Guía de la iglesia de Bernuy de Porreros,
Segovia
Introducción
Bernuy
de Porreros es una localidad situada a uno ocho kilómetros
por carretera al norte de la capital segoviana. Pertenece a la
comarca de Alfoz de Segovia y se ubica a 1.014 metros de altitud.
Cuenta con algo más de 1.200 habitantes.
Bernuy de Porreros cuenta con dos monumentos
de origen románico: la iglesia parroquial dedicada a Santiago
y las ruinas de la que fue iglesia de San Medel (Ermita de San
Medel) si bien en sentido estricto pertenece al municipio de Valseca.

Iglesia de Santiago
Situada en el corazón del pueblo, la
iglesia parroquial de Santiago de Bernuy de Porreros se encuentra
encajonada entre estrechos callejones que dificultan su contemplación.

De época románica quedan restos
apreciables que dan indicios de lo que debió ser una muy
bella construcción, desgraciadamente amputada y destrozada.

Románico apenas queda el campanario, la puerta
del muro meridional y parte de la galería porticada, mientras
que el conjunto del templo está prácticamente renovado.

Aunque de la citada galería porticada sólo
queda parte del sector meridional, su elegante construcción
justifica la visita a Bernuy de Porreros. Además, conserva
capiteles bien ejecutados, algunos zoomorfos y, como veremos posteriormente,
una colección de canecillos de iconografía interesante
y expresividad plástica.

Torre Campanario
Situada al este de la galería porticada, el
campanario de la iglesia de Bernuy de Porreros tiene cuatro
cuerpos, siendo los tres primeros románicos divididos mediante
impostas. Estos cuerpos son mampostería con grandes sillares
de refuerzo en las esquinas. El cuerpo superior tenía huecos
para las campanas de medio punto que posteriormente se cegaron
y macizaron para elevar un último cuerpo en época
moderna a base de sillares sueltos, mampostería y ladrillos.
Entre el último cuerpo románico y el actual de campanas
quedan algunos canecillos románicos de perfil de nacela.

Galería porticada
Lo primero que el visitante observa cuando
se acerca a la iglesia de Bernuy de Porreros es lo que queda de
su elegante y poco conocida galería porticada meridional,
que aunque cegada y truncada por la incuria de otras épocas,
despliega todavía tres arcos de medio punto, más
el de ingreso, de aristas vivas adornados con sencilla chambrana
moldurada.

Dichos arcos cabalgan sobre columnas dobles
geminadas cuyos capiteles son, en su mayoría vegetales,
salvo dos que representan típicos animales fantásticos.

Interesante es el capitel con grifos, y sobre
todo aquél que representa a un centauro disparando con
su arco una flecha a una pareja de esbeltas arpías simétricamente
dispuestas separadas por un tallo vegetal con forma acorazonada.

Es ésta una composición muy habitual
en la iconografía románica y la veremos, tanto en
esta modalidad como en la de centauro y sirena-pez, en otras construcciones
segovianas.

Originalmente, la galería proseguía
su sucesión de arcos hacia occidente ya que aún
son perfectamente apreciables las primeras dos dovelas de arranque
de una nueva arquería segada para anexionar una vivienda.

La forma de las hojas vegetales de los capiteles
retorciendo su punta en volutas al gusto de tantos claustros cistercienses,
además de algunos buenos ejemplos del bestiario silense,
confirma la datación tardía de estas construcciones
llevándolas probablemente al comienzo del siglo XIII.

En el podio de la galería porticada existe
una inscripción todavía muy legible conmemorando
la invasión francesa de 1808. Exactamente el texto dice:

También se conserva la corona de canecillos
de la galería, que presenta variados motivos, aunque en
regular estado de conservación. Varios de ellos llevan
bustos humanos: un hombre calvo, otro con una gran barba, una
mujer casada con con su barbuquejo.

Más interesantes son dos representaciones
zoomorfas: un prótomo de animal de aspecto agresivo (¿dragón?)
y un león andrófago que sólo ha devorado
la cabeza y el tronco del humano, quedando fuera la mitad inferior
de su cuerpo.

Puerta
Tras el pórtico cerrado, aparece la
sencilla puerta románica de entrada al templo, de dos arquivoltas
lisas apoyadas sobre sendos pares de jambas con ábacos
de flores tetrapétalas inscritas en círculos. El
conjunto lo trasdosa una chambrana ajedrezada.
