Guía de la iglesia de Santa Marina de
Sacramenia, Segovia
Introducción
Sacramenia
es una localidad y minicipio del norte de Segovia, cercana a las
provincias de Valladolid y Burgos. Se alza a 834 metros sobre
el nivel del mar y cuenta con algo más de 300 habitantes.
Sacramenia es un buen ejemplo de pueblo castellanoleonés
con raíces históricas antiguas, de posible continuidad
entre las épocas paleocristiana y visigoda, con la de la
repoblación y consolidación en los siglos X-XII.
El área de Sacramenia muestra huellas
de ocupación antigua: hay indicios de asentamientos paleocristianos
o visigodos en la comarca. Posteriormente, Sacramenia aparece
ya en documentos altomedievales (año 912), vinculada a
una larga tradición monástica en la zona, por lo
que se plantea la posible existencia de santuarios prerrománicos
o incluso visigodos que luego fueron reutilizados en posteriores
siglos.

La importancia de Sacramenia durante la Alta
Edad Media tiene demostración arqueológica en la
nave prerrománica de la iglesia prioral de Santa María
de Cárdaba, ubicada sólo un kilómetro al
sureste de la población. Esta tradición monástica
se verá confirmada posteriormente con la fundación
del cercano y gran monasterio cisterciense de Santa María
la Real de Sacramenia.

Con la conquista de Toledo en 1085 e inmediata
invasión de los almorávides en Al-Ándalus
y la repoblación encargada por Alfonso VI a su yerno Raimundo
de Borgoña, los territorios segovianos comenzaron a ser
repoblados a finales de esa undécima centuria, creándose
las comunidades de Villa y Tierra.

Sacramenia formó, entonces, parte de
la Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña y fue un
punto estratégico en las etapas primeras de la repoblación
cristiana de la Extremadura Castellana durante los siglos XI y
XII. Se levantaron fortalezas e iglesias en los cerros y monasterios
en los valles. La ubicación alta -la iglesia románica
en el cerro de San Miguel- explica su papel defensivo y su disputada
situación.
La iglesia de Santa Marina de Sacramenia
La iglesia románica de Santa Marina
es una de las varias que conserva Sacramenia de época medieval,
aunque veremos que con muchas y radicales transformaciones. Su
principal valor lo encontramos en su cabecera románica
y especialmente en sus singulares pinturas murales interiores
del siglo XV.

Arquitectura
La iglesia pertenece al románico rural
tardío segoviano y pudo construirse en la primera mitad
del siglo XIII.

La estructura original de esta iglesia era
la habitual en el románico rural hispano: una nave rectangular
engarzada a una cabecera con presbiterio y ábside semicilíndrico.
Posteriormente, la nave fue alterada, prolongándose hacia
el oeste y se añadieron dos estancias en el costado meridional.
Por su parte, el campanario de tipo torre del lado septentrional
pudo tener origen románico, aunque en la actualidad se
encuentra desmochado y alterado.
Exterior
Lo único que podemos identificar como
románico del exterior de la iglesia de Santa Marina de
Sacramenia es su ábside, construido con sillares calizos,
estando las primeras hiladas de la base bastante deterioradas.
En el centro del semicilindro está la única ventana
original románica, con aspillera rodeada de derrame exterior
rematado por un bajorrelieve que muestra la mitad de una estrella,
arco con bocel de medio punto trasdosado por dos cenefas de arquitos
y medias esferas y, por último, una chambra ajedrezada.
Hay dos vanos más de iluminación del interior, situados
al sur y al norte, pero son muy posteriores.

Este ábside no dispuso de columnas entregas,
algo poco habitual en el románico castellano y español,
y también carece de la corona de canecillos que debieron
ser suprimidos en algún momento de la larga secuencia de
modificaciones del templo.
Interior
Del interior de la iglesia de Santa Marina
de Sacramenia nos importa exclusivamente la cabecera románica,
donde vemos el gran arco triunfal doblado y de medio punto sobre
dos semicolumnas. Parece que tampoco esta parte se ha librado
de algunas reformas como se aprecia en los raspados y deterioros
de las citadas semicolumnas. Luego viene el presbiterio rectangular
con su bóveda de medio cañón y el ábside
con bóveda de horno.

