Guía de la iglesia de Barós, Huesca
Introducción
Barós
es un pequeño pueblo de la provincia de Huesca (Comunidad
Autónoma de Aragón) situado a tan sólo 4
kilómetros por carretera al sureste de Jaca. Pertenece
al partido judicial de Jaca y a la comarca de la Jacetania.
Su altura sobre el nivel del mar es de 935
metros. Demográficamente, sólo cuenta con 83 habitantes
censados.
La primera referencia documental de Barós
data del año 1062. Más tarde, en marzo de 1084,
el monarca aragonés Sancho Ramírez cedió
la villa a la catedral de Jaca.
Es posible que en esta fecha ya se encontrara
construida la iglesia parroquial de San Fructuoso, aunque sus
formas lombardas, como veremos, parecen ser de las más
tardías del norte de Aragón.

Arquitectura
La iglesia de San Fructuoso de Barós
es un templo románico lombardo que originalmente presentaba
una única nave rematada en un ábside de planta ultrasemicircular.

Pero posteriormente sufrió diversas
campañas constructivas que alteraron la estructura original.
Concretamente, en el siglo XVI se adosó al lado norte la
capilla de la Virgen del Rosario y, en la zona de los pies, ya
en el siglo XVIII, se construyó un pórtico (desaparecido
en la última restauración) y la torre campanario
que se ha conservado hasta la actualidad.

Exterior
El aspecto exterior de esta iglesia de Barós
se enriquece por el juego de volúmenes que crean las distintas
alturas del presbiterio y la nave además de los añadidos
posteriores como el campanario.
Tanto la nave como la cabecera del templo se
adornan mediante frisos de arquillos ciegos que recorren el perímetro
exterior, apeando a intervalos irregulares sobre finas pilastras
llamadas lesenas. Entre los citados arcos y el alero se practicó
un friso continuo de pequeñas piedras en esquinilla.

Todos estos elementos, al igual que las pequeñas
dimensiones de los sillares empleados, denotan la influencia de
los maestros lombardos, activos en la zona en el siglo XI fundamentalmente.
No obstante hay que analizar e incidir bien en este aspecto. Lo
habitual es que en la arquitectura lombarda del norte de Cataluña
y Aragón se empleasen sillarejos desbastados a maza para
la construcción de los muros, mientras que en San Fructuoso
de Barós se emplearon sillares (aunque de tamaño
pequeño y algo irregulares). Este aspecto nos parece que
denota una fecha de construcción bastante tardía
dentro del recorrido temporal del románico lombardo en
la región.
Una de las grandes curiosidades de esta iglesia
es que, en un momento incierto, se colocaron una serie de relieves
figurados en el sector este del muro meridional, bajo las arquerías
y lesenas lombardas.

Sabemos que en la arquitectura lombarda no
aparecen relieves esculpidos historiados. Esto sólo ocurre
en el románico internacional.

Hay que pensar, por tanto, que procedan de
otro templo románico o de éste mismo pero de una
etapa posterior, y que se incorporaran aquí de manera excepcional.
No sabemos si se hizo durante la campaña constructiva o
fue una vez concluida la iglesia y tiempo después se encastraran
sobre los muros ya terminados.
El relieve mayor en volumen se encuentra en
una de las lesenas. Aunque muy erosionado y de talla bastante
ruda, se aprecia que representa a dos combatientes. El de la derecha
blande una espada y el de la izquierda una piedra mientras sujeta
la pierna de su contrincante.

Al lado izquierdo de este relieve aparece una cabeza
de un simpático caballo que parece extraído de un
cómic.

En el lado opuesto, en la superficie que cobija uno
de los arquillos lombardos, las representaciones son dos. La izquierda
corresponde a un hombre que porta un báculo con forma de
tau y bendice con la mano derecha. Deberá tratarse de un
obispo o abad.

Al lado hay un relieve de tallos vegetales con extremos
en espiral terminados en hojas.

Más a la derecha aparece otra persona que
porta un objeto rectangular que probablemente sea un libro.

Interior
El interior de la iglesia de Barós se
cubre con bóveda de cañón en la nave y con
bóveda de cuarto de esfera en el ábside.
La Capilla de la Virgen del Rosario muestra
la seguridad de que su construcción data de entre finales
del siglo XV o comienzos del XVI puesto que se cubre con una bóveda
de crucería estrellada.
Esta capilla alberga nueve sillares con decoración
en relieve que originalmente ornaban los muros exteriores del
templo. Entre ellos destacan dos, con las representaciones de
un buey y un carnero, y otro con un crismón inscrito en
un rectángulo, en lugar de la habitual circunferencia.
En esta misma capilla se conserva una pila
bautismal del siglo XV decorada en la parte superior con botones
y rosetas.
En uno de los tramos de la bóveda de
la nave se localizaron restos de pinturas murales con decoración
a base de rosetas encerradas en círculos entrelazados.
En la actualidad estas pinturas, trasladadas a otro soporte, se
exponen en el muro norte de la nave. En conjunto, el interior
de la iglesia de Barós destaca por su sobriedad y recogimiento,
favorecidos por la escasa iluminación.
Hay que mencionar el vano en forma de cruz
que hallamos encima del arco triunfal. Su disposición y
forma poseen un significado simbólico que identifica a
Cristo con la luz que ilumina al conjunto de fieles y a la propia
Iglesia ("Yo soy la luz del mundo"). Es un tipo de ventanal
que encontramos con cierta frecuencia en el románico lombardo,
no sólo en España sino, por ejemplo, en Italia.
Este vano con forma de cruz no es fácil de
observar desde el exterior porque se encuentra en el fondo del
óculo de iluminación del muro oriental de la nave.