Guía del Monasterio de Leça do
Balio, Portugal
Introducción
Leça
do Balio es un pueblo portugués del Municipio de Matosinhos
(Gran Área Metropolitana de Oporto) que cuenta en la actualidad
con 17.500 habitantes. Su principal aliciente monumental es el
magnífico monasterio de Santa María.
Por una inscripción, se cree que en
este lugar existió un templo romano dedicado a Júpiter.
Un milenio más tarde, comenzó la vida monástica
cristiana en el lugar. En efecto, el Monasterio de Santa María
de Leça do Balio se remonta al siglo X, en el contexto
del proceso de reconquista del reino de León, cuando en
este lugar se fundó un cenobio dúplice (para monjas
y monjes) bajo la advocación de El Salvador. En el siglo
XI aparecen varias noticias documentales de este cenobio.

De este monasterio que arquitectónicamente
correspondería al prerrománico asturiano o mozárabe
no se conservan restos arquitectónicos ni escultóricos.
En el siglo XII, el monasterio fue donado por
el rey Alfonso Enríquez a la Orden Hospitalaria de San
Juan de Jerusalén y se harían nuevas reformas.

Pero es en el siglo XIV cuando se llevaron
a cabo las más importantes obras en el monasterio, durante
el mandato de Fray Estevão Vasques Pimentel, dando como
resultado el monumento que vemos hoy: la iglesia gótica,
además del claustro y dependencias claustrales que actualmente
han desaparecido pero de los que quedan algunos indicios.

En 1372 se celebró en esta iglesia la
boda del rey Don Fernando I con Doña Leonor Téllez
de Meneses.

La extinción de las órdenes religiosas
en Portugal del año 1834 afectó plenamente al monasterio
de Leça do Balio que perdió sus posesiones y
privilegios. En la década de 1930
se inició un proceso de restauración de la iglesia
monástica al que le siguieron otras intervenciones durante
el último siglo. Santa María
de Leça do Balio fue declarada Monumento Nacional de Portugal
en 1910.

Arquitectura
La iglesia del Monasterio de Leça do
Balio es considerada como uno de los edificios góticos
(aunque todavía impregnado de formas románicas,
especialmente en la escultura) más importantes de Portugal
por su tamaño, además de por su elegante y proporcionada
arquitectura, con el interés añadido de tratarse
de un templo fortaleza, perteneciente a una orden monástico-militar,
la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, como
luego veremos.

Uno de los aspectos más notables de
la iglesia del Monasterio de Leça do Balio y que aporta
no poco a la belleza del conjunto es su buena restauración
y el hecho de que se encuentra exenta de edificaciones parásitas.

Además, el conjunto de elementos defensivos,
como el almenado que corona todo el conjunto de cornisas del templo,
ofrece un aspecto a mitad de camino entre lo religioso y lo castrense.
Arquitectónicamente, la iglesia fortificada
de Leça do Balio es un templo ejecutado con sillares graníticos
bien cortados y escuadrados. Posee tres naves de cuatro tramos,
transepto no resaltado en planta pero sí en altura y cabecera
con tres ábsides poligonales de cinco lados, siendo el
central más profundo que los colaterales.

Una torre campanario de planta cuadrada, con
cimentación anterior a la iglesia, se encuentra adosada
al primer tramo de los pies de la nave lateral sur.

Exterior
La cabecera muestra los citados ábsides
hemidecagonales, con contrafuertes en las esquinas. Los ventanales
del central son bíforos trasdosados por otros apuntados
y dentro una tracería circular con cuatro lóbulos.
Los ábsides laterales tienen ventanales doblados apuntados
mucho más sencillos.

La fachada occidental también es espectacular
gracias a que la diferencia de altura de las calles del hastial
-delimitadas por contrafuertes- permite adivinar la división
espacial interior de tres naves. La puerta tiene arquivoltas apuntadas
de boceles y escocias salvo la interior que es plana con relieves
de flores. La chambrana lleva una serie de palmetas encadenadas
por un tallo común. Los capiteles son mayoritariamente
vegetales menos uno en que hay dos cuadrúpedos que podrían
ser perros.

Por su parte, el gran rosetón, que es
idéntico al de la Iglesia de San Francisco do Oporto, está
formado por un círculo interior con doce pequeños
lóbulos de donde parten sendos radios con columnas que
rematan en tracerías semicirculares con intradós
también lobulado.

