Introducción
El
que fuera muy importante monasterio premostratense de Retuerta
se encuentra en la provincia de Valladolid, a la vera del río
Duero entre las poblaciones de Sardón de Duero (a la
que pertenece administrativamente) y Quintanilla de Onésimo,
en plena zona vitivinícola de la D.O. Ribera del Duero.
El lugar dista por carretera de la capital vallisoletana
una treintena de kilómetros en dirección al este.
Una de las particularidades geográficas
del monasterio de Retuerta es que se encuentra a tan solo diez
kilómetros de otro monasterio medieval emblemático
-en esta ocasión cisterciense- de la provincia. Nos referimos
al monasterio de Santa María de Valbuena.
El nombre de Retuerta procede del latín
Rivula Torta (rivera sinuosa) que hace referencia a las curvas
y recurvas que realiza por estos pagos el río Duero en
su discurrir por el oriente provincial. El lugar también
recibía el nombre de Fuentes Claras y así aparece
citado en algunos de los documentos que trataban del cenobio.
La fundación del monasterio de Retuerta
data de 1145 y su fundadora fue Doña Mayor Pérez,
hija del conde Ansúrez y casada con Martín Alonso.
Llegó a ser la casa madre de la orden premostratense
en Castilla. Hay que decir que fueron monjes de Retuerta quienes
fundaron el palentino monasterio premostratense de Santa Cruz
de Rivas.
Los premostratenses fueron expulsados del monasterio
por las exclaustraciones del siglo XIX, si bien la ruina no
se apoderó completamente del complejo por los cuidados
realizados por los colonos que trabajaban aquellas tierras durante
el siglo XIX. La categoría histórica y artística
del monasterio de Retuerta justificó que fuera declarado
monumento nacional en 1931.
El complejo monástico tras la Desamortización
fue y es de propiedad particular. Perteneció a una importante
empresa farmacéutica y, en la actualidad, se ha convertido
en un establecimiento hostelero de lujo.
Aunque con algunas diferencias, las estructuras
de los monasterios premostratenses guardaban similitudes con
la de los cistercienses, algo que se puede comprobar en la disposición
del cuadrado monástico de Retuerta, aunque de las dependencias
claustrales medievales, tras las transformaciones efectuadas
durante siglos, sólo podemos centrarnos en el propio
claustro, además de la sala capitular y el refectorio.
Iglesia
La iglesia de Retuerta debió iniciarse muy
poco después de la fundación del monasterio, a
mediados del siglo XII. Cuenta con una corta planta de tres
naves con transepto y cabecera escalonada de tres ábsides,
siendo más profundo el central.
Precisamente es la cabecera una de las partes más
interesantes del monumento que nos ocupa. Está construida
con perfectos muros de sillería de sillares bien cortados
y aparejados. El ábside principal tiene dos contrafuertes
escalonados y en las tres calles creadas se abrieron sendos
ventanales de arquivolta plana sobre columnillas. Para la iluminación
se creó un fuerte abocinamiento de derrame exterior en
dichos ventanales.
Los ábsides laterales son más sencillos:
sólo tienen un contrafuerte y ventanales más simples.
Pero lo que hace que la cabecera sea tan interesante es que
los citados ábsides laterales se construyeron con la
misma altura que el central, algo muy poco habitual en el románico.
Además, cuando observamos la cabecera desde el interior
del templo nos percatamos que estos absidiolos son más
bajos, lo que supone la existencia de dos estancias superiores
-una en cada lado- que cabalgan sobre los citados ábsides
laterales. Es imposible que estos espacios en alto no nos recuerden
las "cámaras del tesoro" de las iglesias prerrománicas
asturianas.
En la actualidad se piensa que la estancia sobre
el ábside sur fue una capilla, mientras que la del lado
septentrional fue una dependencia que bien pudiera corresponder
a un lugar de refugio o con la finalidad de guardar el tesoro
sagrado del monasterio.
