Guía de la iglesia de Cezura, Palencia
Introducción
Cezura
es uno de los tres pequeños enclaves palentinos situados
dentro de los límites provinciales cántabros atravesados
por la carretera que comunica Aguilar de Campoo con los valles
de Valdelomar y Valderredible.
Administrativamente, pertenece al municipio de Pomar
de Valdivia y a la comarca de la Montaña Palentina.
Este pueblecito de Cezura se ubica a 888 metros
de altitud y cuenta en la actualidad con 10 habitantes, si bien
hace tan sólo unos pocos años llegó a estar
completamente despoblado.

Arquitectura
Al pie mismo de dicho vial, encontramos la
iglesia de Santiago Apóstol, acertadamente restaurada hace
pocos años (2007) porque amenazaba ruina.

Desde el punto de vista arquitectónico,
la iglesia de Cezura es, a pesar de su pequeño tamaño,
un extraño y complejo edificio resultado de tres campañas
sucesivas.

La primera etapa es románica y se concibió
un pequeño templo de una única nave con bóveda
de medio cañón apuntado engarzada a una cabecera
cuadrada. La segunda fase, probablemente poco posterior a la primera
(alrededor del año 1300), supuso la adición de otra
nave al norte (convertida después en trastero y sacristía).

Por último, en el siglo XVI se sustituyeron
las cubiertas de las naves y se erigirían la torre y el
porche renacentista de ingreso al templo. En esta última
campaña, se sustituiría la portada románica
que fue lamentablemente suprimida.
Exterior
Al exterior, el interés románico
se concentra en el ábside de planta cuadrada, en cuyo eje
abre una elegante y espigada ventana de tipo portada.

Está constituida por una arquivolta
de medio punto sobre columnas culminadas en capiteles decorados
con grifos en una cesta, y con una erosionada escena que bien
podría ilustrar el episodio de Daniel en el foso de los
leones en la opuesta, pues se adivina una figura humana flanqueada
por dos cuadrúpedos.

La arquivolta plana de este ventanal cabecero
lleva resaltadas una serie de bolas y una poco frecuente figura
de un batracio.

Muy interesante es igualmente la colección
de canecillos figurados que adornan la cornisa del muro meridional
del ábside y la del muro septentrional de la capilla adosada
a la cabecera, donde reutilizaron los canecillos que tenía
este lado de la misma.

En todo este repertorio esculpido en los canecillos
podemos identificar variadas composiciones, como por ejemplo,
animales (destaca una esfinge), una tañedora de arpa, un
hombre que levanta impúdicamente su túnica mostrando
sus genitales, una contorsionista, un arquero o una mujer junto
a una serpiente.

Como indicamos anteriormente, la puerta románica
que se encontraría probablemente en el muro meridional
ha desaparecido, dejando lugar a una puerta clasicista del siglo
XVI con arco de medio punto decorado con casetones que llevan
esculpidos ángeles alternando con motivos florales, más
dos columnas laterales de tipo toscano y fustes acanalados.

Interior
Prescindiendo de la descripción de las
tres naves muy alteradas y reconstruidas en distintos momentos,
nos centraremos en la cabecera románica. El arco triunfal
de ingreso al presbiterio, es doblado y muy apuntado. Se alza
sobre dos parejas de columnas geminadas que cuentan con capitel
común. Ambos capiteles de generosas superficies ofrecen
temáticas historiadas.

En el capitel del lado de la epístola
se esculpió la frecuente escena simbólica de Sansón
desquijarando al león. El hebreo cabalga a la fiera mientras
separa sus mandíbulas. En la parte posterior del capitel
una figura humana agarra la cola del felino para cortarla con
un cuchillo curvo u hoz. en la cara contraria otro personaje porta
un palo curvo o, quizças, una quijada.

Hay que fijarse en el cimacio de este capitel
doble porque está decorado con un arquero que apunta con
su flecha a un león, mientras una mujer en el centro de
la composición se agarra sus cabellos con ambas manos.
La composición se completa con tallos ondulantes que aprisionan
a las figuras.

Por su parte, el capitel del lado del evangelio
muestra una interesante composición en el que una figura
femenina agarra las riendas de los caballos de dos caballeros
combatientes, Esta iconografía se conoce con el nombre
de "La tregua de Dios" y se repite varias veces en contextos
norteños tanto palentinos como burgaleses.

Hay que fijarse en el vestuario y armamento
de los dos jinetes, así como lo ricamente enjaezados que
se esculpieron los equinos. Nuevamente el cimacio común
ofrece el interés de hallarse esculpido con temática
figurada. En concreto, observamos a un cazador que se encuentra
a punto de clavar la lanza a un jabalí.

Otro elemento en que es inevitable fijarse
es en el conjunto de pinturas murales parcialmente conservadas.
Posiblemente son del siglo XVI y muestra una red de motivos geométricos
que simulan casetones tridimensionales (trampantojos) y en la
nave norte un panel con una cruz y otros instrumentos de la Pasión.

Desplazada de su ubicación original encontramos
la pila bautismal medieval que es de extraordinaria sencillez:
Un pie casi cilíndrico sooporta la copa troncocónica
lisa salvo el borde superior abocelado.
