Guía del Monasterio de São Pedro
(San Pedro) de Ferreira, Portugal
Introducción
Paços
de Ferreira es una ciudad del norte de Portugal, en el Distrito
de Oporto, en la Región norte, dentro de la comunidad intermunicipal
de Támega y Sousa.
Por carretera sólo dista de 37 kilómetros
de la capital del distrito.
Cuenta con 55.598 habitantes y se encuentra
a 300 metros sobre el nivel del mar.
En esta localidad de Paços de Ferreira se
encuentra la famosa iglesia románica de São Pedro
de Ferreira (San Pedro de Ferreira en castellano), que perteneció
a un antiguo monasterio y canónica agustiniana. Indudablemente
este monumento es de lo más notable y cuidado en el panorama
del románico portugués.

En el testamento de Mumadona Días, del año
959, ya se cita este lugar. Se trataría de un templo prerrománico
asturiano o mozárabe por las fechas indicadas, si bien
de aquella construcción no queda nada en la actualidad.
Posteriormente, entre finales del siglo XI y comienzos del XII,
se construyó un nuevo templo ya de época románica
del que quedan mínimos indicios.

Ya en el siglo XII es seguro que existía un
monasterio pues hay referencias claras del año 1182. Es
muy probable que por aquellos años finales de la duodécima
centuria se llevara a cabo la reconstrucción del templo
tardorrománico que ha llegado hasta nosotros.

En el siglo XIII el cenobio pasa a ser regido por
canónigos regulares de San Agustín hasta su extinción
en el siglo XV, cuando pasó a depender del obispado de
Oporto.

La iglesia del antiguo monasterio de São
Pedro de Paço de Ferreira fue declarada Monumento Nacional
de Portugal en 1928, siendo uno de los 21 monumentos que componen
la Ruta del Románico de Vale do Sousa.

Arquitectura
Indudablemente, la iglesia románica de São
Pedro - San Pedro de Ferreira es un edificio señalado en
el repertorio medieval portugués gracias a su buen estado
de conservación, que es relacionable con la calidad de
su construcción y el hecho de que su edificación
debió hacerse en un intervalo temporal no demasiado grande,
lo que redundó en una unidad y armonía de estilo
muy evidente.

Construido con sillares de granito, es un templo
de una nave, cabecera compuesta de un presbiterio rectangular
más estrecho y un ábside de planta semicircular
también algo más estrecho, lo que evidencia unas
hechuras muy clásicas y ejemplares de la arquitectura románica.

Interesa que anexo al imafronte se conservan las
ruinas de un nártex con función funeraria, de las
que quedan pocos ejemplares en Portugal, siendo otro ejemplo el
de la iglesia de Serzedelo. A esa estructura se añadió
una espadaña en el siglo XVII.

Exterior
El ábside está articulado cuatro columnas
entregas que delimitan cinco paños.

En tres de ellos se abren ventanales de tipo portada
con doble arquivolta sobre cuatro columnillas.

El alero está sustentado por una serie de
arcos sobre ménsulas o canecillos, solución muy
habitual en el románico zamorano y, sobre todo, orensano.

Los muros laterales, a pesar de que en el interior
no existen arcos fajones ni diafragmáticos van articulados
con contrafuertes.

Una de las grandes peculiaridades de la iglesia del
antiguo monasterio de São Pedro de Ferreira es la existencia
en el extremo occidental del templo de los restos de un nártex.
Lo lógico es pensar que se construyese unas décadas
más tardes que el templo.

Sólo se ha conservado de él las partes
inferiores de los muros perimetrales y dos entradas en forma de
arco. Su planta es rectangular y sobre su esquina suroeste se
añadió una espadaña de dos troneras.

Este tipo de espacios anteiglesia solían tener
funciones funerarias y también litúrgicas porque
podían ser lugares para la celebración de ciertas
procesiones.

Este nártex cubría la zona inferior
de la puerta oeste de acceso a la iglesia. En la actualidad se
puede contemplar sin ningún obstáculo porque el
nártex que la tapaba está en ruinas.

Dicha portada de la fachada occidental se abre en
un arimez cuyo remate superior es triangular.

Cuenta con cinco arquivoltas ligeramente apuntadas
cuya superficie tiene perforaciones circulares dentro de piedras
de forma cilíndrica (rollos). Esta decoración -igual
o semejante- de los arcos de puertas románicas la encontramos
especialmente en Zamora y Salamanca.

En Zamora, la magnífica Puerta del Obispo
del brazo sur del transepto de su catedral cuenta con una disposición
análoga. También la hallamos en la puerta occidental
de Santiago del Burgo o en la de la iglesia de San Ildefonso.
La arquivolta interior de la puerta norte de San Martín
de Salamanca también cuenta con una disposición
semejante. En al argot románico hispano, es habitual llamar
a estos elementos como "rollos zamoranos".

Los apoyos de estas arquivoltas son cuatro columnas
en cada lado -dos de ellas con fustes prismáticos- de elegante
diseño y con capiteles vegetales y zoomorfos (parejas de
leones y aves entrecruzando sus cuellos).

Además de esta puerta principal, San Pedro
de Ferreira también tiene puertas en los costados meridional
y septentrional. Son más sencillas pero en ellas destaca
la calidad de la escultura de los capiteles, tanto los vegetales
como los zoomorfos.

La norte es la más sencilla con tres arquivoltas
planas y dos pares de columnas. La meridional está mejor
trabajada gracias a su chambrana decorada y, sobre todo, los cimacios
de las seis columnas que llevan tallos y hojas que emanan de cabezas
de leones.

Interior
Al entrar en la iglesia de San Pedro de Ferreira,
observamos que la nave no se halla abovedada con piedra sino que
dispone de techumbre de madera.

El arco triunfal descansa en columnas de capiteles
vegetales. También el arco de embocadura del ábside
lo hace sobre columnas cuyos capiteles muestran músicos
y un contorsionista, además de dragones.

La cabecera, como es preceptivo en la arquitectura
medieval, sí se encuentra abovedada. El tramo presbiterial
es rectangular y tiene bóveda de medio cañón.
Los muros laterales llevan arquerías murales. Una curiosidad
es que, si el ábside mostraba forma de planta semicircular
al exterior, en el interior se nos presenta poligonal (hemidecagonal).
En el muro inferior se practicaron tres nichos a modo de pequeños
absidiolos y en la superior se armó una arquería
mural que corre en armonía con los tres ventanales.

Tenemos en el interior la bonita pila bautismal manuelina
con el escudo de D. Diogo de Sousa y una imagen gótica
(siglo XVI) de San Pedro. También subsisten dos piezas
funerarias: una tumba y la tapa de la sepultura con la estatua
yacente del noble João Vasques da Granja, vestido de peregrino
y sujetando un bastón.
En resumen, la iglesia del que fuera monasterio de
São Pedro de Ferreira es un armonioso y elegante edificio
románico construido entre finales del siglo XII y comienzos
del XIII, siendo de lo más relevante del arte medieval
luso. Al haber sido muy estudiado, los especialistas en románico
portugués han establecido relaciones entre San Pedro de
Ferreira no sólo con Zamora y Ourense, sino con otras iglesias
del eje Coímbra-Oporto y Braga-Unhão.