Guía del Monasterio de Sandoval, León
Introducción
El
que fuera monasterio cisterciense masculino de Santa María
de Sandoval se encuentra en el lugar conocido como Villaverde
de Sandoval, a muy pocos kilómetros al sureste de la ciudad
de León, en el término de Mansilla Mayor, muy próximo
a la confluencia de los ríos Porma y Cea.
El Monasterio de Sandoval es Monumento
Histórico Artístico desde 1931, lo que no ha impedido
que su estado general, como veremos a continuación, sea
parcialmente ruinoso.

El origen histórico de este monasterio
bernardo se conoce muy bien. En el año de 1142, el monarca
Alfonso VII el Emperador donó estos terrenos a su mayordomo
y alférez real Pedro Ponce de Minerva que unos años
más tarde, en 1167 se los entregó al monasterio
cisterciense de la Santa Espina, en la actual provincia de Valladolid,
para la fundación de otro monasterio masculino del Císter.

Sólo cuatro años después
en 1171, el abad Diego Martínez y doce monjes comenzaron
la vida de este cenobio como filial de la Santa Espina y a su
vez indirectamente de Clairvaux. Las obras de construcción
de la iglesia y del complejo monástico debieron iniciarse
inmediatamente pues una parte importante de la iglesia estaba
edificada a principios del siglo XIII. La celeridad de las obras
debe explicarse por la continuas donaciones que recibió
de monarcas y nobles. Se conocen dos de los primeros maestros
constructores que acometieron la obra: Dominicus y Micael. Para
el historiador Manuel Gómez Moreno, el taller que realizó
la primera campaña constructiva sería el mismo que
el del cercano Monasterio de Gradefes.

A partir de esta centuria, la
iglesia va a quedar sin terminar hasta el siglo XV en que se retoma
la construcción de los últimos tramos de los pies.

En ese mismo siglo, la observancia de la Regla
de San Benito con las reformas cistercienses había decaído
considerablemente en la mayoría de los monasterios por
lo que se creó la Congregación de Castilla, a la
que pasó a formar parte Sandoval.
Los siglos modernos trajeron un incendio en
el XVI que destruyó el claustro original, lo que obligo
a su reconstrucción durante el siglo XVII en severas y
monumentales formas clasicistas y también se acometió
la construcción de la espadaña.

En 1835, la Desamortización de Mendizábal
obligó a los monjes bernardos a abandonar el monasterio,
quedando su iglesia como templo parroquial de la localidad. Va
a comenzar en ese momento un proceso de deterioro que, aunque
frenado en las últimas décadas, ha llevado a Sandoval
a un estado de semirruina. Se vendieron las obras de arte mueble
y se expoliaron sillares, columnas y todo tipo de materiales.
La iglesia
Interior
Del conjunto de Sandoval, y como suele ser
habitual, lo mejor conservado es la iglesia abacial construida
con sillares de piedra caliza. Tiene planta de cruz latina de
tres naves atravesadas perpendicularmente por otra de transepto.
La cabecera es tripartita, con ábsides en hemiciclo y bóvedas
de cuarto de esfera que tienen la particularidad de contar con
nervios meridianos que convergen en la clave y que se prolongan
hasta el suelo mediante haces de tres columnillas sin las cestas
de los capitales, sólo los cimacios.

Llama la atención la variedad
de pilares con columnas entregas que tiene este templo, lo que
indica ciertos titubeos y replanteamientos a medida que pasaban
los años. Los de los pies son muy posteriores a los más
cercanos a la cabecera, y hay que datarlos en el siglo XV en tiempos
del abad Pedro de la Vega. Se aprecia fácilmente que los
capiteles de esta parte tardogótica de la iglesia son más
cortos en altura y de hojarasca gótica como cardinas (aunque
también hay algunos figurados), además de que las
basas son octogonales.

