Guía de la iglesia de Fuente Úrbel,
Burgos
Introducción
Fuente Úrbel (también se suele encontrar este topónimo
con el nombre de Fuenteúrbel) es una población burgalesa
ubicada en la zona del Tozo, en la comarca de Páramos/Sedano
y Las Loras, correspondiente al ayuntamiento de Basconcillos del
Tozo.
Se ubica junto a la carretera que conecta Burgos
y Aguilar de Campoo.
Se encuentra a una altura de 966 metros sobre
el nivel del mar y cuenta con una veintena de habitantes.

Su primera mención documentada data
de 1192, cuando formaba parte de las posesiones del monasterio
de Santa Cruz de Valcárcel. En 1244 aparece nuevamente
en un documento de venta de propiedades.

A mediados del siglo XIV, según el Becerro
de las Behetrías, estaba despoblada, pero fue repoblada
hacia finales de ese siglo o principios del siguiente, momento
en que se reformó su iglesia.

Arquitectura
La iglesia de Santa María de Fuente
Úrbel, situada al pie de un monte, es un edificio de origen
románico pero modificado en tres fases constructivas sucesivas.
La primera y original es una etapa románica, de entre los
siglos XII y XIII, que incluye parte de la nave y la cabecera.
En el siglo XIV o XV se reformó la nave, añadiendo
bóvedas de crucería y contrafuertes. En el siglo
XVI se construyó el tramo de los pies y la torre campanario.

El material constructivo de la fase románica
es de sillares de arenisca gris oscura, pero se empleó
caliza blanca para las tallas de capiteles y canecillos, pues
es un tipo de piedra más blanda y de grano muy fino idóneo
para la escultura.

Exterior
El ábside es lo más importante
del exterior de la iglesia de Fuente Úrbel. Su muro
semicilíndrico está dividido en tres paños
por dos semicolumnas. Los dos blanquecinos capiteles conservan
bastante bien sus relieves.

Uno de ellos muestra dos grandes mascarones
casi idénticos y dispuestos simétricamente de cuyas
comisuras labiales emergen cuerpos alargados que muy probablemente
sean serpientes. El otro capitel tiene dos cuadrúpedos
que muerden cabeza y cuello de un tercer animal.

La cornisa es muy interesante por su apreciable
colección de canecillos que muestra un repertorio iconográfico
muy variado.

Podemos reconocer un músico con los
ojos vendados, un hombre con un libro en las manos que seguramente
alude a un clérigo, una sirena de una sola cola aunque
parcialmente rota, aves decapitadas, cabezas de león con
las fauces abiertas, un animal que podría tratarse de un
jabalí y otras figuras antropomorfas y zoomorfas.

Sin duda, el canecillo más célebre
de esta iglesia, por su carga expresiva, es el que representa
la cabeza de un hombre con múltiples heridas o arrugas
en el rostro. Va tocado con lo que parece un turbante de musulmán.

El ábside de la iglesia de Fuente Úrbel
sólo tiene un ventanal en el paño o calle central.
Es de tipo portada y se encuentra especialmente erosionado. La
arquivolta ligeramente apuntada tiene superficie plana y luego
una escocia con roleos a bajorrelieve. Los capiteles están
tan meteorizados que no es posible precisar sus motivos. Por su
parte, los fustes están decorados.

La portada original, ahora convertida en acceso
a la sacristía, es de gran simplicidad, constituida por
un arco ojival y detalles decorativos que se repiten en otras
iglesias de la región.
La torre campanario de los pies es de canon bajo
y bastante pesada de aspecto por los pocos vanos que tiene. Posee
una puerta de arquivoltas semicirculares en su costado septentrional.
Interior
Lo más importante del interior de la
iglesia de Fuente Úrbel es su cabecera. El tramo presbiterial
se cubre con bóveda de medio cañón apuntado
y el ábside con bóveda de cuarto de esfera.
El arco triunfal tiene dos columnas con interesantes
capiteles. En uno se esculpió la escena que se conoce como
Paz de Dios o Tregua de Dios, una institución y acción
eclesiástica que buscaba limitar las guerras entre señores
de la nobleza que frecuentemente terminaban con matanzas indiscriminadas
de aldeanos y clérigos. En esta iconografía, una
mujer que personifica la Iglesia se interpone entre dos caballeros
que están a punto de encontrarse frente a frente y combatir
entre ellos. En el capitel opuesto, un enorme animal cuadrúpedo
(un león) se enfrenta a otro jinete que intenta clavar
su lanza pero que el felino agarra con los dientes, mientras empuja
con una de sus garras el escudo del caballero.

Los muros laterales rectos de la cabecera,
es decir, el presbiterio, cuentan con sendos arcos ciegos que
imitan ventanales de tipo portada. En sus arquivoltas y capiteles
aparecen cruces y escenas como el Pecado Original, lo que pudiera
ser la Pesca Milagrosa (un barco con dos hombres) y una cabeza
animal regurgitando tallos vegetales.
El hemiciclo absidal se decora con cinco arcos
ciegos de medio punto sobre columnas geminadas. En sus capiteles
apreciamos motivos vegetales, figuras humanas y parejas de sirenas
ave con un cáliz en el centro.

Aquí se incluye una escena enigmática
y compleja, siendo difícil su precisión iconográfica
y menos aún, la simbólica. Un hombre sentado coloca
un objeto con unas tenazas sobre lo que seguramente es un yunque.
Otro personaje se encuentra con el brazo levantado agarrando posiblemente
un martillo con el que se apresta a golpear el objeto antes mencionado.
Este mismo objeto es picado por una gigantesca ave.

La decoración escultórica del
interior y exterior de la iglesia fue realizada por dos maestros
diferentes, destacando más por su carácter expresivo
que por su calidad y estilo.
El taller que realizó estas obras trabajó
entre finales del siglo XII y principios del XIII, dejando su
huella en varios templos de la región. Algunos
autores han vinculado el taller de escultores con modelos del
Valle de Mena o del románico norte-cantábrico (como
Bareyo) por el estilo de talla y los motivos.