En las calles laterales se abren sendos vanos
de iluminación de arcos apuntados doblados.
En el piñón superior hay una cruz flordelisada calada
de gran belleza, si bien no corresponde con lo que podríamos
esperar, una cruz de Malta que tiene otra silueta diferente.

El campanario tiene saeteras y un matacán
almenado a media altura de cada cara, sostenido por las habituales
ménsulas trilobuladas. También hay similares matacanes
en las esquinas superiores. Todo el coronamiento es almenado y
como huecos para las campanas, hay dos troneras con arcos doblados
apuntados en cada uno de sus cuatro lados. Interiormente, como
es lógico, este campanario que podría pasar por
ser la torre del homenaje de una fortaleza, no es macizo, contando
dentro con una estancia considerada como calabozo.

En los muros laterales se observan las ventanas
de iluminación de la nave central y lateral con un arcos
parecidos a carpaneles que cobijan vanos bíforos.

Destaca la puerta sur de similares trazas a
la occidental pero con el arimez rematado en un frontón
triangular que imita un gablete gótico.

A pesar del desgaste de la piedra, en uno de
los capiteles se observa una escena con una serpiente y otros
animales.

En el exterior, también se puede contemplar
un crucero que data de 1513 y algunos restos arquitectónicos
del monasterio, además de varias tumbas antropomorfas y
piedras esculpidas esparcidas en el cementerio.

Interior
Al entrar en la iglesia del Monasterio de Leça
do Balio, la sensación de verticalidad del edificio se
siente muy acusada. Los arcos formeros apuntados de perfil achaflanado
se apoyan en pilares de sección octogonal con una semicolumna
en cada cara principal. Encima se alza un alto muro con un piso
indiferenciado de claristorio con estrechas ventanas bíforas
con arcos apuntados.

Toda la estructura de apoyos de la iglesia
sirve parar sostener una techumbre de madera de par e hilera a
dos aguas. La delgadez de los pilares no permite pensar que alguna
vez el cuerpo de naves estuviera abovedado.

Como decíamos, la considerable mayor altura
de los muros de la nave central permitió abrir ventanales
bíforos en cada tramo de no demasiado tamaño. Estos
vanos, junto a los de los muros exteriores de las naves laterales
y los grandes ventanales rasgados de los tres ábsides aportan
considerable iluminación al interior.

Uno de los indudables atractivos de la visita
a la iglesia del Monasterio de Leça do Balio es, sin duda,
poder observar y analizar el conjunto de relieves de escultura
monumental de su interior.

En efecto, los capiteles de las columnas entregas
tienen numerosos capiteles de cogollos vegetales, pero también
los hay de temática zoomorfa de inspiración románica.
También observamos que en el extremo superior de las superficies
achaflanadas de los pilares aparecen relieves.

Entre los animales del bestiario real y fantástico
de este conjunto escultórico destacan las serpientes, las
arpías y los dragones, si bien hay algunos cuya extraña
y compleja anatomía no nos permite clasificarlos con precisión.

Varias de estas bestias regurgitan tallos vegetales
desde su boca. También hay un capitel que representa un
hombre barbado en la misma actitud.

Además, sobresale de todos ellos un
conjunto de capiteles que rodean un mismo pilar y que inciden
en pasajes esenciales de la Biblia, desde el Pecado Original,
escenas del Ciclo de la Natividad de Jesús como la Adoración
de los Reyes Magos y también del Ciclo de la Pasión
de Cristo, incluyendo una Crucifixión.

Los arcos triunfales de separación de
cada nave con su respectivo ábside son muy apuntados.

El ábside central es el más espectacular.
Las superficies de los muros orientales quedan rasgados por muy
verticales ventanales apuntados ajimezados, que junto a los nervios
de la bóveda de crucería, crean un espacio sugestivo
de gran sabor gótico.

Uno de los aspectos remarcables que hace de
Leça do Balio un monumento especial es su colección
de sepulcros -ubicados en arcosolios- de miembros de la Orden
de San Juan, como la tumba yacente manuelina de Frei João
Coelho, gran maestre de la Orden del Hospital, diseñada
por Diogo Pires el Joven y la tumba del fundador Frei Estevão
Vasques (1336) con una singularísima representación
de la Encarnación donde el Niño Jesús vuela
desde el Padre al seno de María.
También se conserva en el interior una
buena pila bautismal renacentista.
