizantina, especialmente durante el dominio latino,
lo que provocó algunas modificaciones y añadidos.

A principios del siglo XII, todavía
en época bizantina, se añadió un pórtico
abierto en la parte occidental de la iglesia monástica,
que luego se convirtió en exonártex.

Tras la caída del imperio por los latinos,
el aspecto de este exonártex fue modificado por los monjes
cistercienses, a quienes el monasterio fue concedido en 1207 por
el duque de Atenas, Otón de la Rosa. Así, hoy en
día se conservan en la fachada arcos apuntados, característicos
de la arquitectura occidental, que probablemente sustituyeron
a los arcos bizantinos originales.

Al mismo tiempo, la cripta situada bajo el
nártex se convirtió en mausoleo para el entierro
de los duques de Atenas, mientras que se creó un claustro
cuadrado con galerías y arcos al sur del Katholicon (tipología
de claustro habitual en los monasterios occidentales).

Cuando Atenas fue conquistada por los turcos,
en 1458, el monasterio de Dafni volvió a ser concedido
a los monjes ortodoxos. Durante la era postbizantina, se construyó
una peculiar capilla orientada al norte al oeste del exonártex.
Tras la destrucción de los mármoles,
la decoración de las partes bajas de la iglesia principal
se completó con representaciones al fresco, probablemente
del siglo XVII, que se conservan fragmentadas y representan a
la Virgen María, San Juan Bautista, el Sacrificio de Abraham,
santos, jerarcas y temas decorativos.

Después de la Revolución que
independizó Grecia del Imperio Otomano, en la década
de 1840, el Monasterio quedó desierto y finalmente abandonado,
y luego albergó el hospital psiquiátrico público.
A finales del siglo XIX, tras constantes terremotos,
la iglesia del Monasterio de Dafni estuvo en peligro de
derrumbarse. Siguieron una serie de reparaciones, donde se reemplazó
la cúpula, mientras que restauradores italianos repararon
los mosaicos. La posición original de algunos programas
se ha visto alterada después de su reubicación,
mientras que otros han recibido adiciones.

Arquitectura
El Monasterio de Dafni está protegido
por un fuerte recinto fortificado de planta cuadrada con murallas,
torres cuadradas y dos puertas en sus lados este y oeste.
A lo largo de los lados norte, este y oeste
del recinto fortificado se encuentran restos de edificios, muy
probablemente de las celdas originales para los monjes.
En el interior de la fortaleza, domina la iglesia
monástica (katholikon), en cuyo lado sur se formó
un patio cuadrado con arcos y celdas. Al sur y al oeste de dicho
patio, las excavaciones sacaron a la luz restos arquitectónicos
de edificios auxiliares: aljibe, baño, posiblemente una
biblioteca, etc. Al norte se conservan las ruinas del refectorio.

La iglesia monástica está dedicada
a la Dormición de la Virgen y data de la segunda mitad
del siglo XI. Pertenece al tipo octogonal continental, que fue
adoptado a mediados de la época bizantina en una serie
de monumentos importantes, como el katholikon del Monasterio de
Osios Loukas y el de Neo Mone de Quíos, ambos también
clasificados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus
mosaicos.

Exterior
Para la construcción de los muros se
empleó el sistema de tabicado de ladrillo (cloisonné),
mientras que desde el punto de génesis de las ventanas
hasta el suelo se utilizaron grandes sillares de color blanco
colocados en forma de cruz, también característica
de la tradición bizantina media en la zona griega.

La decoración cerámica se limita
a una zona con meandros en la parte superior del arco del presbiterio
y bandas dentadas alrededor de los arcos de las ventanas.

La cabecera tiene tres ábsides con sus
plantas exteriores de tres lados cada uno. El central tiene un
ventanal tríforo rodeado por otro envolvente. Encima hay
otro ventanal de un único arco semicircular. Los ábsides
laterales y los muros flanqueantes llevan vanos bíforos
envueltos en otro de mayor radio.

