Guía de la iglesia de Fuensaúco,
Soria
Introducción
A
unos doce kilómetros de Soria, en dirección a Ágreda,
se encuentra Fuensaúco, una pequeña localidad perteneciente
al municipio de Renieblas, partido judicial de Soria, dentro de
la comarca de Soria (dentro de la histórica Comarca de
Gómara).
Se alza a nada menos que 1.091 metros sobre
el nivel del mar y cuenta con 13 habitantes censados.
Aunque hoy es un núcleo de reducidas
dimensiones, su iglesia parroquial revela que en la Edad Media
el lugar alcanzó una importancia muy superior a la que
cabría suponer por su tamaño actual. La prueba de
este extremo es precisamente la existencia de su magnífica
iglesia parroquial románica consagrada a Nuestra Señora
de los Ángeles. En efecto, la iglesia de Fuensaúco
uno de los ejemplos más notables del románico rural
soriano y una pieza clave para comprender la historia artística
y social de la zona.

Las noticias históricas medievales sobre
Fuensaúco son escasas, pero suficientes para situarlo en
un contexto de cierta relevancia. Tras la repoblación promovida
por Alfonso I de Aragón a partir de 1119, el territorio
pasó al Reino de Castilla en 1134 y quedó integrado
en la Comunidad de Villa y Tierra de Soria.
Los censos del siglo XIII muestran una población
reducida, pero estable, y la documentación eclesiástica
confirma que la parroquia de Fuensaúco tenía un
papel destacado dentro del arciprestazgo de Gómara. Todo
ello apunta a un núcleo modesto, aunque bien integrado
en la organización territorial y religiosa del momento.

La iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles
de Fuensaúco
En el centro del caserío, ligeramente
desplazada hacia el sur, se alza esta importante iglesia románica
soriana. Centrándonos en la obra románica, parece
que fue levantada en varias campañas muy cercanas entre
sí, probablemente en las primeras décadas del siglo
XIII. Su coherencia estilística, su riqueza escultórica
(aunque de modesta calidad) y su singular combinación de
funciones religiosas y defensivas la convierten en un testimonio
excepcional de la arquitectura medieval soriana.

Uno de sus aspectos destacados es su buena
conversación, sólo alterada por una sacristía
moderna adosada al muro presbiterial norte y algunas intervenciones
menores. Como veremos fue proyectada para alzar una torre campanario
(mucho más probable que un cimborrio) sobre el primer tramo
de la nave que no se consumó, reduciéndose al final
a una espadaña.

Uno de los aspectos más singulares del
edificio es su carácter defensivo. Durante la Baja Edad
Media, en un contexto de conflictos dinásticos y fronterizos
entre Castilla y Aragón, se añadió un adarve
almenado sobre los muros de la nave, convirtiendo la iglesia en
un punto fuerte. Esta función se explica tanto por la solidez
del edificio como por la posición estratégica de
Fuensaúco en el camino hacia Aragón y a las puertas
de la ciudad de Soria.
Arquitectura
Se trata de una iglesia de considerables dimensiones,
construida íntegramente con sólida sillería
de arenisca de fuerte color ocre rojizo. Su planta responde a
un esquema clásico del románico rural no sólo
castellano sino español: una sola nave rectangular de tres
tramos conectada a una cabecera más estrecha y luego un
ábside de planta semicircular también de menor ancho
que el presbiterio. Cuenta con un monumental campanario de tipo
espadaña sobre el arco triunfal. La puerta de ingreso se
abre en el muro meridional.
Exterior
Cabecera
El ábside es uno de los elementos más
cuidados del conjunto. El semitambor muestra una especialmente
cuidada sillería, aunque la presencia de marcas de cantero
y pequeñas irregularidades en la fábrica sugiere
que la construcción se desarrolló en varias campañas
muy próximas en el tiempo, una práctica habitual
en edificios de esta entidad.

El muro se articula mediante dos columnas entregas
de fustes perfectamente cilíndricos que nacen casi desde
el suelo y alcanzan el alero. Los dos capiteles son sencillos:
hoja de muy escaso relieve terminadas en pomas. Los canecillos
de la cabecera, casi sin excepción, son de perfil anacelado.
En cada uno de los paños o calles del
ábside existe un ventanal de tipo de portada. Rodeando
la aspillera de iluminación se establece un arco de dovelas
planas, sin chambrana, sobre pareja de columnillas cuyos capiteles
son vegetales, incidiendo en fórmulas de emulación
de los capiteles corintios.