Es interesante el hemiciclo absidal porque
se engalana con una arquería originalmente ciega de cinco
arcos de medio punto sobre seis columnillas adosadas que reposan
sobre un rebanco. Dos de los citados arcos se aprovecharon después
para abrir los feos ventanales modernos que vimos al exterior.

Pinturas murales
El gran tesoro de la iglesia de Santa Marina
de Sacramenia radica en sus pinturas murales del siglo XV, descubiertas
y restauradas tras una intervención en las décadas
finales del siglo XX (1991). Estas pinturas, de estilo gótico
tardío pero con influencias estilísticas e iconográficas
románicas y gótico-lineales evidentes, ocupan el
ábside y otras partes interiores.
Probablemente, la técnica empleada fue la pintura al fresco
con retoques importantes en las líneas en seco (al temple).

En cuanto a la gama cromática, tal y
como hoy se presenta ante nuestros ojos emplea fuertes contrastes
entre colores cálidos (rojo, naranja, amarillo y ocre)
con otros fríos (gris y azul), además del blanco
y el negro.

Estilísticamente se trata de una obra
realizada por un taller local de mediana calidad pero que crea
personajes y escenas llenas de expresividad. Para ello pinta sus
composiciones de forma bidimensional con líneas negras
definidas que estructuran los contornos, sin perspectiva, con
fondos planos rellenos de series geometrizadas y convencionales
de tréboles grises rodeados por tallos y hojitas rojas.
Los ropajes de los personajes tampoco presentan
degradación de sombras que pudieran enfatizar su tridimensionalidad.
Lo que más separa estas pinturas de las estrictamente románicas
es que en aquéllas se aprecia una mayor acción y
dinamismo. En conclusión, podemos decir que aunque pertenezcan
al siglo XV, parecería que hubieran sido pintadas dos siglos
antes, durante el XIII o XIV, dentro de la etapa gótico
lineal, que para esa fecha resulta muy arcaizante.
Desde el punto de vista iconográfico,
encontramos un Cristo en Majestad -muy mal conservado- dentro
de una mandorla y rodeado por el Tetramorfos (otro arcaísmo,
puesto que esta teofanía es más propia del románico
que del gótico). De los cuatro evangelistas sólo
el toro de San Lucas se conserva convenientemente.

Por debajo de la cúpula absidal, entre
inscripciones góticas, se desarrolla la hagiografía
de Santa Margarita de Antioquia -recogida en la Leyenda Dorada-
donde se narra que, cuando Margarita está presa por rechazar
al prefecto pagano Olibrius, Satanás se le aparece en forma
de un dragón que la devora, pero dentro de su vientre ella
hace la señal de la cruz, y el monstruo revienta, permitiéndole
salir ilesa. También aparecen dos verdugos flagelando a
una figura con el título "PABLO" que pudiera
ser San Pablo Apóstol o más probablemente San Pablo
el Ermitaño.

En la parte inferior derecha aparece la escena
de la Anunciación con el arcángel San Gabriel y
la Virgen María, destacando la filacteria con el mensaje
bíblico y el jarrón de azucenas que simboliza la
pureza de la Virgen.

En el lado contrario, tenemos una de las leyendas
más importantes ligadas a San Nicolás de Bari, en
la que tres niños perdidos son acogidos por un mesonero/carnicero
que los mata, descuartiza y esconde en un barril. San Nicolás
llega al lugar y, por inspiración divina, descubre el crimen.
Se dirige al barril, hace la señal de la cruz y ordena
a los niños levantarse, resucitando como si despertaran
de un sueño.

Por último, diremos que en uno de los
espacios de la arquería mural está encastrado un
relieve escultórico de gran esquematismo y primitivismo
que presenta a un personaje con los brazos levantados, posiblemente
en gesto de oración o exhortación. Poder precisar
de quién se trata, se convierte en una tarea poco menos
que imposible.
