Guía de la iglesia de Las Henestrosas
de las Quintanillas, Cantabria
Introducción
Las Henestrosas de las Quintanillas es una localidad cántabra
del municipio de Valdeolea, dentro de la comarca homónima.
Dista unos 7 kilómetros de la capital municipal que es
Mataporquera. Se ubica a 950 metros sobre el nivel del mar y en
la actualidad sólo queda en ella aproximadamente una decena
de habitantes censados.
La visita a este localidad tiene diversos alicientes.
Por un lado el ambiente paisajístico que la rodea es de
gran belleza con campos verdes de cereal y bosques de robles rebollos.
La orografía no es demasiado accidentada, predominando
los suaves valles verdes pero en ocasiones afloran colinas como
la que se aprovechó para construir la iglesia románica
de Santa María la Real, de la que luego nos ocuparemos.
En efecto, las vistas que se tiene cuando se recorren las carreteras
locales hacia Las Henestrosas de las Quintanillas es un verdadero
deleite.

Otro de los alicientes es la contemplación
de su iglesia parroquial de Santa María la Real que, a
pesar de las muchas reformas que sufrió, sigue siendo uno
de los ejemplares más interesantes del románico
de Cantabria y del que nos ocuparemos en este artículo.
Disfrutaremos de su curiosa torre campanario resultado de varias
intervenciones, su bien resuelto ábside semicilíndrico
románico y una pequeña pero coqueta puerta con arquivoltas
y columnas.

Además, comprobaremos la calidad de
su arquitectura y escultura vinculada a los talleres que trabajaron
a finales del siglo XII en el entorno monástico del norte
de Palencia, como Aguilar de Campoo, villa de la que dista pocos
kilómetros.

Por otro lado, la población cuenta con
casonas y casas-torre de los siglos modernos de calidad histórica
y artística. Indudablemente, sobresale de este conjunto
de arquitectura civil palaciega el llamado Palacio de la Corralada,
magnífico edificio del siglo XVIII que se considera de
lo mejor de este tipo de arquitectura del sur de la comunidad
cántabra. Declarado Bien de Interés Local en el
año 2003, pertenece al estilo arquitectónico llamado
Clasicismo Regional.

Destaca su amplia fachada construida con una
muy cuidada sillería. Queda articulada verticalmente mediante
pilastras de orden toscano junto a varias puertas de medio punto.
Muy destacable es su enorme escudo de armas flanqueado por dos
grandes leones rampantes enfrentados. También se aprecia
una pequeña espadaña correspondiente a una capilla.
En el interior hay diversas estancias alrededor de un patio cuadrado.

La iglesia de Santa María la Real de Las
Henestrosas de las Quintanillas
La iglesia de Santa María la Real no
se encuentra en el cogollo urbano de las Henestrosas sino a algo
más de un kilómetro de distancia. En efecto para
llegar hasta ella desde el caserío debemos tomar la carretera
que se dirige a Bercedo. No obstante, es casi imposible perderse
porque el edificio se ubicó en lo alto de una loma que
se avista desde cientos de metros. Este trayecto, además,
nos deleita por sus amables paisajes que nos preparan para la
sorpresa final que es esta iglesia románica y gótica.
Si hemos llegado en algún vehículo
habrá que aparcarlo en la cuneta de la carretera local.
Antes de subir a lo alto de la colina hay que aprovechar para
tener una visión de conjunto -y hacer algunas fotografías
si es del gusto del visitante- contemplando su equilibrada estampa
desde el suroeste.

Y es que buena parte del encanto de esta iglesia
de Santa María de Las Henestrosas de las Quintanillas es
el lugar en que se ubica. No siempre podemos disfrutar del románico
rural en un lugar solitario, sin otras viviendas apiñadas
a su alrededor (limitando frecuentemente su contemplación)
y rodeadas de una feraz naturaleza.

Éste sí es el caso de nuestro
templo de Las Henestrosas de las Quintanillas. Dejamos el coche
en la cuneta. La subida a lo alto de la colina es agradable pues
nos rodea el intenso verdor del la montaña cántabra
y una buena colección de flores si acertamos en la época.
Una vez en lo alto, comprobaremos que esta iglesia es el mejor
ejemplo del románico de la Comarca de Valdeolea y como
consecuencia fue declarada Bien de Interés Cultural en
el año 1982.

Precisamente en la elevación de la colina
también se han hallados importantes restos arqueológicos
de época romana y una necrópolis tardorromana y
altomedieval, lo que atestigua la importancia ancestral del lugar.
Arquitectura
Cuando se construyó la iglesia de
Las Henestrosas de las Quintanillas alrededor del año
1200 era un templo edificado con buena sillería. Tenía
una nave rectangular con cabecera formada por presbiterio y ábside.
Sobre el imafronte existía un campanario de tipo espadaña.
También disponía, al menos, de una puerta.

Pero poco tiempo después, en el siglo
XIII, se decidió ampliar el templo añadiendo a los
costados meridional y septentrional, otras dos naves.
Siglos más tarde, en el XVI se cubrieron
estas tres naves bóvedas de crucería estrelladas
tardogóticas. Como resultado de esta intervención,
el aspecto interior es de aspecto esencialmente gótico.

