Guía de la iglesia de Duruelo, Segovia
Introducción
Duruelo
es una localidad perteneciente a la Comunidad de Villa y Tierra
de Sepúlveda, al este de la provincia de Segovia. Se ubica
a una altura sobre el nivel del mar de 921 metros.
En la actualidad, cuenta con unos 170 habitantes
censados.
La iglesia parroquial de Duruelo tiene la advocación
de la Natividad de Nuestra Señora y fue declarada monumento
histórico-artístico, de carácter nacional,
en el año de 1982.

Inicialmente se trataba de una iglesia del románico
rural al servicio de la feligresía de la aldea que tendría
una nave engarzada a una cabecera con presbiterio rectangular
y ábside de planta semicircular. También tendría
galería porticada.

De aquella época sólo conserva la cabecera
porque la nave fue transformada y ampliada varios siglos después.
En el costado meridional hay una sala rectangular que se comunica
con la nave mediante una puerta en el centro. También se
añadió un largo cuerpo septentrional que está
compartimentado en tres salas que acogen la propia sacristía,
el baptisterio y un trastero.
En su estado actual, sobre todo si se observa esta
iglesia de Duruelo desde cierta distancia, lo más llamativo
es su espectacular espadaña neoclásica del siglo
XVIII que se levanta sobre el hastial occidental. Es de muy grandes
dimensiones y tiene tres cuerpos. El primero es casi liso. El
segundo tiene cuatro huecos para las campanas entre pilastras
toscanas. El tercero y superior lleva un único hueco y
es rematado por un frontón semicircular.

Otra estructura monumental no románica pero
digna de mención de la iglesia de Duruelo es la puerta
renacentista oriental que abre a la nave añadida al sur
del edificio.

Esta puerta es de arco dovelado de medio punto flanqueado
por dos columnas sobre plintos. Encima hay otro cuerpo de aspecto
similar pero más pequeño, donde el arco es sustituido
por una hornacina avenereda que cobija una escultura de la Virgen
con el Niño.

La cabecera románica
Lo primero que observamos cuando observamos
la cabecera del templo de la Natividad de Nuestra Señora
de Duruelo es su abombamiento, fácilmente perceptible en
la curva de la línea de conexión entre el presbiterio
y el ábside. En su día se achacó esta malformación
al trasiego cercano de de vehículos pesados en la proximidad
del edificio. Por suerte, llevamos conociendo este ábside
desde casi treinta años y de momento, el desplazamiento
no ha ido a mayores.

Los muros del presbiterio era liso pero tiempos modernos
se abrió una fea ventana adintelada en el muro meridional.
Tanto los muros del presbiterio como del los
del ábside, al igual que sucede en numerosas iglesias románicas
segovianas, es de calicanto enfoscado hasta el alféizar
de los ventanales y de sillería el resto. Como dijimos,
es el único elemento románico, tras la reedificación
de la nave y porche.

El ábside tiene tres ventanales de tipo
portada con arquivoltas lisas y de bocel sobre parejas de columnillas.
La chambrana y los cimacios de los capiteles comparten un peculiar
ajedrezado.

Igualmente, una imposta de este mismo tipo
de ajedrezado recorre el tambor absidal a la altura de los cimacios
y otra más sencilla al nivel de los alféizares.

Cuatro de los seis capiteles de estas ventanas ofrecen
plantas esquemáticamente talladas. Los otros dos muestran
parejas de animales: posibles dragones (aunque las cabezas están
casi destruidas) y lo que podrían ser cuadrúpedos
muy desfigurados.

Especial interés es el rudo relieve que aparece
en el tímpano del ventanal central. Aunque en la iglesia
cercana de Sequera del Fresno también existen, no es frecuente
que esta parte de las ventanas tengan un tratamiento escultórico.
Este bajorrelieve muestra a la Virgen María
coronada y sentada en un trono con el Niño también
coronado. El trono de la Virgen lleva dos cabezas de leones. Una
curiosidad es que la Madre lleva en su mano derecha un lirio,
símbolo de pureza, pero que se emplea más en el
gótico. Al lado contrario aparece la paloma como símbolo
del Espíritu Santo.

Los canecillos de la cornisa mayoritariamente
son completamente lisos con perfil anacelado. Algunos llevan sencillos
elementos geométricos o vegetales. Sólo unos pocos
son figurados.

Por ejemplo, dos muestran las habituales arpías,
animales fabulosos muy frecuentes en el románico tardío
castellano. Otro ofrece una bien conservada figura de un músico
tañendo su fídula oval.

En el interior de la iglesia de Duruelo perduran
los habituales arcos ciegos en presbiterio, y arco de medio punto
con algún sencillo capitel de aves.