Guía del Monasterio de Paço de
Sousa, Portugal
Introducción
El
monumento que nos ocupa se encuentra ubicado en Paço de
Sousa, en el municipio de Peñafiel, dentro del Distrito
de Oporto y está incluido en la Ruta del Románico
dada su relevancia histórica y artística, como veremos.
La iglesia del Monasterio de San Salvador de
Paço de Sousa es un monumento importante para comprender
la arquitectura románica del Tâmega y Sousa, pero
también es considerado como una de las obras arquitectónicas
más brillantes del románico portugués en
todo su conjunto.

El Monasterio de Paço de Sousa
fue fundado en el siglo X (quizás en el año 956
y está documentado desde el año 994) por Trutesendo
Galindes y su esposa Anímia. Lo más probable es
que este cenobio masculino, por las fechas de las que hablamos,
se rigiera por la regla de San Fructuoso de Braga.
Para el año 1090 este cenobio cambiará
su regla por la de San Benito de Nursia por lo que se convierte
en un importante monasterio benedictino de costumbres cluniacenses.

Cualquier iglesia y otras dependencias que
se construyeran desde el siglo X al XII han desaparecido, puesto
que el templo que ha llegado hasta nosotros debió construirse
en un periodo muy tardío del románico, es decir,
en el siglo XIII.

El claustro y algunos restos de las dependencias
monásticas se encuentran en el costado meridional pero
no son medievales, al corresponder a una reforma de los siglos
XVII y XVIII.
En 1834, en el marco de la "Reforma eclesiástica general"
se abolieron todos los conventos y monasterios de todas las órdenes
religiosas de Portugal por lo que se suprimió también
el de Paço de Sousa.

Con la revalorización del arte medieval
de la segunda mitad del siglo XIX, el conjunto fue objeto de obras
de restauración decimonónicas (1883 y 1887) pero
también del XX (1927-1938), siguiendo en algunos casos
criterios historicistas propios de aquella época, que fomentaron
la eliminación de las estructuras postmedievales del templo
para dejarlo en su pureza románica, especialmente en la
fachada occidental.

Una de las posesiones más importantes y valiosas
del monasterio del Salvador de Paço de Sousa es un sarcófago
doble situado a los pies del templo y que, según la tradición,
perteneció al héroe nacional Egas Moniz. De este
curioso monumento funerario nos ocuparemos al final de este artículo.

Arquitectura
La planta de la Iglesia de San Salvador de
Paço de Sousa seguía la tipología de un templo
benedictino: un cuerpo de tres naves de cuatro tramos, transepto
no marcado en planta, con cabecera de tres ábsides de planta
semicircular, mayor el central que los colaterales. Por desgracia,
entre los siglos XVII y XVIII se acometieron algunas obras que
modificaron el ábside central, alargándolo de manera
desproporcionada y terminándolo en forma rectangular.

Exterior
Como veremos, la decoración de capiteles,
molduras, cenefas de la iglesia monástica de Paço
de Sousa utiliza ornamentación vegetal tallada a bisel
y desarrolla largos frisos en el interior y exterior de la Iglesia,
al estilo de la arquitectura visigoda y mozárabe. También
es característico que algunos fustes de las columnas de
las puertas son prismáticos y sus basas en forma de bulbo.
Para contemplar la cabecera hay que adentrarse en
el cementerio local adosado al costado norte. Desde aquí
podemos observar el ábside del Evangelio. Es semicilíndrico
con columnas entregas. En el paño central hay un ventanal
con molduras de flores y bolas. La cornisa se apoya sobre arquillos
que a su vez hacen lo propio sobre ménsulas de perfil anacelado.

Del exterior, nos interesa especialmente la
fachada oeste, a la que se le proporcionó una restauración
que suprimió añadidos no románicos y recuperó
completamente las formas primitivas.

La forma del imafronte señala tres alturas
que se corresponden con las naves mediante el escalado de los
volúmenes y la existencia de dos contrafuertes.

La portada tiene cinco arquivoltas apuntadas
a base de boceles y escocias con semiesferas más chambrana
con retículas entrecruzadas de rombos. Existe un
tímpano sujeto por una mocheta con una cabeza de bóvido
y la otra con cabeza humana.

La superficie del tímpano tiene con
un medallón circular y otros dos más pequeños
con dos personajes que sujetan respectivamente un sol y una luna.

Los apoyos son las jambas muy aboceladas y
cinco pares de columnas de las cuales cuatro tienen fustes no
cilíndricos con relieves externos. Los capiteles están
tallados con bajorrelieves vegetales y una figura humana entre
dos plantas.

El tejaroz de la puerta está sostenido
por diez cancillos que muestran personajes y animales.