El presbiterio, algo más ancho que el
ábside, mantiene la misma altura y refuerza la impresión
de un proceso constructivo por fases, perceptible en los cambios
de alineación de los sillares.
En el muro sur se abre un vano que originalmente
fue una estrecha saetera y que en el siglo XVIII se transformó
en óculo.
La nave, por su parte, muestra una clara diferenciación
entre el primer tramo y los dos posteriores. El primero es mucho
más robusto y elevado, lo que lleva a pensar que en origen
se proyectó levantar una torre sobre este espacio, idea
que finalmente se abandonó.
Lo que sí se construyó fue una
magnífica y monumental -a pesar de lo austero- espadaña
románica sobre el arco triunfal. Su muro se alza vertical
y macizo sin decoración hasta una cenefa sencilla. Luego
viene el cuerpo de campanas propiamente dicho, con cuatro troneras
iguales, de arcos de medio punto, sobre los que se dispone otro
más pequeño aprovechando el remate murario en forma
de punta.
La puerta
La portada meridional de Fuensaúco constituye,
sin duda, uno de los mayores atractivos artísticos del
templo, especialmente en el ámbito escultórico.
Se abre en el muro sur en una alto y poco profundo arimez. Tiene
cuatro arquivoltas de medio punto. Son planas con las aristas
aboceladas. En la interior hay un cordón sinuoso que abarca
toda la arquivolta y en la segunda, también a muy bajorrelieve
hay arcos perlados secantes entrecruzados. La chambrana es achaflanada
y lisa.

Los apoyos son las jambas y tres parejas de
columnas acodilladas, además de las dos mochetas interiores
que reciben la primera arquivolta. Los fustes son cilíndricos
y las basas áticas pero están muy desgastadas.

Los capiteles del lado izquierdo del espectador
son todos vegetales pero distintos con respecto a los de la cabecera.
Aquí parece que trabajó un taller diferente al que
inició la obra por el ábside.

Estos tres capiteles muestran dos órdenes
de grandes hojas carnosas que apenas tienen relación con
los acantos y las volutas del orden corintio. Los cimacios llevan
roleos que modifican su trazado sin guardar demasiada regularidad.

La mocheta de este sector si está figurada
con tres hombre de anatomía sumaria pero cuyo escultor
quiso individualizar mediante distintos peinados. Tienen unos
brazos y manos desproporcionadas con relación al resto
del cuerpo. Sus manos se apoyan sobre pecho, hombros, vientre,
etc. en actitudes que se nos escapan, por lo que la acción
desarrollada por estos tres personajes es de muy difícil
interpretación. No obstante, lo que sí nos parece
es que se encuentran inspirados en la homóloga mocheta
de la iglesia de San Juan Bautista de Tozalmoro.

En cuanto al lado derecho de la puerta, los
capiteles sí son historiados. El interior tiene esculpidas
dos arpías con serpientes alrededor. Una de ellas se apresta
a engullir una pequeña figurita humana.

El segundo y el tercero son semejantes entre
sí, mostrando a tres hombres y un ángel con objetos
en sus manos. La rudeza de la talla y el regular estado de la
piedra hace imposible precisar con exactitud su iconografía,
si bien la presencia de una terna de humanos en compañía
de un ángel ha invitado a algunos autores a relacionar
las escenas con episodios de la Epifanía.
La mocheta muestra un personaje que porta objetos
en sus manos (uno parece una hoja) y el busto de otro mucho más
grande en proporción.
La escultura de todos los capiteles y mochetas
de esta puerta pueden tener su inspiraciones en la rica iconografía
románica de las iglesias de la capital, pero con un estilo
mucho más rudo, popular, lo que retasa su construcción
al siglo XIII. Se ha vinculado este taller a otras iglesias sorianas,
aunque con la que más relaciones tiene es con la vecina
iglesia de Tozalmoro.
Interior
Al entrar en la iglesia de Fuensaúco,
lo primero que apreciamos en la rotundidad de su arquitectura,
con gran desarrollo de las bóvedas (está completamente
abovedada lo que no es muy común en el románico
rural) y los apoyos que las mantienen en pie.

El presbiterio de su cabecera se cubre con
bóveda de medio cañón apuntado, mientras
que el ábside lo hace con bóveda de horno (o de
cuarto de esfera) apuntada.
El arco triunfal es muy espectacular pues es
apuntado y triple y debió concebirse así como arco
toral de una pesada estructura superior (cimborrio o torre prismática)
que no se materializó. También el arco de conexión
entre el primer y segundo tramo de la nave muestra esa misma monumentalidad
y potencia, siendo nada menos que cuádruple. Estos arcos
gigantes se apoyan en columna entregas que emergen de responsiones
con numerosas pilastras en degradación. Los capiteles de
estas columnas entregas son de temática fitomorfa.

Este primer tramo anexo a la cabecera se cubre
con bóvedas de crucería cuatripartita, cuyos arcos
diagonales son de doble baquetón y emergen de ménsulas
que se decoran con cabeza humanas muy esquemáticas.

Los dos tramos de la nave más cercanos
a la fachada occidental se cubren con bóveda de medio cañón
apuntado.

Junto a la arquitectura, la iglesia conserva
interesantes elementos muebles de época románica.
Destaca la pila bautismal, decorada con arquillos en relieve,
un motivo muy común en la provincia, así como la
pila de agua bendita y otras piezas pétreas reutilizadas
o depositadas en el templo. A ello se suma un notable conjunto
de estelas discoidales, uno de los más importantes documentados
en Soria.

Fuera del ámbito románico, citaremos
también un interesante retablo dedicado a la vida de la
Virgen.