Guía de la iglesia de Peñacerrada,
Álava
Introducción
Peñacerrada
(Urizaharra en vasco) es una localidad situada al sur de Álava,
en la sierra de Cantabria, dentro de la comarca de Cuadrilla de
Campezo-Montaña Alavesa. Su ubicación con respecto
al nivel del mar es de 752 metros.
En la actualidad tiene censados unos 300 habitantes.
Peñacerrada tuvo importancia histórica
y estratégica como villa fronteriza entre Navarra y Castilla.
Fundada por los reyes navarros, pasó a manos castellanas
en 1200 bajo el gobierno del monarca Alfonso VIII, y sufrió
varios cambios de dominio hasta quedar definitivamente en Castilla
en el siglo XIV.

La villa de Peñacerrada estuvo protegida
por castillos y su historia está marcada por los linajes
de los Sarmiento y los Ramírez, quienes dejaron una huella
significativa en su desarrollo.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Aunque conserva varios elementos patrimoniales
de interés, nosotros nos ocuparemos específicamente
de la iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la
Asunción, ubicada en la plaza de la localidad, dentro del
recinto amurallado. Su monumental porte refleja la importancia
histórica y económica de la villa.

Es un edificio de grandes dimensiones con elementos
arquitectónicos y decorativos de tradición románica
tardía, ampliado en el siglo XVI.
Una de sus adiciones modernas son el elevado
campanario clasicista que se erigió a lo pies del templo.

Obviamente, también es postmedieval
la puerta septentrional adintelada y flanqueada por dos columnas
de capiteles jónicos con guirnaldas.
El costado meridional también deja ver
la ampliación de la iglesia medieval y la apertura de diversos
vanos.
No obstante se han conservados una serie de
canecillos románicos que sujetarían la cornisa primitiva
del templo románico, donde predominan cabezas humanas y
de animales, además de un águila en posición
frontal con las alas desplegadas.

Algo similar sucede con algunos canecillos
que han sobrevivido en el costado norte.

En el interior, se conservan elementos medievales
reutilizados, como el pie de la pila bautismal.
La portada románica
Desde el punto de vista del patrimonio medieval
de la iglesia de la Asunción de Peñacerrada destaca
su monumental y muy decorada portada tardorrománica, que
por su arquitectura y el carácter popular de la escultura
debió realizarse muy entrado el siglo XIII.

Esta puerta la encontraremos en el muro meridional,
cobijada actualmente por un soportal moderno de doble arco.

No cabe duda que el taller que la llevó a
cabo conocía grandes obras ya levantadas en otros lugares
cercanos de los reinos de Castilla y Navarra por lo que su interpretación
de las formas arquitectónicas es de gran sabiduría,
monumentalidad y armonía.

Sin embargo, en el terreno de la escultura, dicho
taller se manifiesta mucho menos cualificado, ejecutando los capiteles
y los relieves de las arquivoltas de manera sumaria y esquemática.

Ello unido a que las esculturas están talladas
a bajorrelieve y a que hay un cierto grado de erosión,
provoca que la correcta interpretación de la iconografía
se convierta en una tarea verdaderamente difícil.

Arquivoltas
La estructura está flanqueada por dos
columnas laterales, y cuenta con un total de seis arquivoltas
con decoración variada:


Tímpano
Estas arquivoltas rodean un tímpano
de perfil apuntado liso, pero que muestra rastros de pinturas,
por lo que es muy probable que originalmente contara con alguna
representación pictórica.
Mochetas
Este tímpano se sujeta mediante mochetas
dobles. En la mocheta del lado izquierdo, el relieve inferior
representa un personaje con alas y corona (ángel), vestido
con túnica y portando un objeto de difícil identificación.
El relieve superior muestra dos personajes,
posiblemente monjes, con rostros redondos y facciones esquemáticas.

La mocheta doble del lado derecho tiene en
su relieve inferior un león rampante con la cola elevada.
El relieve superior representa un personaje
entre hojas, con las manos levantadas y los pies sobre dos cabezas
humanas.

Columnas
Por su parte, los apoyos inferiores son cuatro
pares de columnas. Entre ellas, en lugar de las habituales jambas,
hay otros tres pares de columnillas más finas, lo que permite
un gran número de capiteles figurados que presentan motivos
variados pero muy confusos, como plantas, figuras humanas y animales.
