Introducción
El monasterio de Nuestra Señora
de La Piedad se ubica en la localidad riojana de Casalarreina,
cerca de la frontera burgalesa. Es un interesante edificio tardogótico,
construido en los primeros años del siglo XVI, que se
encuentra ocupado por monjas Dominicas Contemplativas. En 1977
fue declarado Bien de Interés Cultural. Durante muchos
años, junto a las dependencias monásticas, existió
un colegio femenino, que ha sido recuperado recientemente como
un hotel.
Historia
El
monasterio de La Piedad fue fundado en 1514 por Juan Fernández
de Velasco, obispo de Calahorra (1508-1514) y Palencia (1514-1520).
El eclesiástico, perteneciente a una de las familias
más poderosas de la nobleza castellana, dispuso en su
testamento que tras su fallecimiento fuese su hermano, el condestable
Íñigo Fernández de Velasco, el encargado
de continuar la financiación de las obras. Éste
lo entregó a su sobrina, Isabel de Velasco, quien instauró
una comunidad de dominicas dependientes del convento de San
Pablo de Burgos.

La construcción de la iglesia comenzó
el mismo año de la fundación del cenobio, siguiendo
las trazas del arquitecto Juan Gil de Hontañón.
En 1522 se consagró, y dos años más tarde
las obras habían finalizado, como se lee en la inscripción
situada en el muro de la epístola del interior del templo.

La iglesia
El exterior de la iglesia es un cuerpo prismático,
realizado en cantería. Los lienzos se dividen en dos
cuerpos, uno inferior macizo, y el superior, horadado con grandes
ventanales que dotan de gran luminosidad al interior. Tiene
una cabecera poligonal, con contrafuertes cilíndricos
en los ángulos, que contrarrestan los empujes de las
bóvedas inferiores. En el cuerpo de la nave los contrafuertes,
que sostienen el sistema de arbotantes, quedan ocultos por el
muro perimetral, tras el cual se encuentran las capillas laterales.
Se accede a la iglesia por medio de una portada
localizada en el tercer tramo del costado septentrional, que
se precede de un pórtico con una cúpula de media
naranja, y abierto en sus tres frentes con arcos de medio punto.
La portada se estructura mediante un arco apuntado que acoge
al vano adintelado de acceso, enmarcado por dos pilastras, y
rematado con un retablo pétreo en la parte superior.
Toda la portada está labrada con decoración de
candelieri, característico de nuestro primer renacimiento.

En el tímpano puede verse un relieve de
la Piedad, y en las pilastras laterales las figuras de Adán
y Eva. En la parte superior hay diferentes escenas de la Pasión.
Esta iconografía tiene su correlato con la representada
en la parte interior de la portada, aunque aquí las formas
ya son completamente renacentistas. En las jambas puede verse
a Hércules y Baco, sobre las cuáles hay una decoración
de candelieri, y bustos de emperadores romanos, que se han identificado
con Adriano y Trajano. En el muro interior, se encuentran las
representaciones alegóricas de la Prudencia y la Justicia.
Algunos autores han afirmado que la portada pudo ser realizada
por el taller de Felipe Bigarny, junto a otros imagineros como
Juan de Balsameda, Cristóbal de Forcia y Juan de Cabreros.

En el mismo lienzo se abre otra portada, en un
muro que prolonga el perímetro de la iglesia por la cabecera,
que se abre al claustro del monasterio. Este acceso está
formado por un arco apuntado rodeado de cuatro arquivoltas decoradas
con cenefas vegetales, que rematan en un florón cruciforme,
y se enmarca con dos pilares recambiados. En el tímpano
se encuentra el escudo obispal del fundador del cenobio, Juan
Fernández de Velasco.

El templo tiene una única nave, cubierta
con bóvedas tardogóticas, y capillas laterales
comunicadas entre sí. En el interior destaca el retablo
mayor, realizado en el primer tercio del siglo XVII por Juan
de Garay, y con lienzos de Juan de Lumbier y Pedro de Fuentes.

Asimismo, debe llamarse la atención sobre
la lápida sepulcral de Juan Fernández de Velasco,
situada en el pavimento de la nave. La iglesia cuenta también
con un coro alto, localizado a los pies del templo, con una
magnifica sillería tallada en madera de nogal.

El claustro
El claustro se encuentra en el costado meridional
de la iglesia, y en torno a él se articulan las diferentes
dependencias monásticas. Tiene una planta cuadrangular,
con dos alturas, articuladas por medio de arquerías.
El piso inferior tiene arcos apuntados separados por contrafuertes,
con cinco tramos en cada una de las pandas, y bóvedas
de terceletes. El piso superior presenta los mismos tramos,
y se abre al patio mediante unos pilares de fuste cilíndrico
tallados con formas geométricas, entre los cuáles
se encuentra una balaustrada. En este segundo piso las galerías
no son abovedadas, sino que se cubren con una techumbre plana
de madera.

(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)
