Guía de la iglesia de San Cristóbal
de La Cuesta, Segovia
Introducción
La
Cuesta es una localidad segoviana perteneciente al municipio de
Turégano y situada a unos 29 km por carretera de la capital,
ubicada entre la Sierra de Guadarrama y el valle del Pirón.
Su altura sobre el nivel del mar es de 1.177 metros. Tan sólo
cuenta con 42 habitantes censados.
Su orografía está marcada por
el cerro sobre el cual emerge su iglesia parroquia dedicada a
San Cristóbal, ofreciendo una de las panorámicas
más distintivas de la provincia.

Históricamente, la localidad aparece
citada en 1221 como Eglesuela Guendul o Ecclesia Gandul en documentos
sobre derechos de agua. El término "gandul" ha
sido interpretado por historiadores con el significado árabe
de "alto", aunque otros autores sugieren que podría
ser un antropónimo del fundador. Durante el siglo XIII,
el núcleo contribuía a las rentas del obispado,
y no fue hasta el siglo XVI cuando adoptó su denominación
actual.
En la Edad Moderna, La Cuesta formaba parte
de la Tierra de Segovia, integrada en el sexmo de Posaderas. En
el ámbito eclesiástico, tuvo como anejos a poblaciones
cercanas como Carrascal, Aldesaz y Berrocal. Para el año
1818, el conjunto de estos cuatro núcleos contaba con una
población de 98 vecinos.
Iglesia de San Cristóbal de La Cuesta
Su iglesia de San Cristóbal, de origen
románico, es el elemento arquitectónico más
prominente, dominando el caserío y sirviendo como mirador
natural del alto Pirón. En efecto, está situada
a las afueras del pueblo, en un altozano visible desde largas
distancias. La iglesia de San Cristóbal ya no cumple las
funciones de templo parroquial, asumidas por una sosa ermita de
construcción moderna.

La definitiva restauración de San Cristóbal,
que se demora, mejoraría el aspecto de esta construcción
olvidada, pero de importancia en el contexto del románico
rural segoviano.
Pertenece probablemente a las primeras décadas del siglo
XIII como gran parte del románico rural segoviano y muestra
indudables relaciones con otras iglesias de la comarca como las
de Tenzuela, Caballar, Pelayos del Arroyo y Sotosalbos.
Arquitectura
Desde el punto de vista arquitectónico,
la iglesia de San Cristóbal de La Cuesta presenta una planta
basilical de tres naves de dos tramos, resultado de diversas fases
constructivas. La fábrica original románica era
de muros de calicanto salvo las esquinas de la estructura arquitectónica
y las partes monumentales como las puertas. Estaba constituida,
como es habitual en el románico rural, como un templo de
una sola nave rectangular conectada a una cabecera de tramo presbieterial
rectangular más estrecho y ábside semicircular también
más estrecho. Tenía dos puertas en los muros norte
y sur además de una torre campanario en la esquina nordeste.

Pero a finales del siglo XV o comienzos del
XVI (final de época gótica) se amplió a tres
naves para lo que hubo que aumentar la anchura del templo desplazando
los muros laterales junto a sus portadas hacia el exterior y construyendo
arcos formeros donde antes se encontraban los muros de cerramiento.
Por esta causa, lo que mejor conserva su estructura románica
son los muros externos del edificio, con dos portadas, torre y
ábside semicircular.
Exterior
Cabecera
Al exterior, el ábside semicilíndrico
es completamente liso salvo por la ventana central. No tiene columnas
entregas ni impostas horizontales.

Campanario
El campanario está adosado al muro presbiterial
septentrional. Al igual que el templo, tiene sus muros de calicanto
con sillares en las esquinas. Tiene dos cuerpos. El superior presenta
un vano por cada lado con arquivolta lisa de medio punto sobre
columnas con capiteles vegetales. La imposta corrida que nace
de los cimacios de las columnas se extiende perimetralmente por
el cuadrilátero. Es un ejemplar idéntico al de la
cercana iglesia parroquial de Caballar, pero el aspecto aparente
del de La Cuesta es más pobre porque no ha sido restaurado
como aquélla.
Puertas
Al interior se accedía a través
de dos puertas que, afortunadamente, se desmontaron y vueltas
a montar tras la ampliación del cuerpo eclesial, por lo
que se han conservado.

La de la fachada meridional se abre al cementerio
y está cegada y algo deteriorada. Tiene la habitual secuencia
de arquivoltas del románico rural segoviano: arcos de medio
punto, siendo los impares lisos y el segunda de baquetón.
Una chambrana de billetes trasdosa el conjunto.
En el plano escultórico, son interesantes
los leones en forzado escorzo arqueado y la pareja de grifos de
sus capiteles.

En el muro septentrional se abre una puerta
de estructura idéntica a la sur y también de escultura
zoomorfa en sus capiteles. Ésta, sin embargo, está
algo mejor conservada y es la puerta actual de ingreso a la iglesia.

Canecillos
Posiblemente, desde el punto de vista románico,
lo más importante de la iglesia segoviana de La Cuesta
es el amplio repertorio de canecillos figurados que encontramos
en las cornisas de la cabecera y también en parte de los
muros de las naves.

En efecto, estos canecillos soportan aleros
muy decorados con flores tetrapétalas inscritas en círculos
y su iconografía es especialmente variada, recordando la
profusión de escultura de la reina de las iglesias románicas
de la comarca que no es otra que la de Sotosalbos.
Hay que lamentar que muchos de estos canecillos
se encuentran bastante estropeados, posiblemente por el carácter
blando de la roca caliza en que están esculpidos.

No obstante podemos identificar músicos,
acróbatas, bustos humanos, criaturas híbridas (especialmente
grifos y arpías) y escenas de difícil interpretación.
Pero, al menos, hay que citar por su buena
conservación y calidad el canecillo que representa un grifo
con sus picudas orejas y barba alargada.

Otro muy interesante muestra a un asno tocando
un arpa.

También tenemos una cigüeña,
o ave similar.

Apreciable es el canecillo que muestra una
mujer que, aunque la piedra se ha deteriorado, parece llevar el
cabello cubierto en signo de estar casada y tiene los pechos y
vientre abultados, probablemente en una situación de parto.

Al lado hay otro canecillo con dos serpientes
ondulantes que muerden en sus patas a un batracio.

Interior
El interior, tiene tres naves separadas por
dos parejas de grandes arcos formeros de medio punto, obra del
siglo XVI pero que al mostrar pequeñas diferencias sugiere
que se hicieron en fechas sucesivas.

La cabecera es románica y de gran valor.
Su arco triunfal es doblado de medio punto y gravita sobre columnas
entregas de capiteles muy voluminosos. El derecho es de motivo
vegetal que recuerda alguno de los del Monasterio de Santa María
la Real de Sacramenia, mientras el izquierdo, rudo pero expresivo,
muestra un personaje que agarra por el cuello, en acción
belicosa, a dos arpías.

El rectángulo presbiterial se articula
mediante arquerías ciegas de medio punto y se aboveda con
medio cañón, mientras que el ábside lo hace
con bóveda de horno.
El nuevo ábside meridional, fruto de
la ampliación citada, se cubre con bóveda de crucería
con terceletes. Por su parte, el cuerpo de naves se cubre con
techos de madera.
El mobiliario artístico se completa
con una pila bautismal románica de grandes dimensiones,
decorada con gallones, cabezas humanas y figuras de cuerpo entero
que podrían aludir a los evangelistas.

