Guía de la iglesia de Porqueres, Girona
Introducción
Porqueres
es un municipio de la comarca del Pla de l'Estany, en el centro
de la provincia de Girona.
Está a una altura de 182 metros sobre
el nivel del mar y cuenta con una población de 4.700 habitantes
aproximadamente.
La recoleta iglesia de Santa María de
Porqueres es el principal monumento de esta localidad, que se
encuentra asentada sobre una colina a poca distancia del Lago
de Banyoles, frente al antiguo castillo de Porqueres.

El lugar en que se asienta Santa María
de Porqueres tiene un largo historial de asentamientos y construcciones
previas. Por excavaciones sabemos que en el lugar hubo ocupación
en época íbera, romana y visigoda. Bajo la iglesia
románica se han hallado restos de un templo pagano y de
una iglesia paleocristiana.
Si no fuera poco, en este mismo lugar hubo
un templo a mediados del siglo IX (año 840) y un documento
del siglo X (906) lo menciona como una posesión del monasterio
de Sant Joan de les Abadesses, aunque su ubicación no era
exactamente la misma.

La iglesia actual románica de Santa
María de Porqueres, que estuvo dedicada inicialmente a
San Lorenzo y Santa María, y que ha llegado hasta nuestros
días, fue construida en el año 1182. Al menos esa
es la fecha de la consagración por el obispo Ramon Guisall.

En 1957 se restauró el edificio. Entre
otras intervenciones, se renovó totalmente la bóveda
de cañón de la nave.
Arquitectura
La iglesia de Santa María de Porqueres
es un interesante, incluso podríamos decir hasta "singular",
exponente del románico internacional, no sólo de
la provincia de Girona sino de toda Cataluña. A ello ha
ayudado su buen grado de conservación.

La iglesia de Porqueres es un no muy
grande edificio románico edificado mediante buenos sillares
colocados a soga y tizón, de una sola nave que termina
en cabecera de ábside redondo.
En líneas generales es un templo de
arquitectura austera pero, como veremos, con una puerta singular
y además con relieves escultóricos muy interesantes.

Exterior
Mucho más interesante es la fachada
occidental donde encontramos su singularísima portada.
Está abierta sobre un arimez cuyo alero tiene canecillos
de perfila de nacela.
La bocina está constituida por cuatro
arquivoltas y chambrana con motivo de zigzag. Sólo el arco
interior es de medio punto puesto que los otros tres son de herradura,
lo que es una hecho muy excepcional. Hay otros casos en España
pero no son muy abundantes, como en Santa Eulalia de Mérida.

Hay que fijarse además que estas tres
arquivoltas de arco ultrasemicircular tienen sus respectivos extradoses
e intradoses descentrados, al modo andalusí califal. Por
su parte, la arquivolta interior semicircular tiene esculpidos
22 medallones de temática variada: animales, vegetales,
cruces y figuras humanas.

Los apoyos de las arquivoltas son las jambas
y dos parejas de columnas con voluminosos capiteles -idénticos
dos a dos- que tienen la particularidad de esta divididos verticalmente
en dos zonas mediante una moldura horizontal que semejan collarinos.
El extremo inferior es cilíndrico mientras que el central
es trapezoidal. Estas cestas inciden en iconografía vegetal
variada: piñas, cogollos florales, palmas y también
volutas. Los ábacos de dos de ellos muestran figuritas
de leones.

Sobre el hastial de la fachada principal se
alza el campanario de tipo espadaña, del siglo XVIII.
Interior
La única nave se cubre con bóveda
de cañón restaurada en el siglo XX. El amplio arco
triunfal es plano y con forma de medio punto -aunque con anterioridad
tenía forma de herradura- y esta trasdosado por una cenefa
a modo de chambrana decorada con ramas de múltiples hojas
que se enrollan en forma de espiral.

Dicho arco triunfal se apoya sobre dos columnas
adosadas -no entregas- de gran tamaño y enormes capiteles.

Precisamente, estos capiteles del arco triunfal
son especialmente interesantes. Como los de la puerta, tienen
una forma geométrica en tres partes:

El propio ábside también tiene
la particularidad de disponer de tres absidiolas de planta semicircular
y dos capillas en los tramos presbiteriales. Pero ninguna de ellas
sobresale del muro exterior.

Estas cinco capillas se comunican con el espacio
común cabecero mediante arcos triunfales lisos de medio
punto que caen sobre pilastras encapiteladas cuyos capiteles llevan
hojas acaracoladas de las que penden piñas. En cuanto a
su abovedamiento, cumplen con los cánones del románico:
bóvedas de cuarto de esfera.

El ara del altar se apoya sobre una columna
romana. Mide 84 cm. de altura por 60 cm de diámetro. Fue
encontrada en las excavaciones cerca de la iglesia.

También, en el interior de este templo
de Santa María de Porqueres se guarda una voluminosa pila
bautismal (127 x 74 centímetros) de forma semiesférica,
construida con travertino de la zona, cubierta con madera y sin
ninguna decoración.
