Guía de la iglesia de Murillo de Gállego,
Zaragoza
Introducción
La
población de Murillo de Gállego está ubicada
en la provincia de Zaragoza, en las proximidades de la confluencia
entre el río Gállego y el paisaje prepirenaico de
los Mallos de Riglos.
Como decimos, esta localidad no se encuentra en la
provincia de Huesca, sino en la de Zaragoza, aunque comarcalmente
se incluye en la Hoya de Huesca.
Se encuentra a 543 metros sobre el nivel del mar
y cuenta con unos 200 habitantes.

Su entramado urbano conserva un marcado carácter
medieval, con viviendas dispuestas en terrazas concéntricas
alrededor de la cima de la colina, donde se encontraba un castillo
hoy desaparecido. En su lugar, subsiste la ermita de la Virgen
de la Liena, reconstruida en estilo gótico, rodeada de
tumbas antropomorfas excavadas en la roca.
Históricamente, Murillo de Gállego
tuvo un papel relevante en la defensa cristiana durante la Reconquista.
En el siglo XI, Sancho III el Mayor reconquistó el castillo
de Agüero y probablemente Murillo, consolidándolo
como un bastión estratégico en la frontera con el
Islam.

Fue punto de partida para la ofensiva cristiana que
culminó con la conquista de Ayerbe en 1083 y Huesca en
1096. Posteriormente, con el desplazamiento de la frontera hacia
el sur, Murillo perdió protagonismo estratégico
y se estabilizó como una pequeña población.
Otro dato interesante a nivel histórico es
que Murillo de Gállego formó parte del denominado
"Reino de los Mallos", pequeño y efímero
estado medieval (duró sólo unos catorce años)
constituido por Agüero, Murillo, Riglos, Marcuello, Ayerbe,
Sangarrén y Callén. Este reino perteneció
a la reina Berta de Aragón (1075 - 1111) como dote de su
marido Pedro I de Aragón.
Iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego
El principal monumento de Murillo
de Gállego es la iglesia románica de San Salvador
que ocupa la zona alta del pueblo, cercana al antiguo recinto
del castillo, lo que refuerza su presencia visual desde el entorno.

La construcción de San Salvador se remonta
a los siglos XIXII; la cabecera y los primeros tramos de
las naves corresponden a la fase románica original, mientras
que otras partes del templo fueron reformadas o ampliadas en siglos
posteriores, especialmente en el XVI.
La iglesia conserva un documento de consagración
de 1102, relacionado con las reliquias de San Albano, descubierto
en 1792 durante unas reformas. Esta consagración debió
corresponder a un espacio limitado del templo: posiblemente la
cripta y parte de la cabecera superior pues observamos en todas
las partes de la iglesia, manos muy distintas en la escultura,
que van desde el buen románico pleno de esas fechas hasta
la obra tardía de artesanos locales poco cualificados en
las zonas más elevadas de la cabecera de la iglesia superior.
A lo largo de su historia, el templo ha desempeñado
funciones parroquiales. Su relevancia cultural y artística
fue reconocida oficialmente cuando fue declarada Monumento Nacional
en 1946 y figura protegida como Bien de Interés Cultural
en el inventario patrimonial de Aragón.

Durante siglo XX y en los primeros años
del XXI se han realizado actuaciones de conservación. Entre
ellas figuran trabajos importantes de consolidación interior
(20042006), así como intervenciones orientadas a
proteger la estructura de las inclemencias climáticas y
la agresión del tiempo.
Arquitectura
Construida aprovechando el desnivel del terreno,
San Salvador de Murillo de Gállego integra dos iglesias
superpuestas: una inferior, a modo de cripta, y una superior como
oratorio principal. La iglesia baja, dedicada al Santo Cristo,
consta de tres capillas independientes con sendos altares y un
diseño que sugiere un uso litúrgico procesional.

La iglesia alta dispone de tres
naves con transepto poco marcado en planta, crucero cubierto con
bóveda de crucería románica y una cabecera
formada por triple ábside. Su construcción comenzó
en los últimos años del siglo XI, en un momento
de expansión tras la conquista de Ayerbe y Huesca, y se
extendió hasta el siglo XII, con modificaciones posteriores
en el siglo XVI.
Como se puede comprobar, la solución
arquitectónica del templo responde directamente a su emplazamiento:
las criptas y los basamentos elevan la cabecera hasta una gran
altura, generando un efecto de gran monumentalidad cuando se percibe
desde abajo.

