Guía de la iglesia de San Juan de Puerta
Nueva, Zamora
Introducción
La
iglesia de San Juan de Puerta Nueva es uno de los muchos
templos románicos que atesora la ciudad de Zamora (posee
más de una veintena). Se ubica en la parte oriental del
casco antiguo zamorano.
El nombre es debido a que se construyó adosada
a la muralla junto a una de sus puertas, en una zona de gran actividad
comercial durante la Edad Media. En la actualidad preside, junto
al Ayuntamiento y la antigua Casa Consistorial la Plaza Mayor
local.
Se inició, como tantas otras, a finales del
siglo XII pero sus obras abarcaron otros siglos posteriores, siendo
muy alterada en el XVI.

En 1960 fue declarada Monumento Nacional.

Arquitectura
Originalmente se trataba de un templo de mediano
tamaño, orientado, construido en sillería arenisca
rosada, constituido por tres naves paralelas que terminaban en
una cabecera tripartita de ábsides de muro recto. Hay que
recordar aquí que especialmente en la ciudad de Zamora
se construyeron numerosas iglesias de ábside/s rectangular/es
como consecuencia de la tradición prerrománica de
la arquitectura de los reinos de Asturias y luego de León.
También en la capital zamorana fue frecuente
la eliminación de los arcos formeros y sus soportes románicos
para crear una iglesia de aspecto más amplio y diáfano.
Estos acaeció en San Juan de Puerta Nueva en el segundo
cuarto del siglo XVI, cuando Rodrigo Gil de Hontañón
construyó dos arcos grandísimos arcos paralelos
en las posiciones donde se encontraban los formeros románicos
de modo que sus arranques coincidiesen en la cabecera y en el
muro de los pies.

Poco después, la torre medieval que existía
en la cabecera se derrumbó destruyendo buena parte de la
cabecera románica.

Interior
Como hemos visto, el interior de la iglesia de San
Juan de Puerta Nueva está muy alterado por las renovaciones
y destrucciones del siglo XVI.

Quedan algunos capiteles románicos en los
muros periféricos pero son muy sencillos: pequeños
tallos rematados en pomas.

También hay que fijarse en obras de arte mueble
como los retablos, diversa imaginería y una pila bautismal
que parece medieval. De tipo caliciforme se decora exteriormente
con gallones poco profundos y dispuestos en diagonal.


Exterior
Los derribos y reconstrucciones, desde el siglo XVI
al XVIII, también han afectado -aunque en menor medida
que en el interior- a la estructura externa del templo, especialmente
en su cabecera.
Recordemos de nuevo que la iglesia de San Juan de
Puerta nueva tenía tres naves que se engarzaban en una
cabecera de tres ábsides rectangulares y escalonados. De
todo ello, lo que mejor se conserva en el exterior es el ábside
lateral sur, donde se mantiene el muro oriental de cierre del
ábside con un ventanal románico de tipo portada
en el centro. Esta ventana -parece bastante restaurada- tiene
arquivolta de bocel y escocia, chambrana anacelada y lisa. Sus
capiteles son vegetales y los cimacios -también vegetales-
se impostan en el muro.
También ha sobrevivido otro ventanal de tipo
portada en el muro meridional del citado ábside lateral
sur. Es más complejo que el ya visto. Aunque está
muy reconstruido, muestra dos arquivoltas de zigzagueado o chevrons
perlados.

El resto de esta cabecera ha quedado muy modificado
por la construcción sobre el ábside principal de
la torre campanario.

En el exterior, lo mejor conservado, por fortuna,
ha sido la fachada sur, que es verdaderamente espléndida,
tanto por su belleza como por la originalidad de la puerta de
ingreso.

En efecto, la portada sur de la iglesia de San Juan
de Puerta Nueva no sólo se puede considerar de gran singularidad
entre las zamoranas sino dentro del románico español.
Es de buenas dimensiones y se forma mediante arquivoltas
planas en degradación o bocina. Las dos exteriores son
bastante más anchas que la interior. Aquéllas tienen
como decoración, 16 y 11 dovelas respectivamente completamente
decoradas grandes florones octopétalos con botón
central. La arquivolta interior también lleva figuras vegetales
de hojas dobladas.

Los apoyos son también muy originales pues
en lugar de tener las habituales jambas con columnas en los codillos,
el taller estableció sobre cuatro grupos de soportes compuestos
por la jamba más tres columnas exentas. Los gruesos fustes
cilíndricos sin éntasis son lisos menos dos que
son entorchados. Por su parte, los capiteles de esta colección
columnaria son cestas vegetales con la particularidad de que sus
hojas o pencas están muy curvadas hacia el suelo

En el cimacio de las columnas más al oeste
hay una inscripción del siglo XIII tallada en la piedra
en letra carolina que dice:
Flanquean esta bella portada románica zamorana
una pareja de altas columnas que van desde el suelo al tejaroz
que es soportado por los castizos canecillos apiramidados zamoranos.
Entre éste y la puerta hay un rosetón que habitualmente
se llama de "rueda de carro" si bien lo que imita es
una galería claustral con sus arcos de medio punto y ocho
columnitas formando un doble círculo (las columnas se disponen
radialmente).

Es la genuina forma de construir los rosetones románicos.
El centro queda conformado por un octógono en el que queda
una cruz patada calada. Este ejemplar rosetón se ha convertido
en el emblema del conjunto románico de la ciudad de Zamora.
En el interior y tras la lámina de alabastro exterior también
encontramos un rosetón idéntico.

A la derecha de la puerta y el rosetón hay
un ventanal de tipo portada que tiene arquivoltas anaceladas de
medio punto sobre cuatro columnillas con capiteles de hojas y
volutas (simplificada imitación del los capiteles corintios
grecorromanos).

En la fachada opuesta, la septentrional, se conservan
los canecillos y una portada también románica que
se encuentra completamente cegada. Su estructura es mucho más
convencional de acuerdo a las formas románicas hispanas:
dos arquivoltas de escocias y boceles de nulo ornato superficial
sobre dos parejas de columnas de capiteles acampanados también
lisos.

En el lugar donde podría haber existido un
tímpano se encastró una pieza pétrea circular
con un Agnus Dei.

Encima también hay un rosetón mucho
más modesto. Entre los dos círculos concéntricos
se sitúan seis tracerías poligonales radiales y
caladas.

Para terminar la descripción del exterior
de la iglesia de San Juan de Puerta Nueva, nos dirigiremos a la
fachada occidental que muestra señales de grandes restauraciones.
La portada es de arcos ojivales y va flanqueada por dos grandes
contrafuertes escarpados. Encima de dicha puerta hay un hermoso
ventanal gótico de generosas dimensiones.

Está formado por arcos apuntados que cobijan
tracerías lobuladas en el extremo superior y cinco vanos
inferiores con maineles y tracería con formas romboidales.