Además, se aprovecha la espadaña
románica para que sirviera de muro occidental de una nueva
torre campanario edificada con planta cuadrada.
Exterior
Cabecera
De la cabecera románica se aprecia visualmente
el ábside con su forma semicilíndrica. Se articula
verticalmente mediante dos parejas de columnas geminadas que se
apoyan en altos plintos. Sus capiteles dobles están decorados
con motivos vegetales.

En el paño central ha un grande y bonito
ventanal de dos arquivoltas y gran derrame exterior. Una de las
arquivoltas tiene el intradós hexalobulado y la chambra
es lisa.

Los capiteles de este ventanal son de muy buena
calidad y vinculados estilísticamente a la escultura de
Santa María de Piasca (Cantabria) y Rebolledo de la Torre
(Burgos). Uno lleva una pareja de grifos enfrentados y el otro
un basilisco de cuya boca sale una cinta perlada, rematada en
un vegetal con forma espiral, motivo decorativo bastante habitual
en el románico cántabro y del norte palentino.

El alero decorado con una red de rombos es
soportado por una corona de canecillos, que por desgracia se encuentran
bastante meteorizados.

No obstante, además de los de diseño
geométrico, se identifican sin problema algunos figurados
como, por ejemplo, a dos clérigos, uno leyendo un libro
y otro escribiéndolo; una pareja formada por un músico
con fídula y una bailarina; una mujer que parece que enseña
su sexo; un león, un ciervo; un hombre haciendo sonar un
cuerno de caza mientras lleva sobre sus rodillas un barril o un
dolio; una zancuda que tiene enroscada una serpiente, etc.

Puerta
La puerta románica se encuentra actualmente
en el costado meridional y se abre en un profundo arimez cuyo
tejaroz es sostenido por once canecillos de perfil de nacela.
Tiene cinco arquivoltas apuntadas con muy escasa ornamentación:
dos son planas, dos aboceladas y la central muestra dientes de
sierra.

Los apoyos son las jambas y cuatro pares de
columnas de anchos fustes cilíndricos. Tanto los capiteles
como las jambas encapiteladas se decoran con hojas vegetales terminadas
en cogollos parecidos a crochets, similares a los que se emplearon
en la arquitectura cisterciense y en las primeras etapas del gótico.

Campanario
La iglesia románica tuvo una bonita
espadaña convertida en torre en la reforma del siglo XVI.
Nos queda su estampa occidental con dos pisos de troneras, aunque
las del cuerpo inferior fueron cegadas. Sus arcos son moldurados
y son acompañados de columnas románicas de capiteles
vegetales.

Interior
Cabecera
La cabecera románica se respetó incluyendo
su arco triunfal apuntado de arquivolta plana con trasdós
de dientes de sierra. La bóveda del presbiterio es de medio
cañón apuntado y la del ábside de cuarto
de esfera.
Los apoyos del citado arco triunfal son dos parejas
de columnas geminadas con muy buenos capiteles dobles que se vinculan
con la escultura de las iglesias de Santa Eufemia de Cozuelos
y Vallespinoso de Aguilar, ambas en la provincia de Palencia.

Uno de ellos lleva representado el frecuente pasaje
veterotestamentario de Sansón desquijarando el león
de Timná, mientras detrás un personaje tira de la
cola del felino. En la cara lateral, delante de la representación
principal, hay un basilisco con cinta perlada.

En la pareja de capiteles de enfrente, lo que se
esculpió fue un conjunto de cuatro grifos con la cabeza
girada hacia atrás, cuyas patas se apoyan en otra cinta
perlada.

En cuanto al cuerpo de naves, las tres de que consta
la iglesia tras las reformas de los siglos XIII y XVI se separan
mediante arcos formeros de medio punto que se poyan en pilares
que llevan dos semicolumnas en sus frentes oriental y occidental
con capiteles vegetales. No cabe duda que estos apoyos corresponden
a la ampliación tardorrománica del siglo XIII cuando
se amplió el cuerpo de una nave a tres.
Posteriormente, en el siglo XVI, se añadieron
bóvedas estrelladas con terceletes para las tres naves,
cuyos nervios se hicieron apoyar en ménsulas añadidas
a los anteriores pilares.
Pinturas y arte mueble
En la los muros del presbiterio y del ábside,
incluyendo el espacio que quedan detrás del retablo, se
conservan varios fragmentos de pinturas murales del siglo XV atribuidos
al llamado Taller del Maestro de San Felices de Castillería
y que dejó numerosas obras en el norte de Palencia y sur
de Cantabria (iglesia de La Loma, Mata de Hoz, Valberzoso, etc.).
En ellas se representan pasajes del Ciclo de la Natividad de Jesús,
como la Epifanía, la Matanza de los Inocentes, la Huída
a Egipto interpretada según los apócrifos, etc.
Igualmente se pintó al apóstol Santiago como guerrero,
a San Pedro, San Pablo, Santa María Magdalena y Santa Bárbara,
además de la Misa de San Gregorio.
Presidiendo el retablo barroco del interior del ábside
hay una imagen gótica de la Virgen sedente con el Niño,
del siglo XIV.

A los pies del templo se encuentra la antigua pila
bautismal que podría ser la original medieval. Su copa
tiene forma troncocónica y por dentro tiene un serie de
hendiduras o gallones para simular las ondulaciones de las conchas
de los moluscos.