Los elementos constructivos originales la
cabecera con sus tramos presbiteriales y absidales, la bóveda
de crucería románica del crucero y el arranque de
las naves conservan el carácter románico;
el resto del templo incorpora reformas tardías, en las
que se adaptó y amplió el edificio a nuevas necesidades
litúrgicas y estéticas.
El aspecto general de las partes románicas
relaciona este templo con las cabeceras-cripta de Loarre o la
de Sos del Rey Católico. Su particularidad estriba en que
los ábsides laterales de esta cripta se dispusieron a más
altura que el central.
En cuanto a su conjunto escultórico, en San
Salvador de Murillo de Gállego se identifican al menos
dos talleres, uno de mayor calidad y detallismo y otro de origen
local, de talla más simplificada, que trabajaron en diferentes
fases de la construcción.
Exterior
Cabecera
No cabe duda que lo más sobresaliente de la
iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego es la monumental
vista de la cabecera - cripta, a pesar de que la sacristía
moderna oculta completamente el ábside septentrional.

Este conjunto tenía tres
ábsides semicirculares (como indicamos, el septentrional
está tapado exteriormente por la sacristía del siglo
XVI), cuyos tambores se alzan unos 25 metros sobre el nivel inferior.
La altura y esbeltez de los ábsides hacen que la iglesia
destaque entre los edificios del entorno. Probablemente se quiso
enfatizar su carácter ascensional evitando la incorporaciones
de cenefas y otros elementos decorativos horizontales.
Tienen los citados ábsides semicilíndricos
fábrica de sillería y contrafuertes. En el ábside
central, estos se prolongan en haces de tres columnas cumpliendo
la función de plintos para éstas. En el ábside
meridional las columnas entregas son sencillas.

En cada paño de muro de la iglesia baja o
cripta hay un sencillo vano de arco de aristas vivas que permiten
la entrada de luz a la cripta.
Los ventanales del ábside central de la cabecera
alta son más elaborados, de tipo portada y muy abocinados
con derrame exterior, con arquivoltas sobre parejas de columnillas.
En uno de ellos, los capiteles llevan anchas hojas similares a
helechos (probablemente la intención fue representar hojas
de acanto) y encima volutas. En el vecino se esculpieron parejas
de aves con largas colas serpentiformes que podrían ser
basiliscos.

Tanto en los capiteles de las columnas entregas de
los ábsides como en los canecillos hay esparcida una gran
colección temática de escultura, cuya característica
común es la ingenuidad de la talla, de aspecto "naif",
prueba de una obra ya tardía realizada por artífices
populares.

Puerta
La portada principal, situada en el costado norte
es producto de diferentes intervenciones. Muestra elementos de
románicos y góticos y fue recompuesta en las reformas
del siglo XVI. Lama la atención su profundo abocinamiento
creando un efecto "túnel". Las arquivoltas son
de medio punto y apuntadas, reposando sobre capiteles góticos
fitomorfos a modo de ménsulas (sin fustes ni basas). Cuenta
con tímpano liso sobre mochetas con cabezas humanas.

La fachada exterior enfatiza la verticalidad y el
carácter macizo de la iglesia; la torre-campanario, de
traza posterior, complementa la silueta del conjunto.
Interior
La triple cripta inferior de San Salvador de Murillo
de Gállego constituye una solución técnica
sobresaliente: construida en piedra de sillería, articula
soportes y contrafuertes que sostienen los ábsides superiores
y permiten el asentamiento del conjunto eclesial sobre el terreno
rocoso. Desde el punto de vista funcional, la cripta permitía
no solo salvar este desnivel, sino alojar espacio sagrado suplementario
(capillas, relicarios, etc.) y facilitar la circulación
de peregrinos o fieles.
El ábside central de la cripta cuenta con
arco triunfal semicircular que apea sobre dos parejas de columnas
geminadas. El hemiciclo tiene dos curiosos ventanales que tienen
la particularidad de estar formado por dinteles -no arcos- sobre
columnillas. Será en este ábside principal de la
iglesia baja donde encontramos las esculturas más bellas
de toda la iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego,
lo que resulta lógico como consecuencia de las fechas en
que se tallaron, alrededor del año 1100. Aquí encontramos
preciosas parejas de aves, sirenas y grifos. Los absidiolos laterales,
por su parte, son más sencillos.

Subiendo a la iglesia superior observamos que
lo que resta del periodo románico -insistiendo en que ésta
se desarrolló a lo largo de varias décadas- se limita
a la cabecera triabsidal, el transepto no acusado en planta, el
cimborrio cubierto con bóveda de crucería románica
y un tramo de las naves. El resto de las naves es de construcción
posterior.

En los arcos triunfales de esta cabecera superior
y en los ventanales encontramos un repertorio escultórico
muy rico iconográficamente en el conjunto de capiteles.

Los principales protagonistas, como suele ser habitual
en el románico hispano, es el bestiario tanto real como
fantástico.

Encontramos leones, grifos cuadrumanos atados, aves,
el combate entre un hombre armado con lanza y un gran dragón,
etc.

También hay algunos pasajes bíblicos
como la Ascensión de Cristo: una Maiestas Domini dentro
de una mandorla flanqueado por dos ángeles y una Adoración
de los Magos. También hay cestas con ángeles.