En el tambor del cimborrio, dieciséis
ventanas de un solo lóbulo permiten que la luz se difunda
uniformemente en el interior del templo.

Interior
La principal característica de la iglesia
del Monasterio de Dafni son las grandes dimensiones de su cúpula
y la forma en que se apoya en ocho pilares, que están dispuestos
simétricamente a los lados del amplio espacio central de
planta cuadrada.

El interior tenía el diseño conocido
en los famosos edificios de Constantinopla con decoración
de mármol y escultórica en la parte inferior de
la iglesia, hoy destruida, y mosaicos en las partes superiores.

Mosaicos
El extraordinario conjunto de mosaicos sigue
el programa iconográfico tal como se formó tras
el fin de la iconoclasia y refleja los nuevos conceptos doctrinales
teniendo como tema principal la Encarnación de Jesucristo.
Así, la cúpula, que simboliza la esfera celeste,
está presidida en una mandorla por la severa figura del
Cristo Pantocrátor, refiriéndose a un juez justo.
El Hijo de Dios está flanqueado por profetas que se ubican
en el cilindro del cimborrio.

En la bóveda del ábside central
(santuario) está representada la Virgen María entronizada
y acompañada por arcángeles.
En las zonas intermedias no podían faltar
representaciones del Dodekaorton (las doce festividades principales
que coinciden con los pasajes más importantes del Evangelio)
como la Anunciación, la Natividad, el Bautismo de Cristo
y la Transfiguración, en cuatro medias trompas bajo la
cúpula.

Alguna de ellas se nos muestra con un especial
buen estado de conservación, como por ejemplo el pasaje
de la Transfiguración en el Monte Tabor donde se han conservado
casi perfectamente los personajes protagonistas: Cristo, Moisés,
Elías, San Pedro, Santiago y San Juan, además de
parte del ámbito natural donde se desarrolla la acción:
rocas, arbustos, etc.

En esta zona intermedia, también hay
santos y jerarcas.
En el nártex, el programa iconográfico
se completa con escenas del ciclo de la Pasión como el
Lavatorio de los pies por Jesús tras la Última Cena
y la traición de Judas. También hay representados
momentos de la vida de la Virgen María que se admiten en
la tradición cristiana como el anuncio a San Joaquín
y Santa Ana de que van a ser padres de María y la presentación
de María en el templo (Protoevangelio de Santiago).

Estilo de los mosaicos
Todas las formas están representadas
con proporciones correctas y movimientos restringidos, mientras
que la armonía y simetría de las composiciones revelan
un arte con profundas raíces en la tradición clásica.

Es característica la posición
de los profetas en el tambor de la cúpula, que recuerda
a los filósofos de la Antigüedad, así como
las graciosas figuras femeninas de las representaciones del nártex,
mientras que la escena de la Crucifixión, en la zona norte
de la iglesia, captura de manera única la tristeza en los
rostros de la Virgen y San Juan Evangelista.

Las figuras de los personajes sagrados, de
excelentes proporciones y movimientos contenidos, aparecen en
relieve al proyectarse sobre un fondo dorado, evocando patrones
del arte griego antiguo. La expresión de los rostros de
los santos se caracteriza por una elevada moral y bondad, mientras
que la representación de rasgos especiales se realiza con
rara habilidad.

Como conclusión, se puede admitir que
la impecable ejecución técnica de la decoración
musivaria del Monasterio de Dafni revela a un fundador con grandes
medios económicos y el trabajo de artistas de un taller
de Constantinopla.

La datación de estos brillantes mosaicos,
cuya calidad los sitúa entre las obras maestras del arte
bizantino, abarca desde el siglo X hasta finales del siglo XI.
Más recientemente, los mosaicos se han situado en la época
de Constantino VII Porfirogéneta (913-959), aunque generalmente
se acepta que datan de finales del siglo XI debido a su carácter
clasicista.