A pesar de que la iglesia tuvo el citado arco
temporal de construcción desde el siglo XII al XV, todas
las bóvedas, salvo las de los extremos del transepto que
son de cañón, son de crucería cuatripartita
capialzada. La del crucero es octopartita. Los arcos formeros
y perpiaños son todos apuntados aunque con diferente agudeza.

Los dos muros del nivel de claristorio de la
nave central tienen un ventanal románico de tipo portada
en el tramo siguiente al transepto, mientras que los restantes
son más sencillos, de aristas vivas. Los capiteles, a pesar
de la diferencia de fecha, son vegetales y geométricos,
aunque hay algunas puntuales excepciones como los que muestran
una serpiente o una arpía.

En el interior queda una bonita mesa de altar
románica.

También hay tres sarcófagos muy
deteriorados, dos de ellos son de los fundadores Pedro Ponce de
Minerva y su esposa Estefanía Rodríguez. El tercero
corresponde a Don Diego Ramírez de Cifuentes.

Exterior
Exteriormente, se ha conservado bastante bien
la cabecera triabsidal. El ábside central se articula verticalmente
en paños mediante haces de triple columnas. En las tres
calles centrales se abrieron vanos de iluminación rodeados
de estructuras de tipo portada con dos arquivoltas sobre cuatro
columnas. Los ábsides laterales ofrecen un similar aspecto
pero con un solo ventanal de arco apuntado.

Los canecillos que soportan los
aleros de los ábsides se conservan bastante meteorizados.
No obstante se aprecian muy variadas formas geométricas
y vegetales aunque no faltan algunos zoomorfos y humanos.

En el muro de cierre del brazo norte del transepto
encontramos una puerta tardorrománica que es conocida como
"del Cementerio". Se trata de la una de las seis preceptivas
puertas que debía tener toda iglesia monástica cisterciense
y, en este caso, se trata de la de los muertos, ubicada siempre
al lado contrario del claustro. No es de gran tamaño y
cuenta con arquivoltas ligeramente apuntadas donde se combinan
boceles y escocias con zigzagueados muy acusados y espectaculares
pues trazan una corona de rombos. Los apoyos son las jambas y
seis columnas, de las que tres han perdido los fustes. Los capiteles
tienen motivos vegetales y de cesteados.

También tenemos la puerta de los monjes
y la principal de la iglesia, en su imafronte o fachada oeste
con formas góticas a base de arquivoltas apuntadas sobre
columnillas terminadas en figuras de monjes y un tímpano
que representa a Cristo crucificado, la Virgen María con
el Niño y un abad arrodillado, que bien pudiera ser el
propio Pedro de la Vega o el mismísimo San Bernardo de
Claraval.

Claustro y dependencias claustrales
El claustro actual tiene dos de sus pandas deterioradas. Se compone
de dos pisos. El bajo, muy herreriano tiene arcos de medio punto
separados por pilastras toscanas. El segundo continúa con
el mismo estilo aunque es más cerrado. Los vanos son de
dos tipos: los inferiores de mayor tamaño, adintelados,
y los superiores alternan óculos circulares y ovalados.

Desde el punto de vista medieval, sin duda
lo más valioso del claustro es su antigua comunicación
con la sala capitular aunque actualmente los vanos están
cegados porque la estancia se encuentra en estado ruinoso. El
acceso era un vano en arco polilobulado trasdosado por otro semicircular
con cenefas de pequeñas pirámides. Los ventanales
laterales, muy al gusto de la época, eran bíforos
con arco mayor envolvente. Todo ello se completaba con la habitual
estructura columnaria de fustes monolíticos cilíndricos
con capiteles decorados con escuetos cogollos vegetales en las
esquinas.

También se conserva, aunque en muy mal
estado, el antiguo Scriptorium o Sala de Monjes del que queda
algunos de los arranques de sus bóvedas de crucería
y dos de los haces de columnas que emergen del fondo de un suelo
muy recrecido a lo largo de los siglos.