El planteamiento inicial del templo sería
construir tres naves alargadas de varios tramos, el transepto
y los ábsides mencionados. Sin embargo, el proyecto quedó
pronto paralizado. Tan sólo se pudo hacer un tramo tras
el crucero porque el siguiente cuerpo de la nave central se
tuvo que habilitar en el siglo XVI. De esta guisa, son tan cortas
las naves que parece un edificio de planta centralizada (de
cruz griega en este caso). En cuanto a la articulación
de pilares y arcos, hay que decir que el cuerpo de la iglesia,
con sus naves y transepto, presenta una arquitectura hispanolanguedociana
similar a tantos monasterios españoles de la orden del
Císter, incluyendo el vecino de Valbuena. Tal aspecto
se aprecia en las bóvedas de crucería cuatripartita
que cubren los tramos, los anchos arcos perpiaños y formeros
que cabalgan sobre pilares de sección cruciforme con
gruesas columnas geminadas en sus frentes y una acodillada en
cada ángulo recto de la cruz.
Los capiteles interiores guardan también
similitudes con los de los cenobios cistercienses siendo la
gran mayoría vegetales de distinto diseño y calidad.
Los hay de volutas, acantos, crochets, piñas o frutos
arracimados, etc. pero también apreciamos uno con una
especie de cabeza felina de la que salen tallos vegetales (green
man) rematadas por unas hojas helicoidales.
Volviendo al aspecto exterior del templo monástico,
citaremos que los capiteles de los ventanales son todos vegetales
menos uno que muestra animales del bestiario que se encuentran
penosamente decapitados. Nos falta por comentar el ventanal
que ilumina la iglesia desde el muro de cierre del brazo norte
del transepto que es de claro estilo gótico. Tiene dos
arcos apuntados, una tracería circular con intradós
polilobulado y dos arquivoltas envolventes también ojivales.
Claustro
Ubicado al sur de la iglesia, fue iniciado a principios
del siglo XIII, si bien sufrió importantes transformaciones
en el XVI. En la actualidad conserva las bóvedas de crucería
cuyos arcos se apoyan en los pilares que dan al patio y sobre
ménsulas de rollos que emergen de los muros circundantes.
Sala Capitular
La comunicación entre el claustro y la sala
capitular se realiza por una habitual puerta de medio punto
con columnas, flanqueada por doble vano con arco de medio punto
sobre dos grupos de cuatro columnas geminadas torsas como en
el monasterio premostratense de La Vid o en el propio monasterio
de Santo Domingo de Silos. Desgraciadamente, a esta estructura
que debió ser muy bella se rectifico el intradós
de los arcos de las ventanas para convertirlos en huecos adintelados.
También se cortaron los lados exteriores de los capiteles
vegetales -muy finamente tallados como en La Vid- para poder
habilitar ventanas modernas de madera, eliminadas recientemente.
Una vez dentro de la sala capitular observamos
que se trata de una estancia prácticamente cuadrada cubierta
por bóvedas de crucería que apoyan en cuatro columnas
toscanas que sustituyeron en el siglo XVIII las originales románicas
que ocupaban el centro de esta sala. Afortunadamente han permanecido
las columnas originales adosadas a los muros.
Refectorio
El refectorio es otra de las pocas dependencias
que se ha conservado relativamente bien del complejo monástico
medieval. Es de planta rectangular, alto y espacioso. Se cubre
con cuatro bóvedas de crucería (cuatro tramos)
cuatripartita que surgen de ménsulas de tres rollos que
emergen de las paredes laterales. En la actualidad el material
constructivo de este refectorio alterna la sillería,
el ladrillo y la mampostería. En uno de los muros de
cierre quedan restos de una pintura que representa la Última
Cena.
Otros restos medievales menores
Del resto de dependencias claustrales quedan mínimos
restos de la sacristía, del pasadizo a los huertos y
del dormitorio.