Encima existe un gran rosetón circular
reconstruido en el siglo XX, cuyas molduras exteriores llevan
ornamento a base de flores octopétalas, plantas o arbolitos
y semiesferas. Las tracerías centrales son las repuestas
en la restauración contemporánea
a base de círculos entrelazados.

Una ancha cenefa recorre todo el imafronte
a la altura de las claves de las arquivoltas interiores de la
portada. El motivo decorativo representado es un entrelazo continuo
de forma circular.
El Monasterio de Paço de Sousa fue,
en este contexto, un edificio modelo donde se mezclaron las tradiciones
locales y las influencias del románico de Coímbra
y de Oporto, estandarizando el tipo de "románico nacionalizado"
de las cuencas del Sousa y del Baixo Tâmega.

Interior
Las tres naves se separan mediante arcos formeros
apuntados que caen sobre pilares de sección de cruz griega
cuyas aristas están tan aboceladas que adquieren casi un
valor de fustes de columnas. En las caras principales de estos
pilares existen semicolumnas.

Todo el templo, salvo la cabecera, se cubre
con techos de madera sostenidos por arcos diafragma, muy habituales
en el tardorrománico portugués y gallego. También
se cubren con madera los brazos del transepto y el mismísimo
crucero.

Como la nave central es bastante más
alta que las laterales, se abrieron ventanales de iluminación
directa, de doble arco semicircular, en cada tramo.

Los ábsides laterales se han conservado,
al igual que los respectivos arcos triunfales apuntados. Los tramos
presbiteriales llevan bóveda de medio cañón
apuntado y los hemiciclos las habituales de cuarto de esfera apuntada.
El arco de comunicación entre el presbiterio sur y su ábside
apoya sobre dos ménsulas figuradas. A la izquierda aparece
la cabeza de un bóvido y, enfrente, la cabeza de un hombre,
probablemente un monje.

Como indicamos anteriormente, en el siglo XVIII
- durante el abadiato de fray Manuel das Neves- se suprimió
el ábside románico principal, que era semicilíndrico,
y se prolongó el presbiterio con su bóveda apuntada
varios tramos más hacia el este.
Los capiteles de las columnas interiores de
las naves siguen el criterio de lo visto en la puerta exterior:
talla poco profunda, casi a bisel, de plantas diversas.

En uno de temática zoomorfa aparecen
dos aves (águilas) que parecen abalanzarse sobre un pequeño
cuadrúpedo.

Hay que fijarse bien en las basas de estas
semicolumnas y en los plintos que hay bajo ellas porque suelen
estar muy decoradas con motivos geométricos y vegetales
y cabezas de animales.

El retablo mayor es de finales del siglo XVIII
o comienzos del XIX, pues sus formas presentan un mestizaje entre
el rococó y el emergente neoclásico.
Conjunto funerario de Egas Moniz
En el interior de la iglesia se conserva el
sepulcro románico más importante de Portugal. Corresponde
al noble Egas Moniz (1080- -1146), ayo del rey Alfonso Enríquez.

Se cuenta que durante el asedio leonés
a Guimarães (1127), Egas Moniz consiguió que el
ejército de León levantase el cerco, bajo la promesa
de que Alfonso Enríquez prestaría lealtad al rey
de León, Alfonso VII. El no cumplimiento de dicha promesa
por parte del primer rey portugués, hizo que Egas Moniz
se presentara al rey leonés, en Toledo, con su mujer y
sus hijos con unas cuerdas al cuello, ofreciendo sus vidas como
precio para compensar la mentira.

Su sepulcro está realizado en un momento
muy posterior, en pleno siglo XIII, puesto que la plástica
es gótica, como se aprecia en la mayor movilidad de los
personajes y su carácter narrativo. Además, la iconografía
lo confirma como lo demuestra la presencia de escenas del duelo
por la muerte del difunto, incluyendo el tema de las plañideras.
Uno de los aspectos a destacar de este monumento
funerario es que el conjunto está formado por fragmento
de distintos sarcófagos. De hecho, cuenta con dos laudas
en lugar de una.
En una de las caras estrechas, Egas Moniz aparece
tumbado, en el momento de su muerte cuando dos ángeles
recogen una figura desnuda que simboliza su alma. Al lado hay
cuatro mujeres llorando estirándose los cabellos en señal
de aflicción.

En la cara menor se celebran las exequias fúnebres
de Egas Moniz, a través de la representación de
una escena formada por un obispo y por dos hombres que colocan
el cadáver en el sarcófago.

Muy interesante es la cara lateral, pues aquí
se representó el viaje a Toledo de este caballero para
presentarse ante Alfonso VII de León.

Adosado a la pared, a pocos centímetros del
sarcófago que acabamos de describir, existe una lauda o
tapa de sarcófago que corresponde a uno de los abades del
monasterio de Paço de Sousa porque en su superficie se
talló un personaje con ropa eclesial, báculo en
la mano izquierda y que bendice con la derecha.
